martes, julio 24, 2007

Creaciones abominables

Mi retorcido corazón odia profundamente la abominación llamada pastel imposible. No sé a quién se le vino a ocurrir que era muy buena idea juntar el sabor del flan con el del pastel de chocolate, e imaginar como un logro la perfecta e imposible separación de los ingredientes que conforman cada postre. Me parece muy lógico que los ingredientes de dos platillos incompatibles se repelan.
Por otra parte, ya están apareciendo los gráficos que muestran con bastante exactitud la apariencia que tendrá la torre Bicentenario en la zona de Las Lomas-Polanco, a construirse a partir de 2008. ¿Alguien ha visto las imágenes? Es una torre espantosa, parece un elote transgénico malparido por la madre tierra. Y deforme. El arquitecto, un holandés o semejante, dice que se inspiró en la Pirámide del Sol para planear su abominación. Puso una de las pirámides de su inspiración de cabeza, y luego le puso una idéntica encima, uniendo ambas por su base. En realidad, la idea general es pirámide, pero no Pirámide del Sol, o eso creo yo.
En resumen, la torre de sesenta y cuatro pisos más seis de estacionamiento subterráneo, con una suma de trescientos metros de altura, es una afrenta al buen gusto, a las buenas costumbres, a la compleja construcción de la cosmovisión occidental, una mentada de madre, un insulto al género humano. Bueno, a mí me pareció bien fea, aunque escucho a la gente entusiasmada.
Odio la torre Bicentenario, pastel imposible de la arquitectura, con su flan y todo. Desde ahora me pronuncio contra esa porquería. No iré nunca. No comeré pastel imposible nunca más.
Gracias, me siento mucho mejor.
Uhm, aunque ese capuchino con cajeta
sí se ve maravilloso. Con permiso, me voy al Mumedi.

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5 Comments:

Blogger Noa said...

Dios hacia tanto no leía u oía la palabra cajeta

y me dio hambre


las letras también me han gustado!

16:12  
Blogger Fairest Creature said...

Cajeta: hasta la palabra es chiclosa, qué rico. No puedo creerlo.

Oye, pues no sé cómo fuiste a dar aquí, pero te doy la bienvenida. Gracias por leer, date una vuelta cuando quieras, ja.

11:18  
Blogger Fairest Creature said...

Soy una tonta: el no puedo creerlo es algo como "no puedo creer que alguien no escuche a menudo la palabra cajeta; no debe valer la pena vivir en un mundo lejano a la cajeta"... algo así. De otro modo, no tiene ningún sentido su inserción ahí. =)

11:20  
Blogger Mario said...

A mi me gusta la cajeta. Bueno, sólo la envinada...
Por cierto, la torre no me gusta. Hace poco oí que la definian como un ataud gigante. Me pareció buena la analogía.
saludems,

14:12  
Blogger Fairest Creature said...

A mí también me gusta la cajeta. Qué gusto le he agarrado en estos últimos dos días -justo después de este post- a la cajeta en mi capuchino. Si lo pides así, sólo fíjate que le echen cajeta y no esencia de cajeta, porque chales.
Ah, sí, el monero éste... Calderón, hizo un cartón de la torre como un ataúd. Es una porquería. Ojalá se le abra una grieta iztapalapense justo el día de su inauguración y shuuup, no más torre Bicentenario. Muajajaja.

03:26  

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