viernes, julio 28, 2006

Cuando el blog se queda sin material, es momento de una atracción impactante: peces betta. Asómbrese, oh, lector

Tito ha sobrevivido varias caídas al fregadero, es resistente al moho, le tiene miedo al flash y, cuando sea grande, quiere ser un tiburón. Es muy aburrido, y creo que me odia. Click aquí para ver a su predecesor: Lucho, el suicida.

jueves, julio 27, 2006

Pasar por pasa

Sujeto A: Mi pastel tiene una mosca.
Sujeto B: Cómetela: pastel con carne.

Oh, quevedesco.

miércoles, julio 26, 2006

LOST: fan from hell

Ya se me volvieron a acabar mis capítulos de Lost. El asunto es el siguiente: mis papás me graban los capítulos, y me los entregan/mandan en paquetes de cuatro o cinco. Para que tal entrega sea posible, pues tiene que pasar como un mes, porque los transmiten en AXN sólo una vez a la semana. Así que, mientras que a mis papás cuatro capítulos les duran un mes, a mí me duran cuatro días. Además, para que lleguen a mí, primero tienen que pasar por el escrutinio de mi hermana quien, como vive más cerca, pues tiene derecho a verlos primero.
Así las cosas: mis papás van al día en la serie, mi hermana va desfasada por muy pocos capítulos y yo voy unos cuatro capítulos detrás de ella.
Antes, cuando éramos una familia de horarios más o menos homogéneos, nos juntábamos seguido, y podíamos intercambiar opiniones de lo que estaba pasando en la serie. Y es que en aquel entonces íbamos más o menos a la misma altura. Yo me retrasaba por, máximo, dos semanas. Llegaba a su casa (o sea, a la de mis pás), me ponía al corriente, y ya podía ponerme a gritar histéricamente con ellos. Cuando acabó la primera temporada, tuvimos suficiente tiempo como para gritar quinientas veces "¡¡Se llevaron a Walt!!".
Pero ahora somos, como dice mi hermanita, una familia de horarios diferentes y, pese a que mi desfase ya no es enorme, respecto a la transmisión de la serie, ya no tengo con quien echar de gritos después de cada capítulo.
El resto de la gente a la que conozco se quedó en el final de la primera temporada, y siguen lamentando la muerte de Boone y que se hayan llevado a Walt. Y otros van al día y, si hablo con ellos, me adelantarán cosas que no he visto.
Soy fan from hell, y sufro mucho. Más ahora que he visto el último capítulo de los que me mandaron mis pás. Cuando llegue a casa esta noche, seré muy infeliz.


Estas playeras están bien bonitas.
Yo quiero una.

martes, julio 25, 2006

Ha desaparecido

El post que ocupaba este espacio ha sido borrado. Y no porque se me haya pasado el coraje, sino porque no es muy conveniente andar ventilando así los problemas que uno tiene con cierta gente.
Una disculpa a Pepe, pues él ya había comentado muy amable y acertadamente, sobre el bicho que se me ha trepado al cuello.

domingo, julio 23, 2006

Sobre la "deliciosa comida del mar"

Ayer, con gran compañía, comí el Mundialmente Famoso Marlin Ahumado de Mario. A excepción de esto tan exótico, todo estuvo delicioso. Gracias.

jueves, julio 20, 2006

Hoy fui al mercado

Compré:
- Un nuevo hogar para mi cactus Iván Espinoso (también conocido como Dutchy o Piotr y, derivado de esto último, también Petrusha).
- Un kilo de tunas.
- Cinco pesos de tierra para el nuevo hogar de Iván Espinoso.
- Medio kilo de frijoles moteados, muy bonitos. La señora me dijo que se llamaban "frijoles vaquita".
- Un litro de jugo de piña.
- Tres ramos de manzanilla para mi florero.

Tomé fotos de:
- Carne roja.
- Pescado crudo.
- Los pasos a seguir para adquirir plátanos.
- Muchas frutas.
- Lácteos.

Al llegar a casa:
- Tomé fotos de las cosas que compré.
- Ayudé a Iván Espinoso en su mudanza, sólo para descubrir que desaparecieron algunos de los objetos de ornato que estaban en su maceta.
- Sustituí la manzanilla vieja por la manzanilla nueva. Y, como compré tres ramos (tal como aclaré antes), me dieron gratis un poco de albahaca, que puse en el mismo florero.

