jueves, agosto 31, 2006

Hace mucho que no hacía un coraje de esta magnitud

Sendo entripado. Es preciso que hoy le huya al aguacate, porque me puedo morir.
Update (media hora después):
Y ahora me he acordado de un ejercicio que era de los más frecuentemente utilizados por La Sandía. Era de los ejercicios en los que ya se hablaba explícitamente de poder, jerarquía y opresión. Se trataba de tratar de bajar el status de la persona que estaba enfrente, de quien se quería obtener algo. Cada participante debía estar desempeñando su papel obstinadamente: uno siempre tenía que estar pidiendo algo, ensayando para ello muchas estrategias, que iban del chantaje al soborno, pasando por la súplica y el coqueteo, la lamida de suela, el llanto y la imposición, a veces hasta violencia física. El otro debía mantener su status y, por lo mismo, su negativa a conceder el favor. Conceder el favor, conociéndose poderoso, implicaría la pérdida de la posición desempeñada. Ahora que recuerdo, solamente una de las participantes, cuando estuvimos en Casa Vecina, obtuvo finalmente la firma o sello o lo que sea que estaba solicitando. Era muy hábil. Ningún otro participante en otros talleres, incluida La Sandía, pudo obtener nada. Yo, claro, jamás pude, tal vez jamás podré.
Update 21:38 horas:
Procuré alejarme del aguacate, pero mi caldo de pollo tenía unos pedacitos. Ya sabía yo que tendría sus consecuencias. Quizás no muera, pero me pregunto si acaso seré la responsable del efecto mariposa que derivó en la revisión encabezado por encabezado. Me pregunto si tendré vacaciones. Me pregunto si me las pagarán, en caso de que no las tenga.

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No olvide usted escuchar la canción vigente del bló. Pronto la cambiaré.

domingo, agosto 27, 2006

Nobody loves you when you're down and out

Dos fotos





Son mis amigos.

sábado, agosto 26, 2006

¡Dos descubrimientos altamente perturbadores!

DescubrimientoNúmeroUno: There are many theories on how the tarantella began, and unless an in-depth study is made into the origins of this dance we cannot say with accuracy which is correct, but here are two of the most popular.
1. The bite of a spider - The dance was used apparently to cure the bite of the spider. The bite of the spider was presumed to make one hallucinate. The town's folk will play music while the afflicted person would dance nonstop, to ward off the spider's venom.
Fact: While painful, a tarantula bite is not fatal. However, a bite from a black widow spider, whose venom is ten times more lethal than that of the rattlesnake, can cause acute pain which seems to be alleviated by physical exercise -- thus the tarantella and an identity crisis for the spiders involved.
2. Oppression of women - Another origin leans on a legend of a woman who was depressed and frustrated from the subordinate lifestyle would fall into a trance that could only be cured by music and dance. This normally lasted three days and during that time the tarantata would be the center of attention, which in turn would cure them of their frustrations and depressions.*

DescubrimientoNúmeroDos:
Existe un innegable parecido entre Henrik Ibsen y Davy Jones.

Uhm, ya viéndolos juntos, creo que no.
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* El DescubrimientoNúmeroUno me lo robé de acá.

viernes, agosto 25, 2006

Ahora colecciono mañanas de viernes

jueves, agosto 24, 2006

¿Qué es un milagro?

Sí, no me has hablado, no me has escrito, no has contestado mis mensajes, mi bandeja de entrada está vacía, pero...


(La separación con una coma
implica un diferente narratario.)

lunes, agosto 21, 2006

Post desde el más allá (adiós, viejo blog, adiós)

16 horas: El hambre - así se pensó originalmente - instala un dolor punzante en la cabeza de Diana, la más joven de la estirpe Solano Romero.
16:10 horas: Se alimenta de papas con rajas (frías, sin crema, sin cebolla: Diana extraña a su madre), pasta (sin queso parmesano, sin sal: Diana extraña la vida, tal como la ha conocido hasta ese momento) y alambres con queso (pidió sopes, pero era demasiado tarde: los alambres ya estaban siendo preparados. Diana extraña las ocasiones en que ha sido oportuna).
16:40 horas: Comienza a llover, mientras nuestra heroína camina hacia Gualmar-Universidad. Acompaña a su compañera de trabajo a comprar unos platos. Pero Diana no imagina que le esperan horrores en el interior del supermercado: las luces blancas y los productos multicoloridos se le filtran por los ojos, poniendo de manifiesto que el dolor de cabeza de las 16 horas no se debía solamente al hambre. Espirales, bolitas, pelusitas volando por doquier.
17:05 horas: De regreso en su lugar de trabajo, intenta ignorar las punzadas, los jaloneos de atrás para adelante, los mareos, los duendecillos que desde la parte interna de los ojos trabajan con picos buscando diamantes en bruto sin resultado, pero insistentemente.
17:10-19:30 horas: Diana implora a los cielos, desgárrase los ropajes, y espera que haya mucho trabajo, para olvidarse de sus terribles afecciones. Eventualmente, en efecto, llega alguna actividad, y Diana olvida de cuando en cuando los dolores que la aquejan. Se siente útil al sacar de su confusión al compañero de junto, quien contento se retira, habiendo comprendido la distinción entre has y haz.
19:30 horas: Diana se queja en alta voz. La encarnación de la experiencia, al otro lado de la oficina, aconseja: "Tómate una coca". Diana baja al snack (que así se llama aquí al lugar que tiene una mesa y una maquinita de refrescos); compra, no sin remordimiento, una coca; regresa a su escritorio. Mientras bebe, comienza a buscar información sobre su padecimiento.
Éstos son los resultados:

