martes, febrero 05, 2008

Combo: cinco posts en uno

1. Sobre la necesidad de conseguir cajones en mi lugar de trabajo
Llegué esta mañana al trabajo sólo para encontrarme con una sorpresa desagradable: mis audífonos gigantes desaparecieron. Verá usted, he trabajado en sitios de tan poca monta en los que es perfectamente comprensible que desaparezcan las galletas de avena del interior del cajón con llave. También trabajé en un sitio en el que se podía dejar, durante un día y una noche, un billete encima del escritorio frente al que caminaba todo el personal; cuando se le buscaba, ahí estaba el billetito reluciente, esperando a su dueño genuino. Mis audífonos, sin embargo, salen de la dicotomía dinero en efectivo-alimento alto en fibra para romper el ayuno. Son hermosos y están personalizados: en un lado tienen una calcomanía de bicho; en el otro, una bandera de Argentina. Soy reconocida por ellos, y ellos son reconocidos por mí. En fin que, al no encontrarlos en su lugar altamente accesible, entré en pánico. Corrí a preguntarle a los presentes si los habían visto, y no, nadie los vio. En todos nació la sospecha de que un ladrón vive entre nosotros.
No la hago más larga. Resulta que no, que nadie se los robó. Sucede que la autoridad encargada de la seguridad del instituto en el que trabajo, tuvo una emergencia el viernes y se los tuvo que llevar. Yo no puedo imaginar una emergencia que implique audífonos gigantes. No importa, en cuanto supe que el poli los tenía en su poder, me volvió el alma al cuerpo.
Más tarde fui receptáculo de las bromas de mis compañeros, y uno de ellos terminó escondiéndomelos en un cajón. Och. Mis audífonos, sépanlo, son importantes para mí.

2. Sobre la mercancía de baja calidad que compro en el Eje Central
El sábado en la noche vi una película que me atraía morbosamente: Across the universe. Quería verla sobre todo porque he escuchado opiniones muy diversas sobre ella, y nadie se anda con medias tintas: la aman o la odian.
Hago un paréntesis en este punto para recordar al lector añejo y olvidadizo que soy bien fan de los Beatles, aunque no tanto. Más bien debo decir que les tengo cariño porque a partir de ellos conocí mucha música distinta cuando estaba en mi mocedad. Y creo que gran parte de mi pobre formación musical tiene sus raíces en mi viejo gusto por ellos. Los he disfrutado intermitentemente, y, siempre que los he abandonado, ha sucedido algo que me hace regresar a escucharlos. Aunque me sé casi todas sus canciones, hace mucho tiempo que no busco oírlos, quizás una canción que de pronto quiero escuchar, pero no mucho más que eso.
Ahora bien, me pareció que muchos de los comentarios alrededor de la mentada película giran en torno a esto: si te gustan los Beatles, vas a amar la película; si la odias, es que no eres fan.
Yo vi Across the universe estando altamente prejuiciada, lo confieso, habiendo leído algunas críticas que más o menos hablaban de sus fallos y después de ver uno de los tráileres, que me pareció espantoso. Aun siendo fan de los Beatles, nunca pensé que la película fuera tan, pero tan mala. Las actuaciones son horrendas, las escenas no tienen la mínima ilación entre ellas, la anécdota da para -máximo- diez minutos, no hay medio cóver memorable, bla, ni siquiera es entretenida. Ojalá que Paul McCartney muera pronto para que se revuelque en su tumba. Lo mejor de la película, debo aceptarlo, fue ver a Bono haciendo el ridículo como doctor Robert; pero Bono es de por sí altamente ridículo, así que tampoco significó una novedad.