(Disculpe, lector, no quería tener el post pasado hasta arriba. Mañana fotos del evento, si se me da la gana.)

Junk girl

Hay personas que incitan en mí una sorda violencia física. No cabe en mi pensamiento otra idea que la de soltar un golpe, romper en la cara del que me agrede un vaso de cristal, enterrarle alguna herramienta puntiaguda y metálica en un ojo, tirarlo al suelo y patearle la cara. Pero no lo hago. No puedo. No se puede. Entonces rasco mi brazo hasta que le arranco mi piel superficial, hasta que arda, o me encierro en el baño a callar la ira, y golpear mi propia cara, a sabiendas de que mañana me dolerá la mandíbula. O me entierro algo filoso en una pierna. Esto no puede estar bien. Luego me pregunto por qué me duele la cabeza. Y me tomo una aspirina y otra aspirina. Y siembro semillitas efervescentes a la úlcera de la que seguramente moriré, cuando reviente. O le doy a mis piedras una poca más de materia, la suficiente cada vez para que sean imperceptibles, pero que con el paso de los días las vuelven obstructivas. Es un calor que conozo tanto. Que empieza en las sienes, y de súbito baja hasta el estómago que no tarda en arder. Se infla. Baja hasta las piernas en flujo de electricidad, y a gran velocidad. Regresa a las sienes. Se agolpa la sangre. Al final, se instala en las muelas. Es calor, calor, calor. Violencia. Ganas de golpear al que con el tono de su voz primero me golpea, con su mirada, con su insidia, su ánimo inquisitivo, su autoridad para cuestionarme sin preguntarse quién soy. O sólo porque está, las más de las veces. Me reconozco más huraña que nunca.
μισανθρωπος

miércoles, julio 19, 2006

Sé que es un día largo cuando la ruta es: Camarones-Rosario-Instituto del Petróleo-Politécnico-taxi-dos horas en un micro bajo el sol-Hidalgo-Zapata

(Tan largo, que el trayecto de regreso no cupo en el título.)

Ayer fui más lejos de lo que he ido en toda mi vida, me sentí Samwise Gamgee. Hasta conocí la línea amarilla del metro. Dado que mi vida es ligeramente monótona, quiero decir que esta aventura ha sido una de las más emocionantes que recuerdo haber experimentado en estos años de vejez y enfermedad. Allá es muy extraño. Hay cerros. La gente casi es amable. El jugo de toronja es - uhm - indescriptiblemente bueno, como indescriptible es siempre la toronja. Y los dentistas son bien pinches careros.
En exclusiva: fotos de la línea amarilla del metro (atento, lector, que fotos como éstas no se ven todos los días).


martes, julio 18, 2006

What can I tell you that you don't know already?

Gomitas

Nada que decir. Sólo una foto de gomitas del bote de la cocina, mismo que mi abuelita rellena con constancia. Nunca faltan.

