jueves, abril 03, 2008

Concesiones de abril

Ya se me pasó el ánimo abatido, lo cual no se contradice con el hecho de que abril es el mes más cruel. Sigo triste y preocupada, pero creo que no es para menos, es la consecuencia lógica de este tipo de situaciones. Estoy más contenta, de cualquier manera, y por varias razones, a saber:
1. Ayer fui a ver a don Encuader, y le gustó el cuaderno que llevé a refinar. Me dejó pasar hasta las entrañas de su taller, pese a que ya estaba cerrado. Le comenté que quería aprender a encuadernar en piel. Yo no pude aprender, pues tuve que abandonar el taller de Mireya antes de llegar a ese módulo. Don Encuader me dijo que consiguiera piel, y que él me enseñará a encuadernar y a afilar mi cuchillo.
2. Hoy recibí una invitación a un taller de encuadernación japonesa. Coincide, justamente, con mi mes de vacaciones (porque, ustedes no lo saben, pero tendré un mes de vacaciones). No está tan caro, e incluye los materiales. Me perdí un taller de encuadernación de álbumes sin adhesivos y otro de fabricación de papel. Esta vez no faltaré. Uiii.
3. Mi computadora ya funciona apropiadamente, por lo que ya pude bajar mis fotos.

De la serie Amorosa ama de casa, presento... "Espagueti"

4. Gracias a uno de los comentarios del post anterior, pude descubrir que Iván Espinoso es un Notocactus Leninghausii. Poseedora de esa información, descubrí que es argentino (chale, ahora todos resultaron argentinos. Mi atún Víctor Hugo me sorprendió el otro día cantando tangos); puede alcanzar un metro de altura; algún día dará florecitas amarillas, pero sólo hasta que llegue a los veinte o treinta centímetros. En sus condiciones actuales puede vivir hasta cincuenta años conmigo.

Y ya. Aguas con la gravedad, hoy le anda tirando el café a todo el mundo.

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