3. Sobre la necesidad humana de conseguir amor, compañía y alimento
Hoy me senté a escuchar durante largo tiempo una conmovedora historia de amor. Estas dos amigas, A y B, se fueron a enamorar del mismo sujeto, Z. Esta situación puso en jaque la firme relación de amistad entre A y B. A se encontró a Z por casualidad, y Z le regaló la mitad de su torta de arroz y salchicha. Luego se enteró de que Z traía dos tortas, por lo que al poco tiempo comenzó a pedirle a Z que le diera una torta entera. Z, viendo que ganaba en galanura y perdía en lunch, pidió a su madre que ya no hiciera dos, sino cuatro tortas de arroz con salchicha para poder ser complaciente sin necesidad de pasar hambre. Por su parte, B fue a Guanajuato mientras A iba haciendo méritos y ganando puntos con Z. Sabiéndose en desventaja, le trajo una momia de charamusca al objeto de su amor. Z, posiblemente conmovido, besó a B, lleno de gratitud y pasión ante ese bonito detalle. A, en cambio, supo esperar el tiempo necesario, y algún tiempo después, quién sabe por qué, terminó yéndose a vivir con Z. Al final todo salió mal. A corrió a Z, y tengo entendido que le tiró la tele por la ventana. Triunfó la amistad: A y B reconstruyeron su relación, y ahora conocen a Z como "el maldito marrano".

4. Sobre la hidrofobia y la aracnofobia
Soñé que iba a ir a clase de natación, pero ya estaba diez minutos tarde. Decidí bañarme en la regadera comunal que supuestamente había a la entrada de la vecindad en la que para el caso habitaba. Cuando jalé la cadena que daría paso al agua helada, me desperté. Patricio estaba tratando de ver La brújula dorada, película que yo había aceptado ver sólo porque era su cumpleaños, misma razón por la que yo debía estar muy atenta a la proyección, sin cometer la grosería de quedarme dormida a cinco minutos de iniciada.
En venganza, o en un hecho totalmente aislado, sucedió esto: una araña se metió al departamento y me picó. Patricio, quien debe salvarme de las amenazas de la naturaleza salvaje, no la mató, sino que la recogió y la puso en la cocina. A los tres minutos, la araña ya había regresado y me había picado otra vez. Patricio la agarró y la puso en la habitación. Y sucedió lo mismo varias veces, hasta que yo estuve llena de piquetes en lugares inconvenientes. A este momento, no sé dónde diablos se ha metido la araña y, si la veo, la mataré aprovechando que Patricio no me vigila ni me hará sentir mal por aplastar con mi suela una ponzoñosa forma de vida.

5. Sobre los eventos acaecidos el domingo
¡Qué buen partido! Hace mucho que no veía uno tan emocionante, desde el principio hasta el fin. Odio el medio tiempo y los previos y la ceremonia del Lombardi (cuando no están involucrados los míos), pero qué buen juego y qué pase impresionante el de Manning a Tyree. También fueron memorables la paella y las chelas y el pastel de zanahoria con canto de Mañanitas a todo pulmón.

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5 Comments:

Anonymous Coso.azul said...

Mafañifitafas, quisiste decir...

23:00  
Blogger GA said...

LAMENTO QUE MI RECOMENDACIÓN NO HAYA SIDO DE SU AGRADO.
AÚN ASÍ DEFIENDO MI POSICIÓN, NO TODO EL SOUNDTRACK ES MALO.
SALUDOS

17:34  
Blogger Fairest Creature said...

Mafañafanifitafas, quise decir, Papatopo. Qué gente ésta, negada a hablar lenguajes (ni tan) crípticos. Bueno, al menos disfrutaste de tu minicelebración improvisada, Coso.Feo.

Ya, Ga, mejor ni te digo, que me entró la picazón de conciencia después de reclamarte airadamente en la comida. Espero una recomendación más enriquecedora en adelante, y ya con eso quedamos a mano. ¡Abrazo!

19:54  
Blogger Mario said...

Ese Z me cayó re-bien.
saludos,

16:43  
Blogger Fairest Creature said...

Yo considero que el pegue está en eso de la torta de arroz y salchichas, ji.
Te mando un abrazo, Marinsky =)

20:58  

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