lunes, julio 17, 2006

I did not shoot no deputy

domingo, julio 16, 2006

Samuel Beckett. Cien años II

Sobre "Beckett, el inconsolable"
Dedico este post a mi intolerancia, fiel amiga
Este sábado - ayer, pues - confabulario publicó dos episodios correspondientes a un libro recientemente editado por Siruela. A propósito de los cien años del nacimiento de Beckett, esta editorial presentó una compilación de escritos de Charles Juliet, en los que éste relata una serie de encuentros que tuvo con el viejo Beckett.
Existe una rara fijación por el Beckett viejo. Porque, quienes lo han leído y no tienen la suficiente gana de discutir sobre lo que sus muchas obras ofrecen literariamente, tratan de explicarlo todo con lo (¡oh!) tan paradójico que resulta que un escritor obsesionado con el silencio y la nada, resulte ser tímido y callado; que eventualmente perdiera el ánimo por la creación literaria y, en fin, que se convirtiera en una especie de Molloy o Moran o Malone o... el inombrable. Sucede eso en estos escritos.
De ellos no sólo me molestó eso, sino también la insistencia de Juliet en la belleza de Beckett porque al verlo, parece, se le manifiesta a ese lector pasivo lo asombroso de la literatura beckettiana en el cuerpo del autor; me molestó la falta de sentido crítico, y la perseverante credulidad: su asombro cuando Beckett le dice que nunca ha sido un gran lector, y que no ha leído varios textos por los que se le pregunta. Y me molestó, más que nada, la prosa ésa rebuscada y llena de retruécanos con que Juliet nos sorprende de cuando en cuando en sus relatos. También lo cursi.
Aquí les va un párrafo que me dio dolor de cabeza:
"Volvemos a vernos en la Closerie des Lilas. De nuevo su seriedad, su concentración, su ensimismamiento. Su belleza. Profundas arrugas en la base de la nariz. Tiene el pelo abundante, corto, mal peinado. Un rostro modelado, hundido, espiritualizado, por el sufrimiento y la tensión interior. Y, sin embargo, desprende juventud y vitalidad. Cada vez que lo veo, lo que más me sorprende es esa tan singular mezcla de silencio, de calma, de suavidad, de pasividad, de asentimiento, de vulnerabilidad y de lo que generalmente pasa por lo contrario: una energía, una fuerza que se siente que son excepcionales, visibles en esa mirada de águila que verdaderamente impresiona."

Primera parte aquí.

Temporada de lluvias






Soy feliz.

jueves, julio 13, 2006

Ya, por favor, quiero ir a casa, quiero mi pijama

Hay días larguísimos (como éste) que, por más que les insisto, no acaban. Lo mejor fueron los dos litros - sí, litros - de arroz, el té verde que me quemó la lengua y mi concha que terminó por ahí tirada a media calle. ¿Qué habrá sido de ella?
Puedo ser bien feliz a ratos.

Los posts así bien azotados, como el anterior, no van con este blog

De modo que presento, para los numerosísimos lectores de Cajón Desastre, el maravilloso libro que marcó mi vida. Si usted me ve horriblemente traumada, con cara de que estoy perpetuamente a punto de soltar el llanto, irritable y llena de desconfianza, siempre recuerde que crecí leyendo:

¡NO ME TOQUE!


Si amplía esta imagen y lee el texto que ostenta, observará que la siempre altisonante palabra tacto aparece ni más ni menos que en cursivas. Es aterrador. Y es que el tacto es la línea temática de la obra, tal como el título lo indica. A continuación, tres páginas del libro, que pretendía entretener mientras educaba. Y mire cuán útil fue, que ninguna de las páginas fue coloreada, pese a que los personajes - diseñados exclusivamente para la edición - eran tan bellos:





¡Terror! El señor Zarruma, el exhibicionista, las personas malsanas. Aún los encuentro por las calles de cuando en cuando, y huyo en dirección contraria.

***

Bueno, sí leía otras cosas, pero hoy le tocó reseña a esta gran obra de mi infancia. Gracias por su atención.

miércoles, julio 12, 2006

No creo

No creo en el insomnio, no creo en la enfermedad, no creo en el comportamiento compulsivo, no creo en la miopía, no creo en el llanto, no creo en la soledad, no creo en las prohibiciones, no creo en quistes ni fibromas, no creo en el pensamiento suicida ni en la estupidez crónica, no creo en la gingivitis, no creo en los pensamientos obsesivos, no creo en el astigmatismo, no creo en el dolor, no creo en las adicciones, no creo en el deterioro del cuerpo, no creo en los sueños repetitivos, no creo en la angustia, no creo en la muerte, en la fugacidad del tiempo.

***

Better Make It Through Today
(Eric Clapton)

Life is what you make it,
That's what the people say.
And if I can't make it through tomorrow,
I'd better make it through today.

I have had my share of troubles;
It's nothing new to me.
When I look around me,
All I see is misery.

Life is what you make it,
At least that's what the people say.
And if we can't make it through tomorrow
We'd better make it through today, through today.
Through today.

