martes, marzo 25, 2008

Actualización con la que evito que al blog le salgan telarañas

En este post me iba a quejar con amargura de alguna cosa, pero no sabía exactamente de qué, entonces me arrepentí. No es que no tenga de que quejarme, pero, hasta que no lo entienda, deberé contenerme.
Por lo pronto, me limitaré a la somera descripción de asuntos igualmente intrascendentes: hoy bajé Hercules and Love Affair. Como todo lo ignoro, me puse a investigar; investigué poquito y no me enteré de gran cosa. De inicio, la buena noticia era Antony Hegarty pero, cuando lo escuché, me quedé pasmada. En mi breve investigación saqué una sola cosa en concreto: la gente que habla de Hercules and Love Affair (whatever it means) aplaude que por fin haya una grabación audible de Antony, pues utiliza su voz prodigiosa con fines más altos que de ordinario: hacer material bailable y no lloroso y deprimente. Yo no estoy de acuerdo en absoluto, y espero que en cualquier momento regrese al lado de sus Johnsons y haga lo que sabe hacer mejor.


Antony sin Johnsons:

Antony con Johnsons:
¡Juzgue usted!

A continuación despejo sus dudas, curioso lector, con un breve resumen de mis vacaciones:
Fui al cine. Me quedé dormida a la mitad de la película, a pesar de que estaba medianamente interesante. Pero es que fui sola y no había quién me diera un codazo en el momento en que se revelaba el secreto.
Me compré unos tenis nada más porque estaban baratos.
Comí muchas fresas y zarzamoras.
Le puse pila a mi reloj tras dos décadas de traerlo cargando en mi bolsa por si alguna vez me topaba con un señor relojero. Se descompuso parcialmente un ratito después de arreglado, y ahora se va retrasando de media hora en media hora, con regularidad.
Oí radio compulsivamente.
Encuaderné. Hice cuatro libretas pequeñitas y las vendí. Olvidé sacarles foto para el catálogo de encuadernación que estoy elaborando (o que estoy pensando en elaborar).
Fui a Toluca con Patricio. Mi mamá nos hizo camarones al mojo de ajo y pastel de espinacas. Mi papá me quemó el soundtrack de Sweeney Todd. Fuimos al circo con mi hermana, Azul y un mono capuchino que se llama Mono Capuchino. Vimos al gato Popota. Hicimos compras en Metepec.
Leí varios capítulos de Rayuela con mi glosario argentino-mexicano a un lado (léase Patricio).
De ahí en adelante, se me fue en hacer limpieza general, ver películas, comer pasta con tomate y parmesano, ver el techo y pintarme las uñas repetidamente.

Por último: ¿alguien vio la maravillosa revelación de la semana? ¡Ya sabemos cuál es la verdadera identidad del hombre misterioso!

Pronto: un post decente.

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2 Comments:

Blogger el7palabras said...

Gracias por el tip de Antony Hegarty. Suficientemente depresivo para esos momentos... esos momentos.

Y ya en esas: tssssss, ¿qué onda con su amiga Ga?

Estoy ahora inscribiéndome al clúb de fáns de la mentada autora, porque tiene todo lo que un chismoso como yo precisa, además de que escribe dia-rio.

Y no es reclamo, nomás es una desas malditas costumbres de quejarse por 'quítame estas pajas'.

Saludos mientras pienso en cómo comentar en el mentado bló sin ser el pelo en la sopa.

00:25  
Blogger Fairest Creature said...

¡Qué barbaridad! Yo le aconsejo que vaya a comentarle de una buena vez, porque se está haciendo una nutrida lista de fanes de la autora en cuestión.
Sépase que es reteagraciada, llena de gracia y usa un sombrero que se vuela con el viento.

Nomás no abandone a la banda, porque ya sabe que yo no sé perdonar.

=)

16:59  

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