lunes, noviembre 27, 2006

Muero de nervios

domingo, noviembre 26, 2006

Dinámica: posteamiento libre de cosas bobas e innovadoras

Autor: Moisés Cervantes (bobo e innovador).

jueves, noviembre 23, 2006

Me permito un receso *updated*

Desde un día antes de salir de vacaciones, tengo en mis manos una encomienda. Salí de vacaciones, y me dediqué a olvidarla por completo. Pero el día que regresé, otra vez se encargaron de que me acordara. La misión MO/10-v.1 debía ser completada para el martes siguiente. Así se hizo; a marchas forzadas se entregó la documentación completa y a tiempo, con cuidado de no comprometer la identidad de mis informantes o de mis dirigentes, y sin revelar el contenido de la misión. A la vez, y en la medida de mis humanas fuerzas, seguí atendiendo mis actividades habituales, y logré que nadie notara que, en realidad, yo estaba embarcada en una empresa de alta peligrosidad.
Luego me fui de fin de semana, y mi cabeza se encargó, nuevamente, de crear lagunas, en donde chapotearon durante largos dos días las amarguras de los días anteriores. Hoy, de vuelta en mi ultrasecreto lugar de trabajo, me esperaba grande sorpresa: mi jefa, cuyo nombre no me es dado revelar, me había dejado un mensaje cifrado, cuyo significado sólo yo podría descubrir a mi llegada. Después de una mañana resolviendo el enigma, llego a la conclusión de que estamos frente a la misión MO/8-v.2. La fecha de entrega es el martes 27 de noviembre.
Pido a usted, lector fiel, que comprenda que hasta esa fecha, Cajón Desastre seguirá abandonado a su triste suerte. Cajón Desastre y yo no nos sentimos realmente preocupados por eso porque 1. no tenemos numerosos lectores; 1.1. los lectores que tenemos no nos comentan muy a menudo, ni esperan actualizaciones con constancia; 2. no tenemos grandes aventuras que relatar al público lector; 2.1. las aventuras maravillosas que al público lector pone al filo del asiento, no nos es posible narrarlas, dada su calidad de misiones encubiertas.
Lo que sí puedo hacer por usted, oh lector, es un resumen fotograficoide de mis vacaciones. Sin explicaciones, sin disculpas por la mala calidad de las imágenes, sin nada. Sírvase usted a verlas, y a inventarles un chisme alusivo. Invénteme unas vacaciones espectaculares.

(Bueno, mentí: las dos últimas las vi después de las vacaciones.)


domingo, noviembre 19, 2006

Pequeña pausa número dos (aunque, en rigor, este blog sigue fuera de servicio)

Malditos domingos. Los odio con todo mi corazón porque, mientras usted está paseando en familia, yo no sólo estoy recluida en mi lugar de trabajo sino que, cuando salgo a comer, tengo que estar esquivándolo a usted, quien pasa un feliz domingo familiar en Gualmar o en Plaza Universidad.
Con tanta gente, es difícil encontrar la juguetería y la papelería en el súper. Es difícil escoger una caja de tamaño apropiado para juguete tan grande. Hay que sortear obstáculos como: 1. fila interminable de cajas rápidas, y 2. anciana aventándome un carrito que porque "Ah, ¿qué no es tuyo, nena?".
A la salida, me faltan manos para cargar las cosas (bolsa de mano, bolsa de compras, paraguas, cambio), y me llega un mensaje informativo: perdieron los Colts... y contra Dallas, ¡lléveme el carajo! Lluvia. Luego, a correr a Plaza Universidad por un rápido bocado: baguette enana de cuarenta y dos pesos; dona de coco de quince pesos. En el mundo normal: torta de pollo, veinticinco pesos; dona de coco, seis pesos. Y, como traigo cargando mis compras pasadas por agua, no puedo comprar una bebida. No hay mesa donde una pobre trabajadora pueda sentarse a comer; a la carga ya proyectada, se agrega bolsa de plástico con baguette y bolsa de papel con dona. Más lluvia.
Llego al trabajo hecha una mojada caja de cartón, con aspecto de mojada caja de cartón y con humor de mojada caja de cartón. Malditos domingos, los odio, los odio, los odio.
Pero ¡ya tengo el Burrito Saltarín! Espero que a Azul le guste mucho, y me quiera y que cuando yo muera, ella mande hacer una escultura de su heroica tía blandiendo una espada, sobre un resplandeciente caballo blanco.

