sábado, septiembre 30, 2006

Lo había olvidado

El primer acercamiento a los harritos de Harry. Quizás el único modo en que usted y yo conoceremos a uno de los codiciados angelitos. ¿Que quién tomó la foto? Uhm, no lo sé.

Sangre y yerbabuena

1. Ponga usted por caso que tenga que tomarse una fuerte decisión personal en la que, si bien está en juego la propia vida, es necesario poner, por sobre todas las cosas, la congruencia respecto a las creencias que uno ha intentado sostener - chuecas o derechas - durante cierto periodo de tiempo.
"Señor, yo no tengo caballos [...] Señor ministro, lo malo es que ayer mismo, en una recepción, a todos los presentes les anduve contando, a todos, que en mi vida he tenido ni pizca de caballos. [...] Señor, con su perdón, lo han engañado, yo no tengo caballos, no los tengo".*
Y de pronto: cadáveres por doquier, sangre, sangre, sangre en el piso, sangre en las paredres, sangre en la ropa, sangre, cadáveres por doquier. De pronto: yo, el verdugo.
(Es tan exagerado y trágico, que es gracioso.)
2. Me gusta llorar con Fernando. Tiene unos kleenex muy bonitos: de triple hoja, blancos, decorados con puntitos azules y con olor a yerbabuena. No lloraría si no fuera para eso.
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* A leer Cerrazón sobre Nicomaco. Ahora.

jueves, septiembre 28, 2006

Days may be cloudy or sunny





lunes, septiembre 25, 2006

¡¡¡Mi primer partido de la temporada!!!

Por fin, por fin, un poco de futbol americano. Lo estoy oyendo por radio; soy patética, lo sé. Y es que mi pá acaba de informarme que transmiten los lunes por la noche por el 730 de AM. Sí, ¡un poco de futbol americano para mí!
Escucho "pausa de los dos minutos", "primero y diez", "gol de campo", "rudeza innecesaria"... palabras dulces a mis oídos.

Por fin es viernes; el mío, al menos

No tuve la delicadeza de peinarme. No me toqué un pelo. Me vine a trabajar con mi cabeza Burton y mis lentes de Willy Wonka. Cuando llegué a la oficina, el cabello se me había peinado solo. ¿Dónde quedó la libertad capilar? ¿Qué diría Burton de mí? Soy una vergüenza.

domingo, septiembre 24, 2006

¿Moriré?

750 miligramos de Naproxeno
y no me siento mejor.

sábado, septiembre 23, 2006

En donde hablo de asuntos de poco o nulo interés

El mundo tiene un orden muy preciso. En ocasiones da la impresión contraria pero, tras hacer un recuento de daños por la noche, uno se da cuenta de que todo quedó saldado. Esta mañana, por ejemplo, se me rompieron al menos dos cosas importantes. Ambas me pusieron a amenazar al cielo con un puño enfurecido. Pero luego me dieron una tarjeta de cliente frecuente en el café del que soy cliente frecuente. Y ya: cosmos.

Bueno, quizás no.

viernes, septiembre 22, 2006

Dos párrafos del Prólogo de Unamuno, dedicados a Rafael Lemus

¿A qué viene esto? A las reflexiones que Lemus dedica a los personajes e identidades de la narrativa de Efrén Hernández en "Informe Efrén Hernández". Y ya con esto el blog deja la saña contra Lemus, hasta que Lemus dé más razones de enfado para la blogger.