Entre las causas comunes de dolor de cabeza están:
- Aneurisma cerebral
- Accidente isquémico transitorio (AIT)
- Tumor cerebral
- Meningitis
- Encefalitis

20 horas: Hacía muchos años que nuestra heroína no pensaba en sus dos capas de duramadre, en su piamadre, en su aracnoides. Su vida pasa frente a sus ojos, nombra mentalmente a los hijos que no podrá tener, y abre Blogger para escribir un post que sus lectores leerán postumamente.
Luego se acuerda de que es lunes, el último día de la semana. Ah, ah, su cuerpo se resiste a la oficina.


A nuestra heroína le gusta mucho tener
una araña en la cabeza.

sábado, agosto 19, 2006

(Y ya con eso yo sería muy feliz)

Muero de ganas por un frasco de jabón para hacer burbujas. Quiero que tenga un largo limpiapipas, y que el jabón esté pintado de rosa. Quiero hacer burbujas muy grandes por toda la ciudad. A últimas fechas no he encontrado dónde venden, excepto por las del centro - en el cruce entre Madero y Eje Central -, pero ésas no funcionan con limpiapipas, sino con una complicada maquinita, que implica conceptos para mí incomprensibles, como pilasdobleá.
Quiero burbujas.
Post número 100.

jueves, agosto 17, 2006

Colqhoun's story


Colqhoun: Where? Where am I?
Hart: Fort Spencer, California. Western Sierra Nevadas.
Colqhoun: Excuse me. I'm sorry. My name is Colqhoun. F.W. Colqhoun, servant of God.
Hart: How are you feeling, Mr. Colqhoun?
Colqhoun: Not bad, considering. Probably look like death.
Hart: Not bad, considering. How long were you out there?
Colqhoun: Three months.
Hart: Without food?
Colqhoun: Yes.
Hart: Toffler, help him.
Colqhoun: Good Lord. Good Lord. You should have seen me three months ago. I was thirty pounds heavier.
Hart: I'm sorry, but you did say no food for three months?
Colqhoun: I said no food. I didn't say there was nothing to eat. Understand? Do you understand? I suppose I owe you, gentlemen, a story.
Hart: Only if you feel up to it.
Colqhoun: Yes. We left in April. Six of us in all. Mr. MacCready and his wife, from Ireland. Mr. Janus from Virginia, I believe, with his servant Jones. Myself, I'm from Scotland. And our guide, a military man, coincidentally. A Colonel Ives.
Hart: I don't think I know him.
Colqhoun: The better for you. A detestable man. The most disastrous guide. He professed to know a new, shorter route through the Nevadas. Quite a route that was. Longer than the known one and impossible to travel. We worked very, very hard.
By the time of the first snowfall, we were still one hundred miles from this place. That was November. Proceeding in the snow was futile. We took shelter in a cave. Decided to wait until the storm had passed. But the storm did not pass. The trail soon became impassible and we had run out of food. We ate the oxen, all the horses, even my own dog. And that lasted us about a month. After that we turned to our belts. Shoes. Any roots we could dig up, but you know, there's no real nourishment in those. We remained famished.
The day that Jones died, I was out collecting wood. He had expired of malnourishment. When I returned, the others were cooking his legs for dinner. Would I have stopped it had I been there? I don't know. But I must say, when I stepped inside that cave, the smell of meat cooking... I thanked the Lord. I thanked the Lord.
And then things got out of hand. I ate sparingly. Others did not. The meat did not last us a week, and we were soon hungry again. Only this time our hunger was different. More severe. Savage. And Colonel Ives, particularly, could not be satisfied.
Janus was the first to be killed. And then Mr. MacCready. That left Colonel Ives, MacCready's wife and I alone. And I knew in that company that my days were numbered. I'm ashamed to say that I acted in a most cowardly manner.
It would've been nobler to stay and protect Mrs. MacCready from Ives, but I was weak. I fled. It was nothing less than pure providence that I arrived here.
Hart: Mrs. MacCready, is she still there?
Colqhoun: And Colonel Ives, as far as I know.
Hart: Let's pack up.

