jueves, agosto 16, 2007

El drama de ayer salió de toda proporción, era inasible, inconmensurable, no tuvo parangón

...Pero de inmediato comenzaron a moverse las fuerzas cósmicas a mi favor: mi papá, que es don Ocupación, me mandó un mensaje a medianoche; mi mamá, de inmediato, me habló por teléfono, escuchó todo mi drama, y me hizo reír; mi hermana, hasta las dos de la mañana, posponiendo la preparación de sus clases de hoy, estuvo conmigo en el messenger. Aldo, media hora antes de que yo entrara a trabajar, llegó corriendo a comer conmigo y a sacarme la risa a como diera lugar. Un amigo del trabajo me regaló un avioncito armable que acababa de diseñar; Stevie me prestó los primeros cuatro tomos de Death note, y me dio instrucciones para leerlo. Un taxista me ofreció una gomita. Hasta un chico al que no conozco, pero que lee mi blog, me mandó un mail diciéndome que él sí que imaginaba y comprendía mi tristeza. Rocío, siempre muy correcta, me mandó dos abrazos "fortísimos".
Todo esto sucedió a raíz de que yo me declaré en estado de emergencia. ¿Qué crees, lector? No estoy sola.
Dedicaré mi sábado, que es hoy, a ponerme al corriente de Lost. Veré, si puedo, alguna película (ya sé cuál, en realidad, pero me avergüenza confesarlo), y leeré Death note. Tengo que aprovechar el tiempo, porque mañana recibo una visita muy, pero muy importante, que requiere de toda mi atención. Desde las altas, hostiles, álgidas tierras toluqueñas viene... MI MAMÁ a darme un abrazo (shhh, nadie debe saberlo, lector: en tu discreción confío). Se va a sorprender al ver que ya di el estirón. Bueno, no. Pero la tengo prevenida en un ensueño de esmerarme en toda suerte de complacencias y finezas; mi espítitu estará atento a complacerla, a no contrariarla y mucho menos a contradecirla. Y de ahí Efrén sigue diciendo muchas cosas, pero eso es todo lo que aplica en la paráfrasis. Eso sí, le daré su libreta, que me quedó maravillosa.

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