sábado, septiembre 13, 2008

Odio tener que ponerle título a entradas de contenido misceláneo

Ha pasado un largo casimés desde la última vez que usted y yo nos vimos las caras. Le cuento que, en mi ausencia, terminé un friláns que primero estaba leve, luego no tanto, y al final ya de plano no me dejaba tiempo para absolutamente nada. Conocí a personas con las que se puede colaborar como la gente decente, y que en general fueron de mi agrado, y tuve la casifortuna de volver a casitrabajar con el Muñeco. Como resultado de estas labores, obtuve una estúpida pila de papel que ni el señor de la basura se quiere llevar. Dinero no, eso no obtuve, porque sépase usted que no todas las cuentas de banco tienen CLABE, asunto que yo ignoraba cuando me preguntaron si tenía una cuenta que permitiera transacciones interbancarias o algo así. ¿Conoce usted alguna opción viable para resolver mi situación?
Por otro lado, mis eternas vacaciones llegaron a su fin, fuéronse con la primavera. Comencé mi trabajo nuevo con más enojo que emoción; luego se incrementó mi enojo y mi emoción se vio anulada; luego me entró algo de emoción y bajó el enojo; luego se quitó la emoción y entró el miedo; luego se quedó el miedo y se le unió la angustia; luego entró el estrés, y nada que se iban el miedo y la angustia; luego recurrí al recurso de hacerlo todo por inercia. Y ahí voy improvisándolo todo, a veces con más ánimo, a veces con más frustración y enojo y emoción y proyectos muchos. Definitivamente está bueno, y no puedo hablar de aburrimiento en absoluto. El tiempo se me pasa volando: me rinde para hacer muchas, muchas cosas y, cuando acaba el día, me doy cuenta de que aún queda demasiado por hacer. Tengo un horario inhumano: entro a las 7:30, razón por la que me tengo que despertar a las 5:30 y correr, correr, correr. Llego corriendo, corro mientras trabajo y salgo corriendo, pero, al fin, tengo tiempo libre a partir de las 15:30 y puedo hacer una vida de persona normal. No he podido comenzar a reconstruirla, sin embargo, pues aprovecho mis tiempos para adelantar pendientes mientras me pongo al tanto del netvibes, para revisar catálogos en los minutos de camión, para idear un montón de ñoñerías mientras me pongo los zapatos. Pffft... se va a poner bien, pero antes hay que trabajar incansablemente y con buena cara.
Paralelamente, se han sucedido otras cosas:
1. Me robaron mi celular en el metrobús en un minuto y medio de descuido, en algún punto entre la estación J. M. Velasco y la estación Félix Cuevas. Infelices. Ahora vivo sin celular y, extrañamente, me he dado cuenta de que lo necesito menos de lo que pensé. De cualquier manera, tengo plan de comprarme otro. Recomiéndeme usted un Nokia que me encante y que venga en color rojo sangre, como el manto de Poncio Pilatos.
2. Me percaté de que hay personas cuya vida vale trescientos varos. Yo ya hice mi aportación, y al diablo. Deslízame tu reputación por debajo de la puerta.
3. Mi papá encontró una misteriosa piedra. Pronto: información.
4. Vi la película más mugre de la historia: La vida secreta de las palabras. ¿Alguna vez vio usted un uso más deplorable de una canción de Antony? Devuélvanme mis dos horas.
5. Tuve un desencuentro con una mujer que no me dejó trabajar en paz durante media mañana. Luego, para disculparse, me regaló un elote y unas calcomanías de changos.
6. Mi mamá me regaló una regla T.
7. Incrementé significativamente mi colección de porquerías encontradas al paso. Ahora no hay luz suficiente para tomar fotos, pero mañana cuelgo una por acá, para que usted pueda conocer al auténtico niño horrendo.
8. Disfruté de las pulidas habilidades culinarias de Patrice: hizo salmón en salsa de mostaza la semana pasada, y ayer me sorprendió con un platillo típico de su localidad: lampreado (la Güiquipedia dice que es paraguayo, pero acá el bisne es que en el pueblo de mon mari se prepara de diferente manera).
9. Me convertí en una viejita de ésas que se van a dormir a las 21:00.
10. Recibí una noticia triste, triste, tanto que aún no he decidido cómo responder el mail en el que se me comunicaba. ¿Se fija usted cómo de pronto a la gente le empieza a ir mal en serie?
11. ¡Recibí una postal desde Madrí! Suceso feliz.


