jueves, agosto 14, 2008

Sobre las matemáticas

No sabe, lector querido, cuánto he querido venir a pararme por acá a hacer recuento de mis actividades recientes. Sobre todo quiero hablarle de un asunto que me preocupa verdaderamente, el cual se ha solidificado y hecho patente después de que hace un par de noches vi おもひでぽろぽろ (que debe sonar algo así como Omohide poro poro. La tradujeron al inglés como Only yesterday. En español se llama Lágrimas del ayer, o sea, pffft) de Isao Takahata. Es la película que menos me ha gustado de las que le he visto a los estudios Ghibli (sépase que me he estado educando en este tipo de cine en los últimos meses). Y, sin embargo, creo que es la que personalmente me ha hecho torturarme más. Maldita anagnórisis. ¿Se ha fijado usted cómo cuando se tiene una preocupación en particular, todo el mundo comienza a hablar sobre ella? Bueno, creo que esta película me ha dado la certeza sobre el monotematismo del mundo y sobre mi papel protagónico en un universo que no tiene otra cosa que hacer más que hablar de mí.
Me persiguen mis fantasmas. Me corretean. Me cuestionan, sobre todo por las decisiones que he tomado recientemente y que me hacen llegar tan inconforme y triste a casa todas las noches. Hay una respuesta que no he dado. Y la pregunta que me acecha no es tanto sobre lo que quiero hacer con mi vida, sino en qué momento dejé de preguntarme, y a qué hora me resigné a la respuesta que me di de manera preliminar.


Aquí la secuencia final de la película.
Olvídese usted del final-final;
enfóquese en la penúltima parte,
en que la película
debió haber terminado.


Taeko, la protagonista de おもひでぽろぽろ, entre otras muchas cosas, dice que la gente que tiene facilidad para los problemas matemáticos no tiene problemas en la vida. Creo firmemente que así es: cuando se formula un razonamiento frente a cualquier problema de la vida, las posibilidades se ramifican y la toma de decisiones se convierte en una tarea imposible. Todo tiene implicaciones. Si, en cambio, se aplica la fórmula establecida para el fin para el que fue creada, las soluciones son instantáneas, prácticas e impiden que, sin restar eficiencia, se tenga que recurrir al razonamiento y a la esquematización de toda suerte de escenarios.
Una vez, hace mucho tiempo, en una revista que despotricaba contra la superación personal en favor de la literatura, encontré que toda la banda harto intelectual ésa que luego uno frecuenta daba los argumentos más bobos para la descalificación de este tipo de publicaciones. En todos los textos de ficción, por ejemplo, sucedía que el protagonista leía un manual sobre inteligencia emocional o hacía un curso de autoestima. Como siguiente función del relato, el personaje se enfrentaba a una situación de sufrimiento real -bien descorazonador, el asunto- y, acto seguido, fracasaba, carente de la preparación real suficiente para hacer frente a la vida, al sufrimiento o a los tuportús de crítica literaria. Así, el protagonista era siempre la encarnación del fraude implicado por la literatura barata. Nunca entendí realmente qué defensa podría necesitar Fiódor contra Carlos Cuauhtémoc o qué tan peleado estaba el match de Quevedo contra Coelho. Lo más preocupante para mí fue pensar que la superación personal realmente funciona, y lo sé porque la he visto funcionar más de una vez, aunque nunca en mí, porque nunca fui buena para las matemáticas.


Y ya. Después de pasar toda la mañana leyendo novelas gráficas, es momento de ponerme a hacer todo el trabajo pendiente. Luego vengo a escribir más a ese respecto.


Last, but definitely not least: hay nueva blogger en la blogósfera, y parece prometedora. No olvide visitar
wwwpuntosucesosintrascendentespuntoblogspotpuntocom.
Después de su éxito incomparable en este blog, mi hermana decidió abrir su espacio, y se ve que se va a poner bien. Yo no sé, pero por las calles escuché decir que el que no vaya y le comente es puto. Ora.

Etiquetas:

miércoles, agosto 06, 2008

No soy una amargada incurable. Me gustan, me encantan, me hacen feliz cientos de cosas (segunda parte de muchas)

11. Música para patinar en calcetines.
boomp3.com




12. Eclipses totales y parciales, estrellas grandes y chicas, nubes hechas bola o desperdigadas por doquier y, en general, todo lo que le puede uno ver al cielo, excepto el sol, porque pica.
13. El barniz negro.
14. Automedicarme convencida de mi autoridad en la materia.
15. Recibir cosas por correo tradicional: paquetes, cartas, postales, el recibo de la luz.
16. Casual dress code.
17. El olor a café recién hecho y a pintura de aceite fresca.
18. Pay de limón helado, pay de queso con mermelada de zarzamora.
19. Leer mi horóscopo y hacer muchas expresiones encomiando lo atinado que ha salido en esta ocasión.
20. Pecas y lunares.