"Los pobres sujetos que temen a la tragedia, esas sombras de hombres que leen para no enterarse o para matar el tiempo - tendrán que matar la eternidad -, al no encontrarse en una tragedia, o en una comedia, o en una novela, o en una nivola si queréis, con un hombre, con nada menos que una mujer, se preguntan: '¿Pero de dónde habrá sacado este autor esto?' A lo que no cabe sino una respuesta, y es: '¡De ti, no!' Y como no la ha sacado uno de él, del hombre cotidiano y crepuscular, es inútil presentárselo, porque no lo reconoce por hombre. Y es capaz de llamarle símbolo o alegoría.
Y ese sujeto cotidiano y aparencial, ése que huye de la tragedia, no es ni sueño de una sombra, que es como Píndaro llamó al hombre. A lo sumo será sombra de un sueño, que dijo el Tasso. Porque el que siendo sueño de una sombra y teniendo la conciencia de serlo sufra con ello y quiera serlo o quiera no serlo, será un personaje trágico y capaz de crear y de re-crear en sí mismo personajes trágicos - o cómicos -, capaz de ser novelista; esto es: poeta y capaz de gustar de una novela, es decir, de un poema."

Una cosa más: contradictorio no es sinónimo de indefinido. ¡Argh!

jueves, septiembre 21, 2006

Sabiduría Lemus

Rafael Lemus se educó en la escuela de La Culta Latiniparla. Por eso presentamos, en esta ocasión, "El nuevo laberinto de las Ocho Palabras (que nunca se acaban)". Las ocho palabras son éstas:

inmarcesible, fluorescencia, desgobierno, insondable, inerme, fenecer (diviértase conjugándolo), socavado, lobreguez.

Lleve usted su cita citable. A elegir:
1. "No crecen (los personajes), también, porque están incompletos. Algo les falta. Están deconstruidos. Cuando el culto a Picasso, Efrén es picassiano. Una causa une a ambos: deconstruir al humano."
2. "Están ahí (los personajes) sólo para confirmar tautológicamente a Heidegger: 'La condición del hombre es estar ahí'. Aquí."
Y, directo al antologador de frases célebres, el apartado Cuatro de "Informe Efrén Hernández":
3. "Entonces: Efrén Hernández y las ventanas, Efrén y los amaneceres, Efrén y las palabras, Efrén y las identidades.
Entonces, Efrén Hernández, informe."

El Latín le ayude; y, fino, el Romance le lleve. Amén.

Ahora con Efrén Hernández

Con anterioridad, este blog se pronunció en contra de un texto Rafael Lemus, aunque la autora del blog con trabajos si conoce al tal crítico. Encontrar otro texto suyo en otra publicación y nuevamente encontrarlo mal escrito, poco ingenioso y terriblemente enojoso, ha sido realmente una coincidencia. Ahora que acabe de leerlo (y sólo si realmente me dan ganas), me dedicaré a hablar muy mal de él. Ah, me irrita tanto.

lunes, septiembre 18, 2006

No sé qué me pasó

Más bien sí sé, pero éste no es el espacio para venir a redactar mis desgracias. En realidad, no hay espacio en el que yo pueda redactar mis desgracias. En realidad no tengo desgracias. Pero sí tengo vértigo. Y quiero ver películas, y quiero el edredón de pitufos, quiero palomitas sabor natural y un litro de agua de toronja. Quiero ver futbol americano, tomar cervezas y dar rienda suelta a los "vergas" y "chingadamadres" que me salen tan naturales, pero que tengo que estar conteniendo aquí todo el tiempo. Y quiero un abracito. Y llorar muchas horitas nada más porque me siento muy triste, pero ni sé por qué. Quiero a Harry. Quiero una paleta de limón. Quiero oler una plantilla de calcomanías. Quiero comerme un pedacito de Play Doh, o morder una crayola. Quiero salir corriendo.
Se me puso el corazón ximeno (sí, es adjetivo).

sábado, septiembre 16, 2006

Hoy me enteré de que hasta los blackeros gritan "¡Viva México!"