[Nueva sección]
Comentario azaroso del día:
Pasan los años, y sigo amando a Robert Plant.





Le quiero, lector, mi corazón negro y pegajoso tiene una sección reservada para usted.

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6 Comments:

Anonymous Ivanius said...

¡Bravísimo! Ya estaba yo todo acongojado porque mañana se cumplían treinta días de asomarme infructuosamente a este grato espacio.

El asunto de la paga se podría resolver con un cheque de caja o con un tercero intermediario o con abrir una cuenta de esas insignificantes exclusivamente para ese objeto. Y, hablo por experiencia, la mejor solución después de intentarlas todas es la tercera. Aunque sea la más engorrosa.

De los demás puntos de su artículo, elegiré uno al azar.
9. Depende para qué. Porque para publicar en el blog este, no.

Y me despido porque acabo de morderme la lengua.

Abrazo.

03:01  
Blogger Nadia said...

¡Qué güeno que por fin decidiste actualizar tu bló! Ayer pensé que ya no había esperanza, me late leer tus líneas.

Oye ¿en qué consiste el lampreado? Nomás por curiosidad, ya sabes que eso de la cocina nomás no se me da.

Ah, lo de la vejez es normal, tengo experiencia en eso. ¡Ja!

Y finalmente ¡qué bueno saber que no soy la única "retro" que sigue amando al Betito Planta! ¡Fiú!

21:25  
Blogger GA said...

Me uno a la felicidad de nuevas líneas en este espacio, te mando un abrazo muy grande.

23:36  
Blogger Fairest Creature said...

Och, Ivanius, en efecto la única opción que me queda es sacar una cuenta independiente de las nóminas y bla, que porque no les gustan las cuentas de las terceras personas. Y, bueno, ahora que estoy envejeciendo a pasos agigantados, lo propio es que comience a hacerme de compromisos y deudas de gente mayor. Beso.

El lampreado, querida hermana, se pronuncia "lampriao" en el pueblo de mi marido. Consiste en, ora verás... (deja pregunto), "es como carne envuelta en una masa de orégano, sal, ajo, harina", cito a la letra. Y pues está bueno. ¿Verdad que Robertito Plantita es un hombre de verdad? Ay, cómo me gusta, me pone a suspírar.

Yo también te mando un abrazo grande, grande, Ga. A ver cuándo el azar de las librerías nos vuelve a juntar, que eso de ponernos de acuerdo nomás no se nos da. Hay que ir a ver a la muñeca, ¿cómo ves?


Y pues ya voy a actualizar seguido, no se me pongan así. Los quiero a todos.

23:39  
Blogger el7palabras said...

Ash.
A mí que me está llevando la tiznada de tanto trabajo, me dio harto gusto leerle de nuevo Dianita.
Y no la presiono, porque ps sé que al artista se le espera; se le vigila y cuando salta, se le disfruta. Pss así.

Y de la cuenta; le recomiendo que se abra una, la cual no cobre comisiones por saldo mínimo, y que religiosamente haga como un monito que conocí: los días de paga vaya a su sucursal más cercana, y saque TODA su lana "incluyendo los centavitos, señito".
Y ps así. Se quita usté de broncas de comisiones y desapariciones forzadas de la lana; y de paso, ps se queda en ese estado de gracia que no desea abandonarrr.

Abrazo, y mi incursión en el multipremiado espacio aquel de las viejas rabiosas, ha quedado sepultado entre tanto papel, bit, bait y kilobait de chamba.

00:59  
Blogger Fairest Creature said...

Oiga, me da mucha pena que se la esté pasando usted tan mal. Fíjese que andamos en las mismas, ya no hay tiempo de nada. Mi plan en el mediano plazo es ganarme diez millones de euros y ya, me salgo de trabajar. ¿Opina que mi plan de vida es sensato? Ya lo he pensado mucho, y finalmente tomé esa decisión.

El problema con ese bisne de las cuentas es que todo mundo me recomienda una, y me dice que es la mejor y más barata y me habla fatal de todas las demás, y siempre me recomiendan cuentas diferentes. Me siento confundida, no le manejo lo que son los trámites.

Un abrazo, 7palabras, hágase un tiempito pa la banda.

22:00  

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