jueves, agosto 10, 2006

En que la heroína relata un montón de boberías, no importándole que al lector le tengan muy sin cuidado los detalles de su vida

Después de tres meses de tener sólo un día de descanso semanal, un fin de semana de dos días - como los que tiene la gente normal - tiene un maravilloso gusto a vacaciones, aunque sea entre semana.
Sí, los planes de mayor peso hechos para este par de días que acaban de pasar se vieron arruinados, y la bellísima Morelia vuelve a pronunciarse como la Capital Mundial del Desencuentro. Pero, sin importar lo anterior, mi ánimo no menguó ya que imperaba la idea de tanto tiempo libre. Y en verdad que este par de días fueron suficientes para que se dieran no demasiados, pero sí muy alegres eventos:
1. Recibí el mejor regalo que alguien pudiera hacerme. Pese a que la cámara ya estaba en mi posesión desde hace casi dos meses, todo el tiempo he estado usándola como propiedad de alguien más, con ese esmero y con esa melancolía de saberme despidiéndome de ella mientras la utilizo. En cuanto recibí la noticia de que era mía y sólo mía, con todo y pilas, memorias, cargador y cables, corrí a ponerle una calcomanía de bicho, como tienen muchas de mis cosas. Todo lo mío está marcado con un bicho (casi todo, porque es de pésimo gusto ponerle calcomanías a los libros, aunque sean de Kitty. Imagínense un ejemplar de Obras de Efrén Hernández con una calcomanía de Kitty. Horror).
2. Fui de compras. Descubrí mi nula habilidad para comprar lo que necesito, absolutamente contraria a mi facilidad para comprar un montón de objetos inservibles.
3. Pasée por el Centro Histórico. Tomé varias fotos, no tantas. Compré una postal para enviarle a Julie. Comí poco. Tuve hambre.
4. Connato de ir al cine, como casi siempre.
5. Me corté un dedo. Se me salieron las tripas por la herida. (Este post está siendo escrito muy, muy lentamente.)
6. Efectiva ida al cine. Ya vi Pirates of the Caribbean: Dead man's chest. Me divertí como pocas veces, y me reí aún más. Comí palomitas polizones, y aguanté más de dos horas y media de refresco de manzana. Quiero una figura coleccionable de Davy Jones.
7. "Café" y "desayuno" con dos horas de retraso, en un buen reencuentro. Me robé tres piedritas de una fuente. La última de ellas se la regalé a Iván Espinoso, y se puso contento.
8. Barrilito.
9. Segunda ronda de encuestas de Listerine. Si me van a seguir hablando, espero que me manden más boletos para el cine.

Ahora estaré en el mundo exterior los martes y los miércoles, lo cual es regularmente bueno.
La mala noticia es que ya empezó la pretemporada de la NFL. Adivine, lector, quién no descansará en domingo. Si usted tiene sus domingos libres, tiene la obligación moral de ver todos y cada uno de los partidos.

En este blog, todo nos lo tomamos personal.

Visite el post con que inició la temporada 2005.

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Pronto, muy pronto, y si es que lo logramos: fotos de EL SEÑORITO. Es algo nunca antes visto. Usted no se las quiere perder. Espérelas.

lunes, agosto 07, 2006

Rehiletes

La otra tarde le pregunté a un señor cuánto costaban sus rehiletes. Que cuánto costaban los grandes, que cuánto los chiquitos, que cuánto los medianos, que cuánto éste y que cuánto aquél. Luego le di las gracias y no le compré nada. Y me arrepentí porque, de haberle comprado algo, se hubiera dejado tomar una foto. Pero como no le compré nada, pues hasta pena me dio. Entonces me tuve que ir correteándolo. Éste fue el resultado de la persecución. Me gusta.

A propósito de fotografías, aquí está el link a mi nuevo archivo fotográfico, en el que revelo el oscuro deseo abrigado por mi alma: trabajaré para en una casa editorial dedicada a recetarios y le tomaré fotos a los ingredientes. Ahí está la felicidad. Uhm, ajá.

viernes, agosto 04, 2006

Post medio críptico, pero muy llorón y suplicante

Tomé esta foto hace un año. Casi puedo decir que la tomé exactamente hace un año, porque fue en estas fechas, aunque mis archivos no saben decir el día preciso. Ay, si tan sólo tuviera mi agenda de 2005; ella sí lo sabe todo.
Sólo ustedes cuatro saben por qué amo tanto esta fotografía, junto con todas las de esa colección.

