domingo, octubre 21, 2007

Sobre la semana más agitada, buena y mala de mi vida reciente

Tuve el blog en completo abandono. Perdón. Tampoco escribí la agenda, con lo que perdí para siempre las crónicas de jornadas que no debería olvidar... a ver qué puedo rescatar entre mis olvidos.
Durante una semana estuve en dos empleos: el regular y el nuevo. Mi día comenzaba a las 07:00 y terminaba a las 00:30, cuando más temprano; salí, a veces, mucho más tarde. Estuve cansada, y sufrí insomnio. Los reproches de la pinche vieja hicieron que mis últimos días en el periódico fueran muy, pero muy pesados. Sobre todo el último, el jueves, cuando decidió sentarse en mi lugar y enloquecer y tirar cosas y mentar madres y hacer comentarios fuera de lugar. Debido a eso, ni siquiera pude despedirme de varias personas a quienes consideré importantes durante mi estancia ahí.
Mi nueva jefa, en cambio, es la pura onda. También me caen bien todos los compañeros a quienes voy conociendo. La zona del edificio donde trabajo me recuerda a Kafka, y me hace reír un tanto. Si inclino la cabeza hacia la derecha, esquivando con la mirada el monitor, puedo ver un fragmento de la ventana. Me recuerdo a Tachas. Estoy en un teórico octavo piso; en un práctico décimo segundo. Tomo un poco de café y casi no me da tiempo de fumar. Escucho a mis compañeros cantar los cóvers en náhuatl de los éxitos de Roberto Carlos. Será una experiencia enriquecedora, o eso espero. Y, si no lo es, de cualquier manera me alegraré sabiendo que tengo la suficiente fuerza para dejar lo seguro por lo dudoso. Y arriesgar. Porque es tiempo de arriesgar, y ando con ánimo de arriesgarlo todo.
Ayer fue la fiesta de mi mejor amiga, y no podía faltar. No sólo estuve ahí, como por obligación moral debía, sino que fui con la mejor de las compañías. El Mancera es, básicamente, una mugre, pero me alegró ver a la gente de los trabajos nuevo y viejo reunidos en el mismo lugar; me gustaron muchos de los comentarios que recibí, y que me refuerzan en la idea de que no estoy haciendo las cosas del todo mal; me alivió que, en el encuentro de los clones, el mundo no colisionara; fui feliz de acompañar a Rocío, aunque no hubo chance de estar juntas durante mucho tiempo; me dio risa que el barténder me chuleara mis lentes burtonescos; me enfureció saber que en el departamento de corrección al que hasta hace unos días pertenecía ya hay prestaciones y aumentos; amé escapar de la fiesta para comprar y comer galletas de avena, para caminar, para platicar largamente, para planear, para proyectar y, claro, para arriesgar.

Pronto: si me mandan las dos, tres, cuatro o cinco mejores fotos de los XV de la Chío, las pondré en este espacio. Espérelas, que ya las estoy esperando yo.

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4 Comments:

Anonymous Coso.Azul said...

Definitivamente la fiesta de tu mejor amiga fue lo más.
Especialmente Rocío, Especialmente todos a quienes conocí ahí, Especialmente el clon con quien me tome una foto (la cual espero ver con ansias) Especialmente las cheves, Especialmente las uñas pintadas de negro, Especialmente los gritos de Zeppelin, Especialmente vos, Especialmente la caminata nocturna en busca de galletas de avena y muy Especialmente plática (con todo y todo)

03:02  
Blogger caesare said...

Te voy a extrañar amiga!, cuídate y échale todas las ganas del mundo vale? Los cambios siempre son benéficos, eso que ni que. Mientras tanto estamos en contacto por tu blog o nos mandamos caritas sacándose la lengua en los celulares JAJA.

12:54  
Blogger Fairest Creature said...

La fiesta no fue lo más, Coso.Azul, y ambos lo sabemos. Lo más fue todo lo demás: todos los todos.
Bueno, está bien, el encuentro de los clones sí fue de lo mejor... pero como tu clon se enojó, ahora no querrá mandarnos las mejores fotos, ni las más divertidas ni las más obscenas. Och, muero por las fotos.

Yo también te extrañaré, Caesare, aunque debemos aceptar que casi no nos encontrábamos en ese lugar. Sé que nos mantendremos en contacto de una u otra forma. Nos estamos leyendo, lindo, y nos vemos pronto.

23:07  
Blogger Fairest Creature said...

Güevos, ¿por qué nadie me dijo que a este post le faltaba un acento?

Este blog permite correcciones de todo tipo, porque es muy vergonzoso eso de estar exhibiéndose del peor modo en lo único que uno supuestamente sabe hacer.

Confesión: he encontrado erratas en posts anteriores, y puede más mi apatía para buscar las entradas viejas y editarlas que mi obsesión ortográfica puntillosa.

00:58  

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