***

Alguien enséñeme a ponerle música a mi blog. Gracias.

lunes, julio 10, 2006

Palomitas

Todos están lejos. Todos se quedan a cumplir con sus obligaciones, todos se van de retiro espiritual a las casas de sus abuelas. Pero las palomitas no, ellas están conmigo, como han estado siempre. Amo a estos entes, que - con sol o con lluvia, con dieta, con enfermedad o con abstinencia de sustancias tóxicas - están siempre conmigo.
Yo también daría mi reino por una palomita (bueno, por varias de ellas).

viernes, julio 07, 2006

Happy 'cause I'm going home

Regresé de casa el primer día de mayo, y no he vuelto. Se cuenta que mis padres se dedican a cosechar ciruelas, que mi hermana ha encanecido y tiene otro hijo, que mi sobrina ya entró a la universidad y que mi perro ha tenido sucesivas camadas de cachorros, de los cuales no he visto uno.
Esta noche los veré, los veré a todos. Mañana también. Y el domingo por la mañana. Y quiero que el sábado se vuelva chicloso, que se estire y dure cuarenta días y cuarenta noches. Que el tiempo me alcance para platicar con todos sobre cada detalle nimio. Que podamos ir al cine, caminar, tomar mucha cerveza. Que haya sol y haya lluvia. Que cantemos y bailemos y nos quedemos dormidos hechos bola en un sillón, que tomemos un millón de fotografías, que haga frío.
Y, advierto, cuando ya esté allá no querré regresar. Todos querrán que me quede y yo me querré quedar. Con suerte me dirán que faltan manos para recoger ciruelas, que se necesita quien cuide a tanto niño y tanto perro. Me quedaré para siempre, tendré una vida modesta, seré feliz.

¿Recuerda, lector, la canción que da título a esta entrada? Tuve que sacar la letra yo misma. Cante usted:
Happy 'cause I'm going home
Lalalalalalalá, la la la la la la,
lalalalalala-la-laralalala,
lara la la, larararará,
laralalaláaaaaaa.
Lá la, lalalalá,
lalalaaaala, la la laaaaaaa.
Laaaaaa, laralalalalalá,
laaaaaa, laralalalalaralalala.

jueves, julio 06, 2006

Me estoy convirtiendo en ajonjolí

Tan pequeño, tan hermoso, tan insignificante.

domingo, julio 02, 2006

El gran post del dos de julio

La avenida Nueva Jerusalén, querido y despistado lector, no es la calle Jerusalén. ¿De dónde sacó usted tal desvarío? La calle Jerusalén que hemos estado buscando ha estado todo el tiempo frente a nuestras narices, siempre y cuando nosotros - y nuestras narices - estemos en la Delegación Azcapotzalco. Fue por eso que no costó ningún trabajo ubicar la casilla especial, pero nunca sospechamos - o a veces lo sospechamos, pero no insistimos en ello - que habría gente formada desde las seis y media de la mañana. Llegar a las siete con cuarenta y cinco minutos fue, sí, un inconveniente, porque ya había cientos de ciudadanos - credencial foránea en mano - dispuestos a votar.
Afortunadamente traje conmigo un poderoso amuleto, gracias al cual logré embelecar a algunos, que no a todos. Mi amuleto, a quien por cariño y parentesco llamo "abuelita", rápidamente se ocupó en hacer amistad con el señor que estaba en primerísimo lugar en la fila y con sus dos acompañantes (lugares dos y tres, respectivamente). Cuando ya se habían platicado vida y obra, fui presentada con los veracruzanos en cuestión como "mi nietecita que entra a trabajar a las nueve y le urge votar". Dicho esto, fui introducida a la fila, y mi amuleto desapareció.
Espera, mucha y larga espera.
Cuando faltaban quince minutos para las nueve de la mañana, una turba iracunda se acercó a la puerta, exigiendo que el presidente de casilla diera explicaciones. El tal encargado salió varias veces a decir que ya casi abrían, que cinco, que diez minutitos más, "es que estamos prendiendo la lap-top". Y así, así, pasó media hora más, y cuando a las nueve y cuarto por fin lograron prender la lap-top, nos dejaron entrar a la bonita secundaria República de Bolivia.
Daba yo decidido paso cuando - ¿recuerda usted la turba iracunda que ya le he mencionado? - escuché gritos: "la muchachita ésa, éeeesa, la de ahí, se metió. A la colaaaaaaaa". Me desentendí, me fui platicando con uno de mis veracruzanos y seguí caminando. Me hicieron quitarle las calcomanías a mi credencial de elector, voté, todo eso. Abracé a mis veracruzanos, me tomaron una foto para un periódico - no supe cuál -, me preguntaron mi nombre, y salí. Fuera me esperaban con antorchas, picos, palos, piedras. Yo seguí caminando, orgullosa de mi comportamiento ejemplar, busqué a mi abuela y, tras decirle que me iban a linchar, nos fuimos por el camino largo.
Llevo cinco horas en el trabajo, y se me han ido volando. Checando las publicaciones online, adivine, lector, a quién me encontré: mis veracruzanos en una galería de fotos de reforma.com. Observe usted:

