miércoles, septiembre 05, 2007

Quién sabe por qué diablos se metió una cucaracha a la cocina (acto sin palabras)

Una aclaración previa: la cocina está limpia, la basura se saca todos los días, los trastes se lavan después de usarse, la comida no se deja regada y siempre se pasa el trapo. ¿Estamos?

Quién sabe por qué diablos se metió una cucaracha a la cocina
(acto sin palabras)
Dramatis personae:
Una cucaracha, no es de dimensiones morelenses, sino pequeña, café y brillante. Llamémosla Cucaracha.
Una oficinista gris, quizás de dimensiones morelenses, pequeña, medio amarilla y opaca. Llamémosla Oficinista Gris.
Una abuelita, in absentia. Se sabe que el personaje duerme en una habitación cercana. Llamémosla Abuelita.
Una hojuela de germen de trigo. Llamémosla Hojuela de Germen de Trigo.
Una Servilleta.
Una Estufa.

La escena:
Una de la mañana, comienza el cinco de septiembre del año dos mil siete de nuestro señor. Una punzada de hambre hermana a Cucaracha y a Oficinista Gris, quienes aún no se conocen, pero a quienes el destino unirá en breve. Ambas corren, sin saber una de otra, en la misma dirección: una modesta cocina que no pertenece a ninguna de ellas, y que está ubicada en una casa demasiado grande para una cucaracha, una oficinista y una abuelita que duerme, en la pintoresca colonia central de la pintoresca delegación Azcapotzalco.
Se prende la luz de la cocina, que hasta entonces ha estado a oscuras. Los personajes se acercan al centro de la acción culinaria: Estufa. Husmean. Cucaracha, lista, café y brillante como es, encuentra a Hojuela de Germen de Trigo. Oficinista Gris, por su parte, encuentra a Cucaracha. Ambas gritan, pero los gritos de Cucaracha son bajos y delicados, mientras que los de Oficinista Gris amenazan el sueño de Abuelita, quien gimotea a lo lejos. Cucaracha se resiste a dejar a Hojuela de Germen de Trigo. Oficinista Gris divide su atención: por un lado, se estira para alcanzar a Servilleta; por otro, fija su mirada en Cucaracha, temiendo su huida. Con Servilleta en mano, Oficinista Gris se lanza contra Cucaracha. Atina al punto donde Cucaracha... estaba. Más veloz que Oficinista Gris, Cucaracha huye hacia las tripas de Estufa, quien no parece tener ninguna reacción adversa tras la intromisión de Cucaracha. Cucaracha se duerme casi de inmediato. Oficinista Gris olvida hambre, sueño, dignidad. Busca a Cucaracha por horas, con Servilleta en mano, quien se queja de ser tan fácilmente manipulable. Gritos, chantajes, súplicas: no la encuentra nunca.
Telón.


Epílogo del autor:
Aunque nadie quiera creerlo, lo arriba escrito comenzó como un post bien clavel. Hablaba sobre mi mucha generosidad para quienes me corresponden con migajas como hojuelas de germen de trigo. Confesaba mi poca generosidad hacia quienes me dan todo sin dudarlo, hacia quienes corren a verme en cuanto me siento triste. Y luego, chin, que me encuentro a la cucaracha, y todo terminó en tonterías. ¿Por qué siempre me pasa eso?

Por cierto, el germen de trigo lo compré yo.

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