jueves, mayo 22, 2008

Sobre sucesos varios

1. Ya estoy de buen humor, y eso que hoy pasó algo terriblemente frustrante. La historia -intrascendente, en realidad, advierto de antemano- es como sigue: por allá de enero de 2007 dejé de ver a una gran, gran amiga, pues se fue de regreso a la tierra del strudel de manzana, que, dicho sea de paso, es también su lugar de origen. Ha pasado casi un año y medio, y la vida ha cambiado: está en México de tour chic, presentando -al lado de su esposo- sus nuevas creaciones: la reedición de una novela de él, junto con otra de reciente lanzamiento, y a Ana Lucía, la hija de ambos, de seis meses.
(Demonios, no me puedo concentrar: los vecinos cogen a todo volumen.)
Pues bien, fui con Patrice a la presentación de una de las novelas esta tarde. Llegamos fatalmente tarde, porque de plano no te manejamos lo que es la Condesa. Vi a varios conocidos de antaño, nadie cercano. Me puse nerviosa: no sé cómo comportarme frente a la gente en situaciones semejantes. Por fin vi a Claudia, y todo fue maravilloso... parece que ha pasado una eternidad, y al mismo tiempo que no ha pasado demasiado. Agendé rápidamente para el lunes venidero, y salí corriendo, Patrice en mano, de la embarazosa situación.
Acto seguido: ¡revelación! No, no, no, estoy impactada, aún no salgo de mi asombro: ¿a qué demonios hora sacaron la última novela de Álvaro Enrigue? Pues ahí estaba, en la mesa de novedades, a un precio más que accesible. Pero no la podía comprar. ¿La absurda razón? Que yo había apartado otro libro en un punto muy lejano de la ciudad, y en esta dinámica de austeridad por desempleo no se puede estar comprando cada libro que se va apareciendo al paso. El plan: ir a aquel otro punto lejano de la ciudad, rechazar el libro apartado, y hacer válido mi depósito para comprar este otro. Todo bien. Así que recorrí la ciudad entera hartando a Patrice: "Quiero el libro de Álvaro Enrigue, quiero el libro de Álvaro Enrigue, quiero el libro de Álvaro Enrigue". Y pues resulta que no es raro que no me hubiera enterado con anterioridad del lanzamiento de la novela, pues no ha sido lanzada en realidad. Estaba en venta en el lugar en que la descubrí, pero no la tienen ni Gandhis ni Fondos porque no ha llegado, aunque ya la tienen en catálogo.
¿Regresar a la librería de la Condesa por un ejemplar? No, seguro ya estaría cerrado, pues era algo tarde. ¿Qué compro ahora con mi depósito para libro apartado? Pues el libro apartado. Pagarlo me quita la posibilidad de comprar el de Enrigue, pues éste sí que fue más caro de lo que mi bolsillo hubiera deseado, pero creo que valió la pena y que, tarde que temprano, se pagará solo.
Och, frustración. ¿Voluntarios para dispararme el libro de Enrigue?, ¿alguien?

2.
No he presumido mi estuche con libro, último módulo de mi ya finalizado curso de encuadernación japonesa. Aprovecho la oportunidad, y presumo: es el libro favorito de mi abuelita; se lo robé el otro día que fui a su casa, lo mutilé y luego lo convertí en esto:

Más detalles de éste y de otros en mi flickr. Corra a ver.

3. Iba a decir algo en el punto tres, pero se me olvidó.

4.
¿Notó que en la barra lateral dispuse un departamento de objetos perdidos? Estoy impactada por su efectividad: casi todos los objetos que han sido anunciados en ese apartado han reaparecido en cuestión de días, sin mediar para ello búsqueda alguna. Deberé lucrar con eso.

5.
Deséenme suerte. La necesito últimamente.

Etiquetas: , , ,

2 Comments:

Blogger GA said...

SUERTE!

16:42  
Blogger Fairest Creature said...

Ji, chido, gracias.

Si todo sale bien, deberé agradecerte aún más. =)

09:21  

Publicar un comentario

<< Home