Por favor... si ya estuve aquí tres meses.

jueves, agosto 03, 2006

Tengo miedo, no podré dormir

Hay noches en que me voy a casa muy contenta, habiéndome hecho de un nuevo conocimiento. A veces, con un nuevo remordimiento, me voy muy alterada. Nunca es igual, pero siempre me voy con algo nuevo. Esta noche me iré a casa con una nueva fobia:
¡NANOPARTÍCULAS!
Todos nos vamos a morir.

miércoles, agosto 02, 2006

Lunetas de yogurt

Mi compañerita Ivonne fue a un bautizo hace un par de semanas y, como a ella le tocaron los recuerditos, rellenó unas bolsitas de lunetas de yogurt, singular descubrimiento que una reportera hizo del conocimiento de Ivonne, quien a su vez me sacó de mi ignorancia. Y tal hizo justamente al beneficiarme con una de esas bolsitas tan coquetas.
Me dediqué a sacarles fotos, pero ninguna de ellas salió bien: todas eran muy oscuras, y algunas muy fuera de foco. Pero eso de sacar las fotos todas horribles era un truco, porque yo sabía que en cuanto mi benefactora supiera que no había logrado una buena imagen antes de comerme todas mis lunetas, me daría otra bolsita. Y ni siquiera tuve que ir al bautizo.
He aquí unas fotos de la segunda serie. Tampoco me convencen, pero algo es algo. Caprichosas, las lunetas ésas.


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La RAE maneja el término yogur. Tengo conocidos que dicen yugur. Ay, es horrible. En inglés tiene una h intermedia, yoghurt, y a veces lo manejan así aquí. Yo escribo yogurt, porque así me gusta, aunque no encuentro quién me respalde. Acepta mi ortografía o muere.

Somnus/Somnium: Imágenes del Infierno

No me gusta mucho tomar fotos de personas porque, por lo regular, sus figuras me parecen más bien grotescas. Y no es que no me guste tomar fotos grotescas o que huya a las imágenes desagradables; puedo, por ejemplo, tomar fotografías de comida o basura, objetos que pueden ser estéticamente repulsivos, dependiendo también de cómo se tomen.
Pero ahora tengo un proyecto. Me gusta. Se engarza con mi tema de tesis. Y será la serie de fotografías más larga y más grotesca que jamás haya hecho. Además es un reto, pues trabajaré casi exclusivamente con personas, cuerpos y caras.
La urgencia es comprar una cámara que sea sólo mía. Y así no tendré que depender de la que mis papás me prestaron, y no habrá problema si alguien me la rompe en la cara (la adquisición de fotos puede ser algo arriesgada para este caso, me parece).
Hoy tomé las primeras dos fotos que formarán parte de esta serie. No subiré nada al blog hasta que haya un corpus lo suficientemente amplio, significativo en su conjunto.

martes, agosto 01, 2006

Tres noticias tres

1. Ya hay Harritos. Fueron trece cachorritos, negros y amarillos. Se murieron dos. Yo ya aparté un cachorro negro, el más negro que haya en existencia. O bien, una cachorra negra, la más negra que haya en existencia. Ya tengo pensados nombres, ya sé dónde va a dormir, ya tengo planeadas algunas actividades para que mi nueva mascota y yo podamos convivir por las mañanas. Sé que nunca le faltará comida. Tendrá un lugar abullonado y limpio donde dormir, y todas las quincenas le compraré un juguete nuevo. Será el perro más consentido sobre la faz terrestre. Me querrá tanto y lo querré. No necesitaremos a nadie.
1.1. Pero no me quieren dar un perrito. Todos creen que soy irresponsable y tonta, que lo echaré a perder, que lo abandonaré y que morirá de hambre. Las posibilidades de que me quede con el perrito que le daría sentido a gran parte de mis días, son prácticamente nulas. A menos que me cambie de casa y secuestre a mi perro.
1.2. Pero no puedo aún.
2. Ayer mi compañero Óliver me explicó cómo funciona un refrigerador. Hoy un reportero me enseñó a agendar un evento. Ha sido una semana de mucho aprendizaje.
3. Hoy comí una baguette de pollo. Bebí té helado de limón.
3.1. La enfermedad y las prohibiciones me han vuelto aficionada al té. Litros de té bebidos durante la jornada: tres. Ya estoy esperando llegar a casa para beber un poco más.

Añadido:
Presento aquí dos fotos. Una es foto de una foto, y otra es una foto... pues una foto y ya.