miércoles, julio 19, 2006

Sé que es un día largo cuando la ruta es: Camarones-Rosario-Instituto del Petróleo-Politécnico-taxi-dos horas en un micro bajo el sol-Hidalgo-Zapata

(Tan largo, que el trayecto de regreso no cupo en el título.)

Ayer fui más lejos de lo que he ido en toda mi vida, me sentí Samwise Gamgee. Hasta conocí la línea amarilla del metro. Dado que mi vida es ligeramente monótona, quiero decir que esta aventura ha sido una de las más emocionantes que recuerdo haber experimentado en estos años de vejez y enfermedad. Allá es muy extraño. Hay cerros. La gente casi es amable. El jugo de toronja es - uhm - indescriptiblemente bueno, como indescriptible es siempre la toronja. Y los dentistas son bien pinches careros.
En exclusiva: fotos de la línea amarilla del metro (atento, lector, que fotos como éstas no se ven todos los días).


3 Comments:

Blogger caesare said...

JAJAJAJA Que bueno que disfrutes de la urbanidad de esta ciudad. Digo, despues de todo hay que verle el lado amable no?

11:25  
Blogger Fairest Creature said...

Imagínate, de todos modos tengo que atravesar la ciudad 2 veces en un día: más me vale verla con buena cara =)
Uy, y por lo visto estaré por allá medio seguido, me lleva.

19:05  
Anonymous Anónimo said...

Here are some links that I believe will be interested

22:03  

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