...y lo hacen con su "voz de mostro", como los blackeros que conozco llaman a su técnica vocal. También se emborrachan con tequila, y llevan a sus novias a las fiestas mexicanas, y sus novias también gritan "¡Viva México!" con la "voz de mostro" expropiada de sus novios blackeros.
También me enteré de que la mejor sopa de tortilla del mundo, la de Villa Dulce, en Villa Guerrero, sabe mejor que nunca en 15 de septiembre.
Me contaron de las maravillas de planear un viaje a El Oro la mañana que le sigue a echar tequilas en noche mexicana.
Y me platican que lo mejor que se puede hacer es echar muchos cuetes y llenar de pólvora la masa de los biñuelos.
Y así me fui enterando de muchas cosas a lo largo del día, entre ellas que mi abuela me estaba esperando despierta con un atole y un tamal, hasta que, tras la noticia de que siempre no salía a las 23:30 sino hasta quién sabe cuando, decidió irse a la cama.
No es que sea una gran aficionada de estas fiestas, pero estando aquí encerrada, mi apátrida corazón de piedra se reblandece, y evoca las reuniones familiares, las trenzas y los aguardientes (muchos términos caben en esos tres términos). Es que, qué crueldad es ésta, ni una telecita para enterarse del acontecer nacional.

(Diez horas y media... y contando.)

jueves, septiembre 14, 2006

Frankenweenie (1984)

He's not cute; he's handsome!
***
I guess we can't punish Victor for bringing Sparky back from the dead.





domingo, septiembre 10, 2006

Yo estaba dispuesta a soportar toda la jornada dominical...

...porque yo, contrario a lo que manda Dios, trabajo en domingo. Y todavía que contradigo las órdenes divinas, arriesgándome a una condena quevedesca, me salen con esto.
Esta noche, a partir de las 20 horas, se suponía que comenzarían los acontecimientos, lo cual haría que el domingo valiera la pena de ser vivido, porque es muy satisfactorio esperar tantas horas en el interior de una oficina, con esa inquietud que dicta el saber que pronto habrá grandes eventos, y que lleguen.
Pero ya no. Ahora sólo la larga jornada.
Ésta iba a ser una noche de grandes reencuentros: quiero reencontrar el amor, las salas de cine, los tamales (más todavía, tamales de sabores exóticos), a Johnny Depp.

Update (cinco minutos después):
1. Es triste y patético trabajar en domingo. Recibí un mensaje: mis papás están viendo el duelo entre Mannings. Me perderé toda la temporada de la NFL.
2. Junto a mí está la que desde hoy, por discreción, se llamará doña Crutón. Es grosera, déspota, insoportable.
Update (otros cinco minutos después):
Estoy consciente de que el soundtrack de hoy me hace parecer como alguien que nunca antes había oído a Zeppelin, y que hoy escuchó el greatest hit y le llegó acá bien feo. No es así, sépalo. La canción está hoy mejor que nunca en ese lugar.

sábado, septiembre 09, 2006

Meet me in Montauk II

Joel: I don't see anything I don't like about you.
Clementine: But you will! But you will, and I'll get bored with you and feel trapped, because that's what happens with me.
Joel: Okay.

viernes, septiembre 08, 2006

Hoy me enteré de que la miel de Campeche es la mejor miel del mundo...

...y un reportero quedó en traerme un frasquito chiquito, con tal de compensarme por estar de presumido.
Además, ya me dieron fecha de vacaciones. Sí hay vacaciones para mí este año.
Soy un ente cargado de felicidad. Me odio, no quiero convertirme en un tonto rayito de sol.

Mis notas cochinas en los márgenes de un libro dieron muchas cosas que pensar de mí; recibí un gran comentario de una gran persona. Mientras tanto...

Ayer Álvaro Enrigue dio una plática sobre Hipotermia en el Centro Cultural de España

Lea lo que sobre el evento publicó el reputado periódico Reforma:























Acertó usted, querido e intuitivo lector: no hay nada.

