domingo, octubre 26, 2008

Sobre la malísima semana laboral del 20 al 24 de octubre

Cuando el pasado lunes la radio me despertó con una canción de Luismi, supe de inmediato que la semana iría de mal en peor. No me decepcionaron mis habilidades adivinatorias, y de inmediato todo comenzó a sucederse del peor modo posible. Pese a que ya tenía preparado el programa general de procedimentos de la semana, hora tras hora fui saboteada por muy variadas circunstancias, derivando todo ello en que, al final, trabajé un total de cuatro horas aproximadas en el transcurso de cinco días. No importando lo anterior, fue una de mis semanas laborales más agotadoras desde que entré a donde estoy trabajando, lugar ignoto e inconfesable. A mitad de semana tuve que ir a hacer un berrinche al lejano reino donde habita la jefa de varios de los sujetos con los que interactúo. No es mi jefa propiamente, aunque también, pues sépase, lector, que -dado que no trabajo bajo las órdenes de nadie- soy subordinada de todo el mundo. Y, bueno, deus ex machina: todo se arregló, o tal parece, gracias a su divina intervención. Ya veremos cómo se desarrolla toda esta mascarada de aquí en adelante. Por lo pronto, no tengo la más remota idea de qué es lo que haré a partir de mañana. Tensión, tensión, tensión.
Pues bien, llegó el viernes y todo mejoró considerablente. Recibí información sobre un departamento que suena apetitoso y que iré a ver mañana. No está tan cerca, pero tampoco tan lejos, y no suena nada mal, ni en características ni en economías. Ayer, justo antes de los sweet little sixteen de la muñeca, me fui con Pato a ver Burn after reading. Saliendo, le dijimos al gerente: "Oiga, necesitamos que nos haga un reembolso". Ya estábamos preparados para exponer las razones para nuestra solicitud y a levantar la voz si era necesario (o a salir huyendo avergonzados), pero el gerente contestó: "Claro que sí: preséntese con este boleto y con esta firma cuando quiera y haga valer su reembolso". Yo esperaba ver, en lugar de una firma, una leyenda que dijera "¿Reembolso? Mis huevos". Pero no, es un bonito reembolso ganado por... ¿qué será? Pues por solicitarlo y ya, pues no había razón alguna para ello. Inténtelo, lector, en su Cinépolis más cercano. By the way, oh, I love the Coen brothers! La fiesta de la muñeca no pasó de ser una buena oportunidad para reencontrar a mis amiguis Ga y Daniel. Son unos encantos y les quiero. Sí, con leísmo.

Comentario azaroso del día II
(sección inaugurada hace unas semanas, ¿se acuerda usted?)
Ya no me gusta Liniers. Me ha decepcionado sistemáticamente, día tras día. Imita de sí mismo los mejores momentos, sin jamás haber llegado a la cumbre. Odio a Pan Chueco, a Olga y a Rubinstein. El resto de los personajes sólo me resultan molestos. Ya ni se toma el trabajo de dibujar bien las tiras. Puto.

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4 Comments:

Blogger Nadia said...

...y hablando de los Coen, al fin ví "No country for old men", me dejó perpleja, por decirlo de alguna manera. ¡Jo! Claro, la tuve que ver en dos sesiones, porque estaba muy cansada y después de cerveza y media, me derretí de sueño. Pero hoy en la mañana, ya con mi cafecito, la terminé.

Oye, voy a aplicar lo del reembolso. De verdad que sí. A ver si aquí en mi ranchería no se ponen pesados esos del cine, son medios fresas.

21:49  
Anonymous Ivanius said...

Uy. Pues a ver si no hay más vaticinios esta semana porque ni me atrevo a decir con qué me desperté cuando prendí la radio.
De los Coen, mi opinión tiende a ser buena, cuando me hallo de buenas para ver ese tipo de cine, aunque últimamente prefiero aprovechar la comodidad del DVD para chutarme temporadas enteras de mis series favoritas en un fin de semana.
El recurso del reembolso es muy bonito cuando vale la pena, aunque yo lo que preferiría es que me devuelvan las horas que perdí tratando de encontrarle sentido a más de un bodrio cinematográfico.
Gracias por el comentario en la pocilga... Lo de no soltar prenda es una faceta mía que se manifiesta a veces en el blog y a veces en comentarios como éste. Ah, qué chocante soy ;-). Pero sólo a veces. Un abrazo.

09:33  
Blogger el7palabras said...

Pero solamente a veces.

Déjeme decirle, Dianita, que este póst lo leí enmedio de una crisis laboral en las lejanas tierras de Ixmiquilpan Hidalgo justo cuando salió.

A falta de cigarrilos a la media noche para calmar los nervios, embalsamé mi alma con estas letras.
Ese estiiiiiiilo que la caracteriza... uf.

Y si, fue chiro escucharle la voz el viernes, aunque ahora pensánsolo bien, a mi mismo me pareció que parecería que andaba pedo. Ps ni modo. Así es la efusividad post-juvenil.

Vaya un abrazo a usté y al consorte.

Salud.

22:31  
Blogger Fairest Creature said...

Nah, tú ve y solicita. Si te dan, ya la armaste. Lo gratis se siente bien rico. Yo tuve el chance, gracias a eso, de volver a ver "Burn after reading" y, cuál sería la sorpresa, me volvió a gustar.


Pero siempre hay algo que ver en el cine, Ivanius, nomás hay que rascarle tantito. De cualquier manera, yo prefiero casi cualquier opción cinematográfica a casi cualquier opción televisiva. Por lo demás, yo salí con esa sensación de odio cuando salí de ver Blindness. ¡Devuélvanme mis dos horas, hijos de mala madre!

1. No sabía que fumara usted, SietePalabras, qué vicio más feo.
2. Yo quiero un trabajo como el suyo, quiero que me manden a Ixmiquilpan, Hidalgo.
3. A mí no me pareció que andaba usted pedo, ¿lo estaba?
4. Post-juvenil: me gusta el término y lo aplicaré cada vez que me agarre la cosa esa horrenda de la inconfesable vejez.
Beso.

22:10  

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