jueves, abril 17, 2008

El ataque de las Dianas mutantes

(Sírvase a escuchar la canción
de la barra lateral mientras lee esta entrada.)

Me encontraba encuadernando apaciblemente cuando sonó el timbre. Me buscaba Hacienda para cualquier tontería; mandó, para tal empresa, a una tal Diana Alejandra. Esto dio pie a que, al volver de atender dicho asunto, interrumpiera la encuadernación para escribir este angustiado post.
La cosa es como sigue: crecí pensando que si bien mi nombre no era particularmente raro, tampoco era el más común del universo. Por allá en mis tiempos, conocí una sola Diana, que era hermana de una que parecía tortuga sin caparazón; ambas me caían mal. Lo más extraordinario para mí era que mi hermana -Nadia- fuera una especie de tocaya bizarra, junto con la existencia de una niña de nombre Anaíd. Punto.
A mis dieciocho, todo cambió. Mis nuevas vecinas, una vez que me mudé a vivir con la abuelita voladora, se llamaban Diana: una señora que vivía enfrente y que entraba en ocasiones a robar las flores de mi jardín y dos señoras gordas que comandaban un centro de educación especial. En la universidad aparecían Dianas por aquí y por allá de vez en cuando; sin embargo, nunca pude evitar que me confundieran con Ana Lauras, Daraníes y Dulces. Cuando entré a trabajar al periódico innombrable en el que trabajé, una de mis dos compañeras se llamaba Diana, y por una larga temporada estuvimos en el departamento sólo ella y yo. Éramos "las Dianas". Había otras cuatro desperdigadas en el periódico. En este último lugar de trabajo, del que he estado entrando y saliendo con intermitencia, hay otra. No hay lugar donde me pare donde no escuche que alguien se dirige a una Diana. La última vez fue en un Office Max, en el que, gracias al padre de familia, me enteré de que tanto la madre como la hija se llamaban así.
Necesito identidad. Me cambiaré el nombre. Malditas, no las soporto más.

Perras.

Etiquetas:

4 Comments:

Blogger Fairest Creature said...

Ah, también hay una Diana en mi curso de encuadernación japonesa =S

12:06  
Blogger GA said...

AH!YO SI CONOZCO A OTRA DIANA, SE APELLIDA REZA TORRES Y ES BIEN CHIDA, TAL VEZ ESA SEA LA GRACIA DE LAS DIANAS, ¿NO SE SUPONE QUE CADA NOMBRE TIENE UNA ENERGÍA PARTICULAR?

21:35  
Anonymous Anónimo said...

Ah? Sin contar las Dianas famosas, conozco a cuatro: una tía, una vecina, una conocida y una compañera.

12:18  
Blogger Fairest Creature said...

Pues justamente ése es el punto, querida Ga: a mí no me han caído particularmente bien las que conozco, y las "Dianas famosas" que menciona el abajo comentante tienen siempre destinos trágicos en su apreciable lozanía. Chale.

Anónimo (otro o el mismo): es muy bonito eso de que no se quede sin participar. Ya le decía yo que sí hay Dianas, y que las hay en grandes cantidades. Pfff. Saludos.

20:20  

Publicar un comentario

<< Home