viernes, enero 18, 2008

Wonder milky bitch

Hoy me escondí a leer en un café que escogí expresamente porque tenía terraza y, por lo tanto, se podía fumar en sus instalaciones. Mientras yo huía de la humanidad y de mis problemas, temiendo ser descubierta, encontré esto:
Lo curioso era que Walker permanecía completamente inconsciente de la antipatía hacia su persona que albergaba su subordinado, misma que aumentaba mes con mes. Aunque se reía de él, conforme se fue acostumbrando a su persona, casi empezó a agradarle. Tenía una cierta tolerancia para las particularidades de los otros, y aceptaba a Mackintosh como una criatura extraña. Quizá le caía bien, inconscientemente, porque podía burlarse de él. Su humor se componía de vulgares bromas y necesitaba de un blanco. Tanto la meticulosidad de Mackintosh como su moralidad y su sobriedad eran abundantes temas; su nombre escocés le proporcionaba una oportunidad para los típicos chistes sobre Escocia; disfrutaba enormemente cuando había dos o tres hombres y podía hacerlos reír a todos a costillas de Mackintosh, que aún no hablaba muy bien el samoano, veía su incontenible júbilo cuando Walker había hecho una referencia obscena a su persona. Mackintosh sonreía amablemente.
Unas líneas abajo, la contraparte:
Walker no sabía que no había nada que Mackintosh soportara menos que una broma. Se despertaba por la noche, la sofocante noche de la temporada de lluvias, y rumiaba amargamente sobre la burla que Walker le había dirigido imprudentemente días antes. No podía digerirla. Su corazón se llenaba de rabia y se imaginaba formas en las que podría vengarse del abusón. Lo había intentado respondiéndole, pero Walker tenía un don de réplica, vulgar y evidente, que le daba la ventaja. Lo limitado de su intelecto lo volvía insensible a un comentario sutil. Su autocomplacencia hacía imposible lastimarlo. Su fuerte voz y su estruendosa risa eran armas contra las que Mackintosh no tenía nada que ofrecer, y entendió que lo mejor era nunca hacer visible su irritación.

Voy comenzando el libro, y por ahora no quiero compartir de él más que ese par de citas. Mejor escuche usted Wonder milky bitch, el soundtrack más pertinente para hoy, en que por fin, por fin, por fin concluyó la semana laboral.


You never wear cosmeeetic...!

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2 Comments:

Blogger Jimmie said...

Me gusta tu escritura.
Por cierto a mi también me interesan los gorritos ridiculos, si no, checa mi foto de usuario.
Saludos

22:14  
Blogger Fairest Creature said...

Siempre es un gusto tener a algún nuevo lector que llega acá por pura distracción, y aunque llegue al post que -justamente- no tiene que ver con mi escritura. Chido, Jimmie.

11:10  

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