viernes, septiembre 22, 2006

Dos párrafos del Prólogo de Unamuno, dedicados a Rafael Lemus

¿A qué viene esto? A las reflexiones que Lemus dedica a los personajes e identidades de la narrativa de Efrén Hernández en "Informe Efrén Hernández". Y ya con esto el blog deja la saña contra Lemus, hasta que Lemus dé más razones de enfado para la blogger.

"Los pobres sujetos que temen a la tragedia, esas sombras de hombres que leen para no enterarse o para matar el tiempo - tendrán que matar la eternidad -, al no encontrarse en una tragedia, o en una comedia, o en una novela, o en una nivola si queréis, con un hombre, con nada menos que una mujer, se preguntan: '¿Pero de dónde habrá sacado este autor esto?' A lo que no cabe sino una respuesta, y es: '¡De ti, no!' Y como no la ha sacado uno de él, del hombre cotidiano y crepuscular, es inútil presentárselo, porque no lo reconoce por hombre. Y es capaz de llamarle símbolo o alegoría.
Y ese sujeto cotidiano y aparencial, ése que huye de la tragedia, no es ni sueño de una sombra, que es como Píndaro llamó al hombre. A lo sumo será sombra de un sueño, que dijo el Tasso. Porque el que siendo sueño de una sombra y teniendo la conciencia de serlo sufra con ello y quiera serlo o quiera no serlo, será un personaje trágico y capaz de crear y de re-crear en sí mismo personajes trágicos - o cómicos -, capaz de ser novelista; esto es: poeta y capaz de gustar de una novela, es decir, de un poema."

Una cosa más: contradictorio no es sinónimo de indefinido. ¡Argh!