miércoles, octubre 03, 2007

Porque usted lo pidió: mi septiembre en fotos

Gracias por postear mi post perdido,
Coso Azul

Pues bien, el relato de septiembre comienza a finales de agosto. La foto que a continuación se muestra es una recopilación de objetos adquiridos en tal mes, aunque fotografiados un par de semanas después de que estuvieron en mi poder. Aquí se ve la antología de cuento mexicano Cuentos violentos, que me regaló Andrés, nomás porque andaba de buenas. También están presentes todos los tomos de Death note que me prestó el Stevie, más el par que compré yo en aquellos días. Arriba se ven las postales que mi mamá me insistió en comprar cuando vino a visitarme; después las perdería en las inmensidades de mi desorden. A la derecha, el tatuaje de pescadito muerto que le salió a Luis Fernando en sus galletas, y que me regaló, porque todavía éramos amiguis. El Stevie me prestó la película de Death note. Es malísima, y, cuando le confesé que no me había gustado, se enojó un poco conmigo. Ay, pero es que el Light Yagami parece una chica moderna de los ochentas, con sus pelitos y todo, ¡qué porquería! Encima, da asco ver cómo se alimenta el Ryuzaki. Y la escena de la galería, y la muerte de la novia de Light, ¿eso qué?
En una de esas, inadecuadas como somos, Rocío y yo nos fuimos a una chelería. Mientras todos cantaban acabándose sus pulmones, bailaban encima de las mesas y se hacían de nuevos amores, Rocío y yo estábamos sentadas en una esquina, con sendas bolas de cerveza oscura, escribiendo sobre millones de servilletitas. La relectura, ya en estado sobrio, es altamente recomendable.
Este día fui muy feliz. Yo no tenía cómo conseguir los suplementos especiales de la NFL. Por alguna extraña razón, varios de mis amigos del periódico -empezando por Luis Miguel y Carlos Francisco- se acordaron de mí, y me guardaron algunos ejemplares. Luego tuve que ir escondiéndome de todos con mi pila de suplementos. Y los quise a todos.
Un día me fui a Toluca, y mientras el camión se llenaba de niebla, mi cabeza de llenaba de pánico a los deslaves. Casi todo el camino escuché Manatsu no Yoru no Yume.
Toluca: gris, gris, gris. Estaba sobre Las Torres, esperando mi camión de regreso, un poco cruda y terriblemente desvelada y afónica tras la Noche de la Grabadora Gris, y un rato después de tomarle muchas fotos a mi hermana y beber litros de café. Las fotos donde mi hermana sale bien mami pueden buscarlas, más bien, en su Hi5.
El triste día en que me quedé con sesenta centavos para acabar la quincena, una semana antes de la fecha marcada para mi pago. En esta foto, mi pobreza contrasta con la belleza de la manzanilla.
Mi taladro superpoderoso. Después de un mes entero codiciándolo, lo conseguí por menos de trescientos pesos, aunque fue menester, para ello, bordear el Zócalo en una pérdida de tiempo sin precedentes, y también hube de clamar por piedad a un miembro del EMP, aunque realmente le importó poco mi sufrimiento. A falta de vacaciones a Acapulco, tuve un taladro. Pero lo amo: tan amarillo, recargable, ligero, zumbador. Gracias a él ahora puedo no sólo encuadernar hojas sueltas, sino también restaurar cualquier clase de libro. Haga su pedido aquí.
Mi atún, que en aquel entonces todavía no se llamaba Víctor Hugo, se preparaba para un par de días de vacaciones. El nerviosismo se leía en su rostro. Por fin, si todo sale mal después de esta apuesta, al menos sé que él se la ha pasado mejor que nunca en su vida. También está más mugroso que nunca. Merece ir a un Dryclean.
Yo no tomé esta foto, debo confesarlo. En ella se ve media computadora en el piso, una bolsa de plástico, una mochila, unas botitas y dos burritos de huevo en plato de barro. Uno de los burritos está medio mordido.
Un pedazo de carretera, justo antes de quedarme dormidísima.
Mi computadora del trabajo tiene un nuevo papel tapiz: la Reina de América con fondo de cabeza de chofer. Soy fan de esa foto. La robé de mi flickr favorito. Pronto: cuando tenga permiso de su autor, linkearé mi flickr favorito.
El otro día se metió una mariposa a mi cuarto, y se quedó atrapada entre la ventana y la cortina. Me costó mucho trabajo salvar su tonta vida de bicho. Logré salvarla. A cambio, ella me dejó tomarle esta foto.
Muchas, muchas, muchas cosas pasaron en septiembre. Pocos meses tan productivos (o improductivos para bien) como septiembre. Bellísimo septiembre, tan largo para unas cosas, tan brevísimo para otras. Lleno de encuentros y desencuentros memorables, también de frustraciones increíbles, apuestas en las que -hasta ahora- salgo con un balance favorable. Como cuando en la pirinola sale la leyenda "Todos ganan". Que todos mis meses, de ahora en adelante, sean septiembre.

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5 Comments:

Blogger Mario said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

17:22  
Blogger Mario said...

Gracias, gracias. He de decirte que tu blog hace menos pesados mis dias y por eso pido las actualizaciones con tanta insistencia.

17:24  
Blogger Mario said...

Suprimí mi primer comentario porque no me latió. Ahora el blogger me delata.... Maldito Karma!!!!

17:26  
Blogger Ivonne said...

Yo me apunto para lo del taladro, pero también para ir por una chela en bola y por qué no, una crepa como la que solíamos comer a media tarde de sábado en el Centro Histórico.
Veo con alegría que ya tienes compu en la chamba!!! vaya que han cambiado las cosas por allá, qué bueno! O por lo menos serán más leves no? (eso espero).
Ojalá podamos vernos pronto y que nos desempolvemos de tantos recuerdos e historias que hay que contarnos.
Te extraño y te quiero harto,
Ivonne

20:33  
Blogger Fairest Creature said...

=) Mario: me cae que a veces nomás vengo a postear para que no me abandones, que eres tan atento lector y tan frecuente glosador de mis tonterías. Lo malo es que otra vez ya no sé qué postear. Haré una dinámica interactiva, y me dedicaré a los posts por encargo, jo.

Ivooone: ¡qué milagrísimo verte por acá y saber de ti! Justo el otro día me di una vuelta por tu blog, y llegué al post de la vez que fuimos a bailar con Ale. Qué chidas fotos aquellas, por cierto. Ahora todo es diferente. Entonces, sí, te tomo la palabra: agendemos unas crepas prontíiisimo. No tienes idea de cuántas cosas quiero contarte. Todo es diferente... excepto tu tía la Ogra, que sigue igualita. Hay cosas, para bien y para mal, que nunca cambian.
¡Desempolvémonos!

00:35  

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