jueves, junio 26, 2008

Post de aniversario

Efectivamente, hoy se cumplen tres años de que se inauguró éste, su bonito blog. Y no lo hubiéramos sabido si no fuera por los recordatorios -uno anticipado y otro puntual- de Ivanius en los comentarios del post anterior, y por la mención a distancia de Alberto, quien tampoco estaba muerto, en el blog vecino ChanchoPensante. Gracias, entonces, staff del Chancho.
Llego al tercer aniversario del blog con la incómoda certeza de que he estado envejeciendo frente a este monitor, y que nadie ha hecho nada por detener este triste proceso. Después de tanto tiempo actualizando con irregularidad este espacio, llego a la conclusión de que no habrá una pantallita de Game over, ni una advertencia del tipo "Ha rebasado el límite de capacidad de su blog. Vaya a WordPress". Se supone, entonces, que deberé seguir con esto ad infinitum, y que tendré que continuar ornamentándoles mis bobas anécdotas para que vengan, me saluden y me digan que no se han olvidado de mí.
Mi blog se siente en crisis por tantos sucesos repetidos una y otra vez con el paso del tiempo. Los posts pueden, incluso, dividirse en géneros más o menos delimitados: posts de depresión absurda, posts de recuperación del buen ánimo cinco minutos después, posts de baja autoestima, posts de odio contra la humanidad, posts de odio contra el mundo en general, posts de encuadernación y/o fotografías y posts de relleno, en los que puede entrometerse algo de los géneros antes enlistados. Ya ha pasado antes, y usted puede ver en la barra lateral que, si bien he seguido con el blog con bastante constancia, tuve una pausa de tres meses en algún momento del año pasado, que porque iba a ir a conquistar el mundo, y luego regresé a enseñarles mi rotundo fracaso. Esto también pasará, y llegaré a mis setenta años escribiendo cómo fue que mi nieto el menor me hizo enojar porque me escondió el bastón.
Sigo aquí porque a veces tengo algo que decir y porque me gusta decirlo. A veces me gusta decir, aunque no tenga materia para hacerlo. Sigo aquí porque me gustan mis lectores, sobre todo el cúmulo de lectores nuevos que andan por ahí. Me gusta saber que alguien del mundo exterior me lee. Y, si no lo pongo aquí, ¿quién se va a enterar de que fui a Neza, no una sino tres veces, y que volví para contar los horrores que ahí viví?, ¿a quién le presumo que llevo dos meses de vacaciones?, ¿a quién le platico del nuevo sistema para imprimir fotografías gratuitamente?, ¿a quién le importará que tengo una semana con antojo de sope de pollo?

Pronto (o no tanto): los relatos ilustrados de esos y otros sucesos de igual relevancia. Mientras tanto, un abrazo a todos, y gracias por seguir leyendo.

¡Ah! Ya contesté comentarios en el post anterior. Disculpe la tardanza.

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