domingo, julio 16, 2006

Samuel Beckett. Cien años II

Sobre "Beckett, el inconsolable"
Dedico este post a mi intolerancia, fiel amiga
Este sábado - ayer, pues - confabulario publicó dos episodios correspondientes a un libro recientemente editado por Siruela. A propósito de los cien años del nacimiento de Beckett, esta editorial presentó una compilación de escritos de Charles Juliet, en los que éste relata una serie de encuentros que tuvo con el viejo Beckett.
Existe una rara fijación por el Beckett viejo. Porque, quienes lo han leído y no tienen la suficiente gana de discutir sobre lo que sus muchas obras ofrecen literariamente, tratan de explicarlo todo con lo (¡oh!) tan paradójico que resulta que un escritor obsesionado con el silencio y la nada, resulte ser tímido y callado; que eventualmente perdiera el ánimo por la creación literaria y, en fin, que se convirtiera en una especie de Molloy o Moran o Malone o... el inombrable. Sucede eso en estos escritos.
De ellos no sólo me molestó eso, sino también la insistencia de Juliet en la belleza de Beckett porque al verlo, parece, se le manifiesta a ese lector pasivo lo asombroso de la literatura beckettiana en el cuerpo del autor; me molestó la falta de sentido crítico, y la perseverante credulidad: su asombro cuando Beckett le dice que nunca ha sido un gran lector, y que no ha leído varios textos por los que se le pregunta. Y me molestó, más que nada, la prosa ésa rebuscada y llena de retruécanos con que Juliet nos sorprende de cuando en cuando en sus relatos. También lo cursi.
Aquí les va un párrafo que me dio dolor de cabeza:
"Volvemos a vernos en la Closerie des Lilas. De nuevo su seriedad, su concentración, su ensimismamiento. Su belleza. Profundas arrugas en la base de la nariz. Tiene el pelo abundante, corto, mal peinado. Un rostro modelado, hundido, espiritualizado, por el sufrimiento y la tensión interior. Y, sin embargo, desprende juventud y vitalidad. Cada vez que lo veo, lo que más me sorprende es esa tan singular mezcla de silencio, de calma, de suavidad, de pasividad, de asentimiento, de vulnerabilidad y de lo que generalmente pasa por lo contrario: una energía, una fuerza que se siente que son excepcionales, visibles en esa mirada de águila que verdaderamente impresiona."

Primera parte aquí.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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20:04  
Anonymous Anónimo said...

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19:31  
Blogger Fairest Creature said...

Maldito spaaaaaam, me come, me comeeeeeee.

21:37  

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