Y aunque no venga al caso...
a) Conozcan al nuevo miembro de mi familia. Se llama Zazá y, hasta hace unos días, vivía en una lata de cerveza Modelo. Como estaba en tal estado de negligencia, decidimos salvarla. En el momento presente, Zazá intenta aferrarse a su nueva maceta, con ayuda de un poco de café.

¡Linda cactusita!
(Foto tomada por Patrice)


b) Lean esta destacabilísima entrada de la Ga. Me dio algo como ánimo respecto a los viajes que aún no se han emprendido.

c) ¿Ya entró usted a Sadóvaya 302 bis? Och, deje de perder el tiempo y vaya ahora mismo.

d) Lean el post que está aquí abajito, lo acabo de poner.

Etiquetas: , ,

Post invitado

Hoy, en el blog, tenemos una firma invitada. Lo que a continuación se lee es una crónica intitulada "Noche de terror", y ha sido adaptada para ser leída por todo público. No fue censurada, no, es sólo como cuando en un DVD sale la leyenda de que se hizo una adaptación de formato widescreen a... uhm, lo contrario... pantalla estrecha.
Antecedentes: mi hermana y mi sobrina tienen una gatita negra. Una noche decidió irse de vaga y, antes de que fuera un tiempo pertinente como para que empezáramos a entrar en pánico, mi hermana ya estaba toda mal. Esto fue escrito un minuto después de que la gata regresara, mismo instante en que a todos nos volvió el alma al cuerpo.

Noche de terror
Entrada escrita por Nadia Solano
(este texto ha sido adaptado desde un mail,
sin consentimiento de la autora)

Son las 00:50 y al fin regresó esta pinche gatazuela. Pues mientras esperaba el regreso de esta gata, me puse a buscar cosas en la red... y bue... dejé abierta la puerta de la cocina, para que cuando regresara se pudie
ra meter. Estaba yo clavada en este asunto, cuando oigo unos ruidos raros en el techo de los vecinos de atrás. Resulta que... primero tengo que contar el antecedente. Voy para atrás, ¿ok? Bueno, pues un día me di cuenta de que en la casa de aquí junto -la de las vecinas cochinas, feas, groseras y gritonas- pusieron a un perrote (un rottweiler, para ser exactos) en su pinche terracita tercermundista, que da para mi patio. Vi que el perro estaba amarrado, y aparte, la dichosa terraza o lo que sea que se le llame a esa cosa fea tiene una reja alrededor.
Bueno, dicho esto, continúo con la noche de hoy: estaba en que había escuchado ruidos en el techo de los vecinos de atrás, que es de lámina. Bueno, pues cuando me asomé -porque me salí a echar un cigarro pa chismear y ver si ya venía la dichosa g
ata ésta-, que veo que el perro estaba sobre el techo de lámina, que se oía como si se fuera a romper en cualquier momento, y parte de ese techo también da para mi patio. O sea que, si el perro se hubiera descuidado, se hubiera dado un soberano trancazo en mi patio. A mí lo que más me aterraba era que la Herminia andaba en la calle, y este perro le trae ganas. De hecho, a mí me había dado miedo que en una de ésas se cayera a mi patio a través de la enclenque rejita que protege la terraza tercermundista.
Total, que me asomo de mi sitio de fumar, y veo la cara del perrote en tercera dimensión, viéndome desde el techo de los vecinos de atrá
s ¡y sin reja de por medio! Me dió harto susto. No sabía si cerrar la puerta y dejar a la gata a su suerte, o esperar a que llegara. En una de ésas, que el perrillo se distrajo, que entra de volada la Hermione, y nos encerré. Ya desde mi ventana indiscreta pude observar que los vecinos de atrás se levantaron por el ruido, se asomaron por la ventana del baño de arriba y vieron al perro ahí en el techito de su patio de servicio. Al fin el pinche viejo, hermano de las viejas cochinas y horrendas, que es igual de horrendo que ellas, salió a meter a su perro en su cuchitril y lo tuvo que amarrar.
Yo me siento mal, por muchas razones: esa ter
raza tercermundista no es hogar para un perro, ni grande ni chico. El pobre está muy aburrido, no hay qué ver desde ahí; aparte el pobre no tiene casa, tons cuando le llueve, pues le cae toda la lluvia. Le pusieron un intento de techo, detenido con el mango de una pala, y yo creo que de todas maneras el agua se le mete a su "casita". Otra razón es que ahora me da miedo que cualquiera de nosotras salga al patio de atrás. ¿Qué tal si en una de ésas se vuelve kamikaze y se avienta desde las alturas. ¡Aaay, no lo sé! No estoy contenta, nada contenta. Ese perro no debería estar ahí. Tiene que irse. Pero no sé qué hacer. Bueno, ya conté mi noche de terror, ya mejor me voy a dormir.


Etiquetas: , , ,