Ahí, con amarillo, veracruzano 1; con azul, veracruzano 3. La veracruzana 2 quién sabe dónde estaba. Pero, observad, lector, qué dulces los veracruzanos haciéndome lugar.

UPDATE (00:11 horas, 3 de julio): Hemos cumplido trece horas de jornada laboral. Puaff. Cansancio. Ya reflexioné. Soy la peor ciudadana. ¿Cómo me fui a meter a la fila? De verdad que soy un Góber Precioso cualquiera.
UPDATE (01:57 horas, 3 de julio): Por fin, nos han dejado ir. Quince horas en total. Ahora sólo hay que esperar a los taxis. ¿Hasta cuándo, hasta cuándo?

sábado, julio 01, 2006

Ya ubiqué mi casilla

Hace un par de días me apresuraba al lugar éste en el que trabajo, cuando un sujeto me gritó: "Adióoooooos, chapitas", señalando justamente el rasgo que me denuncia como la provinciana que soy. Tengo chapitas toluqueñas y el mundo lo nota. Es una fatalidad.
El asunto del post no es ése, pero quise poner de manifiesto mi coqueta característica regional. El asunto es que no sólo soy una provinciana, sino que no estoy cogiendo flores en provincia, como las provincianas tenemos obligación de hacer, sino que ando fuera del huacal. Mañana son las elecciones y yo no estaré en la elegante sección en que me corresponde emitir mi voz ciudadana. Por tanto, me he dado a la tarea de identificar una casilla especial cercana a mi lugar de residencia. He aquí una colorida ilustración a la cual le agregué finos retoques en Paint:

En la página del IFE y en www.ubicatucasilla.org.mx dice que la calle es Jerusalén, pero la Guía Roji sólo tiene una avenida Nueva Jerusalén. Ya tengo algunos puntos de referencia y creo que sé cuál podría ser la verdadera ubicación en caso de que ésta falle. De cualquier modo, ubiqué otras dos casillas especiales en mi delegación, y al rato buscaré alguna otra que quede por mi lugar de trabajo. Votaré.
Tendré que levantarme muy temprano para emitir mi sufragio, el cual tiene la intención - por supuesto - de hacer toda la diferencia en estas elecciones. Las casillas abren a las ocho de la mañana, y corren los rumores que las casillas especiales son muy concurridas, y que las papeletas se acaban en un par de horas.
Y como entro a trabajar a las once de la mañana, la pesquisa de casillas y la lucha por una bonita papeleta en blanco y destinada sólo para mí, tendrá que comenzar muy temprano. También para entonces debo haber desayunado muy bien y tener listo un lunch rico en proteínas.
La jornada se anuncia larga, y es posible que sólo podamos volver a casa hasta el día de toma de posesión. No. Pero sí creemos - o se cree, más bien, yo soy nueva y no creo nada por cuenta propia - que podemos estar aquí hasta más allá de las dos de la mañana, comenzando el tres de julio.
¡Quiero ver cómo es un día de elecciones en un medio de comunicación, y mañana podré hacerlo! Por ahora no se habla de otra cosa: por cada esquina encuentro gente que pregunta por quién voy a votar o qué tan feo quedó mi horario de dos de julio. Todos los que aquí trabajan tienen un ánimo prehistérico, y se ve que las cosas se van a poner bien.
El ambiente aquí - al igual que cuando el debate, sólo que en mayor magnitud - es como el previo a la tormenta. Mientras tanto, como decía aquel poeta cada vez que le preguntaban una figura retórica, la tormenta está en calma.

Si hay cosas dignas de ser relatadas, referentes al proceso electoral, podrá usted encontrarlas en este mismo blog. Y si no, pues no.