Ya está la tarantella

A escucharla. Porque si bien ya no viene al caso en el blog, nunca es demasiado tarde para curarse, y para dejar de creer en esos milagros.

jueves, septiembre 07, 2006

Cosmos

Pensé que había sido un mal fin de semana, pero no, creo que otra vez exageré.
Sobreviví al evento de Ibsen, y me deshice no demasiado astutamente de la única pregunta que me hicieron. Compré mi nuevo celular. Comí cantidades groseras con mi abuela: sope de pollo, tacos de cochinita pibil, agua de horchata, cervezas. La acompañé - a mi abuela - a inscribirse a una de sus clases, y caminamos mucho. "Ayudé" a Moisés a preparar una exposición, con pliego de papel bond y plumones de colores. Comí gomitas cítricas medio cochinas. Hice un gran tsuru de papel cuadriculado. Tomé muchas, muchas fotos. Me mojé, tuve frío, los charcos tomaron mis tenis. Vi el final de la segunda temporada de Lost, y dormí en el piso. Bebí un café muy feo, y luego uno rico. Pero el feo estuvo acompañado de Casa de Muñecas, lo que lo hizo bueno; el bueno estuvo acompañado de mala vibra, lo que lo hizo malo. (Y, en los sedimentos del café bueno, que fue el malo, me salió el lobo feroz vestido de abuelita, no sé que signifique.) De modo que, al regresar de este fin de semana, el mundo ha recobrado su equilibrio que, en realidad, nunca se había perdido.
Al llegar a mi trabajo, me recibe la extraña noticia de la inclusión de este blog en Navegaciones, de La Jornada (¡gracias, Aldo Iván!). Y me siento muy famosa, porque el mes pasado salí en un póster, y en un tríptico de cuatro. También en el trabajo, Adriana e Ivonne me recibieron con preguntas sobre el evento del martes; Ivonne me regaló una rebanada de pan de elote que hizo ella misma, y Óliver me habló para disculparse por haber partido su pastel de cumpleaños en mi ausencia. Le dio pena y quiere resarcir el daño de algún modo. Pienso que unos chocorroles en una tarde hambrienta seguramente lo compensarán todo. Hoy comí ensalada, baguette y té de cereza. Además, mucha agua, porque fui a un lugar donde no se puede sorber el agua en paz, sin que inmediatamente te rellenen el vaso. Luego, lluvia.
Vengo de grandes días... vienen unos aun mayores.

lunes, septiembre 04, 2006

Pues según esto que ya está todo listo (precaución: post colorido)

Y si no, pues ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

Creo que con este post acaba el ciclo de drama ibseniano en el blog. No se vaya usted sin ver los otros posts, publicados en días pasados, que salieron de esto mismo. Aquí hay uno, y aquí hay otro.
No se pierda el momento prodigioso en que la impresora parió - mojada de tinta - la versión final de mi texto: aquí.
Iba a poner una tarantella, como parte del soundtrack de hoy y mañana, pero radioblogclub me traicionó y no quiere servir. Ya hasta la había escogido. Así que cúrense solos. Adiós.

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Yo, como Figaro, tendré esta noche abiertos los ojos y clavados con delirio y con delicia en una caja amarilla donde se lee mañana (uh, me acabo de dar cuenta que esta Navidad, ese texto cumple 170 años). Esto ya no tiene nada que ver con Ibsen. ¡Sí! ¡Hemos logrado inaugurar el tercer ciclo de celebraciones 2006! ¡Adiós, viejo Ibsen, adiós!

viernes, septiembre 01, 2006

¿Te he perdido para siempre?

No vuelvo a hablar mal de ti con nadie, yo te quiero: eres rojo, ¿cómo no quererte? Regresa conmigo, recargaré tu pila sin dejar que mueras solicitándola, no amenazaré con cambiarte el chip, te sacaré el polvo. No me agotaré tu batería con la linterna, ni te lanzaré a la cama cuando llegue a mi cuarto; te pondré un nombre lindo y siempre te llamaré por una versión abreviada de éste; no me quejaré de tu pantalla monocromática, ni de tu carencia de cámara, de jueguitos variados y de ringtones polifónicos. Vuelve, vuelve, sólo yo sé ver las virtudes que hay en ti.

Aquí, él y mi mano en la pasada Navidad, a las 22:33 horas. Y no porque él fuera nuevo, sino porque nos gustaba tomarnos fotos juntos.