viernes, marzo 14, 2008

Breve antología de mi sufrimiento reciente

¿Quién me regala un poco de tierra / para mi consolación?
Quiero un pedacito de tierra, uno muy pequeñito (pequeñito por ahora; con el paso de los años deberá ser más y más grande). La cosa aquí es plantar un jacarandá. Pido, entonces, un pedacito de tierra a mis padres, quienes gustan de tener toda clase de flora en su jardín. Tienen, de hecho, un árbol bastante grande a la mitad del terreno, y también perales y ciruelos y creo que hasta un manzano. No se niegan rotundamente, pero me aclaran que el clima toluqueño no es apto para jacarandás, pues tienen que crecer en un clima tropical o, ya de perdida, medio caluroso y con larga temporada de lluvias. También me dicen que sus raíces son incontrolables, y que al rato van a tener que derrumbar la casa con tal de mantener al jacarandá en su lugar, y pues como que no les sale.
Para todos aquellos en quienes están surgiendo las suspicacias, aquí hay una bonita aclaración del DPD.
Para quienes están interesados en la vida y obra del jacarandá y en por qué no se puede sembrar uno en Toluca, acá hay un artículo de la Wikipedia que despejará sus dudas.

Atentado fallido
Tengo un cactus. Ya lo he mencionado antes en este espacio, pero haré una breve semblanza de su espinosa vida. Se llama Iván Espinoso, y me ha acompañado por alrededor de cinco o seis años. Me costó cinco pesos, y lo adquirí en algún lejano cumpleaños mío, en mi lozana y lejana juventud. Además del nombre que he mencionado ya, también ha sido conocido como Dutchy, Domingo y Piotr, entre otras barbaridades. Ha multiplicado su estatura y su espesor unas cuarenta veces. En ocasiones le pongo café o manzanilla, sustancias que lo hacen crecer con más velocidad. Antes vivía al aire libre; ahora está confinado a las cuatro paredes de mi cocina, lo que hace que -al menos- sienta el calor de hogar.
He decidido sacarlo al sol por las mañanas, al menos cuando estoy en casa (o sea, diario, a últimas fechas). Esta mañana, un psicópata lo pateó. Iván Espinoso rodó, aferrándose a su maceta y perdiendo en tal maniobra una cuarta parte de su tierra y de su seguridad en sí mismo. ¡Maldito psicópata! Estoy segura de que fue el vecino horrible que nos odia por alguna retorcida razón y que nos observa desde su baño cuando cocinamos. Lo odio.
Iván Espinoso en El agente 00-Cactus, julio de 2007

Libros, astigmatismo y frustración
Ayer fui a ver libros sin intención concreta de hacer una nueva adquisición. Pero, como todos sabemos, la actividad de ver libros a lo menso constituye un gran riesgo, pues inmediatamente comienzan a surgir antojos imprevistos. Vi muchas publicaciones apetitosas y prometedoras: me emocioné, sufrí y casi salí llorando de la librería, pues no podía adquirir cuanto me ilusionó. Salí, en fin, con un solo libro en las manos: teoría literaria, humor, cine, literatura, en fin, ese tipo de cosa. Anoche, sin embargo, no pude dormir en paz pensando en uno de los ejemplares que hojée.
Hoy fui por él, llena de remordimiento. Es decir, estaba caro, pero tenía un gran descuento, además de que era una gran edición, una gran selección de un gran autor y con un título que era imposible ignorar. Bueno, pues resulta que mi astigmatismo me jugó una sucia treta, y el descuento que yo vi ayer realmente no era tal. Cambié un tres por un dos, un ocho por un cero y... ¿para qué le sigo? Me conformaré con seguir leyendo el que compré ayer. ¡Sufro!

Etiquetas: , ,

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ay, pero que bonito ha crecido Iván Espinoso!! Yo dejé de verlo cuando era aún un niño! Lo bueno es que sobrevivió al ataque del psicópata. Dicen que lo que no te mata te hace crecer, (o algo así) Te quiero. Malfoy

12:04  
Anonymous Anónimo said...

No te conozco, pero como me gusta la frescura de tu estilo. Gracias animas mis días.

16:33  
Blogger Fairest Creature said...

Malfoooy, ¿verdad que está bonitísimo? Bueno, la foto es de hace un año; ahora está todavía más gordo y verde, pese al maldito psicópata. Y sí, seguramente este tipo de ataques, a la larga, lo harán más fuerte y resistente a la violencia vecinal. Te mando un abrazo fuerte y un beso.

Bueníiisimo, ¡un lector nuevo! Esto me da entusiasmo justo cuando creo que el mundo entero me ignora. No deje de darse la vuelta por acá. Gustazo... siéntase bienvenido, pues.

12:33  

Publicar un comentario

<< Home