miércoles, diciembre 28, 2005

"Todo tras sí lo lleva el año breve"

Se me fugan los años. En esta ocasión particular es el turno de dos mil cinco, pero no es la primera vez que me sucede. Antes se fueron otros muchos. Y por más que hago recuentos pormenorizados de vivencias, no logro hacer una lista que justifique mis veinticuatro años de existencia. Acaso, juntándolo todo, lograré justificar unos – digamos – siete años. Y digo siete sin exactitud, mas sólo porque ahora estoy recordando una imagen de cuando tenía justamente esa edad. Esa imagen adquirió, tras mucho tiempo y de la manera más extraña, una significación intrigante, y me ganó una amiga. No es el sitio ni la oportunidad para desarrollar asunto tan local.
Mi memoria es un disco de acetato rayado, en que la aguja brinca y repite incesantemente el mismo acorde. Un disco viejo, de esos que ya nadie oye – oh, disculpa joven lector, que te someto a términos hoy ininteligibles, como “disco de acetato” – y que termina por sacar de quicio hasta a aquél que aún tiene la paciencia de tocar música en formato tan añejo. Monotonía. (La imagen es tan pobre, que me invita a irme a dormir y dejar de escribir; mas, ¿qué puedes pedirle a un viejo disco de acetato?)
Y he vivido mi monotonía con el ánimo del que se sabe despertándose para enfrentar otra vez el día de ayer, y que será también el de mañana.
Y, para concluir con las quejas de la noche, y también de dos mil cinco (que han sido, sin duda, cuantiosas), dejo aquí un soneto de Efrén Hernández:

Siento que al tiempo sóbrale este día,
que es vano en todo el que le doy empleo,
que se abre inútilmente mi deseo,
que no tiene objetivo el ansia mía.

Sólo durmiéndome le impediría
su movimiento de humo al devaneo
y a estas horas la angustia con que veo
en vida tan fugaz, perderse un día.

Ayer lo mismo fue que hoy está siendo,
y mañana será tal como ahora...
a sabiendas o no, pero mintiendo,

al amor fingirá la eterna aurora,
y un hijo manaré, que hora tras hora
en vano irá a mi zaga envejeciendo.

2 Comments:

Blogger Aldo Iván Espinosa said...

¿Todo es igual,
desde hace siglos? ¿Ballesta o bala trazadora,
tú o Casandra, la de nombre arrasado?[...]
Pero todo es distinto.
El amor de Alejandro no es el mío y tus labios,
con ser labios como los labios de cualquier
mujer, son solamente, indescriptiblemente
tuyos. Todo es nuevo bajo este sol, agua,
deleite o muerte compartidas.

Jaime Labastida, En el centro del año.

22:33  
Blogger Fairest Creature said...

Aldo:

"En el Hoy y Mañana y Ayer junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto."

Francisco de Quevedo, Represéntase la brevedad de lo que se vive, y cuán nada parece lo que se vivió

(Ay, tú también puedes poner cursivitas, por eso te valió mi grandioso descubrimiento.)

02:42  

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