Este blog sigue temporalmente fuera de servicio, pero nos permitimos una pequeña pausa

Creo que Liniers enloqueció, y estoy asustada. ¿Alguien vio las tiras de Origami Boy?

lunes, noviembre 06, 2006

Este blog está temporalmente fuera de servicio

Disculpe las molestias que esto le ocasiona.

jueves, noviembre 02, 2006

Almodóvar lo hace de nuevo

Otra película que no me gusta.
Guácala Almodóvar. Sí, soy una ignorante, no sé nada de la vida: guácala Almodóvar, desde lo primero hasta lo último que le he visto. Pura película de "ay, qué susto, se tiró a la comatosa".

Me urgen vacaciones o de cómo tengo el cerebro tapizado con pasto artificial

1. Hoy nos regalaron pan de muerto y chocolate en el trabajo. Según las estadísticas, se necesitaron 250 litros de leche para tenernos a todos contentos y trabajando en día festivo. Por mi parte, yo ni siquiera sabía que éste era un día festivo genuino. Según yo, en dos de noviembre abren todos los establecimientos comerciales, todo mundo va a la escuela o a trabajar, según sea el caso. Pero, desde que salí de casa, encontré que el Distrito Federal había muerto, igual que todos los muertos, y mi traslado me llevó solamente media hora, quizás un poquito más.
Hoy, hace cuatro años, murió mi abuelo Carlos, la primera muerte realmente cercana de que he sido testigo. Tuve suerte de vivir y convivir con él los dos últimos años de su vida. Unos días después me enteré de que, en esa misma fecha, había nacido mi Harry, de modo que hoy es su cumpleaños pero, como el mundo y las actuales circunstancias nos separan, no puedo ir a darle una golosina cumpleañera. Alguna vez, en su cumpleaños, le puse un gorro de Bob Esponja y le canté las mañanitas. Seguramente le regalé un chocorrol.
Éste fue el primero de varios años en que no puse ofrenda. Siempre pongo algo: un par de flores, algunas frutas, alcohol, dulces, cigarros, alguna figura de alfeñique. Hace muchos años puse mi ofrenda para John Lennon, y quienes sí tenían muertos que alimentar se sintieron ofendidos. Este año no puse nada, pues este año no tengo espacio que me corresponda. En la actualidad soy toda estorbos, y nadie vacila en recordármelo. Quizás, el próximo Día de Muertos, haré de mi propio espacio una ofrenda florida, y cubriré mi piso con una alfombra de pétalos naranjas y rosas. Este año no.
Este año, en cambio, caminé un pasillito estrecho, para ver con prisa un montón de ofrendas raras. Luego vi algo que, en mi ignorancia, no había visto jamás. Hay que ver cuán encerrada he estado todo este tiempo, pues nunca había visto cómo los algodoneros dejan suelta el azúcar, la cual sale volando por los caprichos del aire en largas tiras, mientras personas de todas las edades, brincan para atrapar un poco de algodón. Quise tomar fotos pero, como todo estaba oscuro y en movimiento, las luces se veían alargadas y el algodón volador tomaba la apariencia de humo de mi cigarro, o de polvo de abajo de mi cama. En general, malas tomas.
Tuve un gran fin de semana. Contrario a lo que ciertas personas creen de mí, no necesito demasiado para ser feliz: sólo un poco de pasto, un árbol que me filtre los rayos del sol y viento frío, además de una justa porción de alimentos chatarra y, ante todo, buena compañía. No me molesta que no alcance el tiempo para avanzar un par de capítulos de la novela en vigencia, no importa el ataque de nubes de mosquitos ni que el baño más próximo quede a kilómetro y medio de distancia.
2. Ya me urge salir de vacaciones, aunque todavía no sé a dónde iré. Paso mis tardes especulando sobre los maravillosos paisajes de que seré testigo en unos cuantos días más. Maldigo la hora en que comencé a pagar los arreglos del cuarto en el que ya no viviré, pues eso me deja un presupuesto apretado para mis aventuras vacacionales. Por supuesto, ya no le pondré piso a la habitación, aunque pensé en la elegancia que el pasto artificial haría a la nueva obra, sobre todo por contraste con las paredes rosas (color elegido al tanteo por el intuitivo pintor). Pero todavía no me decido por un tipo de pasto, pues lo hay de diferentes clases.
Para diciembre, se me dice, debo haber quitado mis estorbos. Tal vez pase Navidad en una banqueta.