domingo, diciembre 28, 2008

Categorías más, categorías menos, acá está mi resumen del año que, para variar, se acaba sin que yo pueda hacer nada al respecto

Sin más preámbulo, presento las varias categorías de lo mejor, lo peor y lo más destacable de 2008. Lean también la versión de Patrice en Sadovaya, 302-Bis.

Mejor canción y mejor cantante:
"Monsieur" y "Pièce montée de grands jours" de Thomas Fersen; "Ya no sé qué hacer conmigo", del Cuarteto de Nos; muchas, muchas de Kevin Johansen, y, ante todo, AAANTONY, que me quita el sueño y me hace suspirar y con quien Pato y yo soñamos de manera simultánea. Este año tuve particular obsesión con "The lake".
Mejor película: La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, Porco rosso, y en general todas las que vi del estudio Ghibli. No country for old men, de los Coen; Burn after reading, de los Coen. También me gustó Antes de que el diablo sepas que has muerto.
Peor película: Definitivamente odié 21, la película más tonta de la historia de la humanidad. Su lado positivo fue que la vi gratis en el cine. También aborrecí Blindness. Es la primera vez que me salgo del cine sin terminar de ver una película. Otra película horrenda: La vida secreta de las palabras. La compramos porque incluye una canción de Antony en su soundtrack. Nos dijimos: "Si trae a Antony, debe ser la mejor película del mundo". Y no, jamás en la vida pude imaginar un peor uso para una canción de Antony. La película es aburrida, larga, fea, quiero morir de sólo volver a pensar en ella. Voy a incluir Juno en esta categoría pues, pese a que la disfruté en su momento, seis meses después me di cuenta de que no me había gustado nadita. Desde entonces, mi lentitud para pensar lleva por nombre "síndrome de Juno".
Película más rara: La guerra de los mapaches en la era de Pom Poko. Los mapaches (que en realidad son tanukis y no mapaches) usaban sus testículos como cobija y como globo aerostático y para golpear a los demás. Y luego se transformaban en cosas extrañas y terminaban haciéndola de farolas en un desfile que se organizaba espontáneamente a media calle. El final es muy triste, porque los mapaches pierden todo su terreno y se tienen que transformar en hombres para siempre, situación que los hace sudar.

Mejor concierto: ¡el de Bob Dylan! Fue el único concierto del año al que asistí.
Mejor trabajo o proyecto: todos los proyectos editoriales que pasaron por mis manos en algún momento del año, incluidos los libros que edité y que llegaron a mi ex trabajo a principios de este año, Ok nemi y las correcciones que no me han pagado. Las libretas que hice por encargo de Claudia, para la escritura de la nueva novela de Gonzalo.
Peor trabajo o proyecto: la corrección de una tesis espantosísima, dificilísima de corregir, oscura, absurda. Y también, en general, mi trabajo actual: absurdo, contradictorio, ultrademandante, mal pagado, poco estimulante. Por más ganas que le eche, todos estarán siempre descontentos. También odié mi trabajo que implicaba interminables viajes a Cuidad Neza.
Mejor inversión: definitivamente esta categoría está acaparada por mi adorada cámara Kodak ZD710, a la que amo con todo mi corazón. Tuve algunas otras adquisiciones buenas, como la de mi celular (pero sólo lo compré porque los muy putos me robaron mi celular bonito en el metrobús), la de mi refri y la de mis mueblecitos nuevos que me entregarán la próxima semana: cómoda, mesita, librero, uiii. La otra gran adquisición del año fueron mis lentes nuevos, pero en realidad fueron un obsequio maravilloso, y no una inversión.
Peor inversión: las novecientas repisas que colocamos durante meses en la ex casa. En cuanto terminamos de ponerlas, las tuvimos que quitar, porque ya nos teníamos que cambiar de casa, y luego las abandonamos en la azotea. Ahora tendremos libreros de gente normal.
Mejor libro leído: Vidas perpendiculares, de Álvaro Enrigue. Aunque estuve descontenta con la manera en que se tratan varios puntos de la novela, en general me gustó mucho, y sigo siendo fan de Enrigue y seguiré leyendo todo lo que se digne a publicar (que, dicho sea de paso, no es mucho).
Mejor viaje: fui a Oaxaca con mi familia. Nos la pasamos muy bien, comiendo deliciosamente, bebiendo de un coco, asoleándonos, paseando, dejándonos consentir, tomando millones de fotos, viendo el mar, waaaa, el mar. Me acompañó Víctor Hugo, quien se la pasó muy a gusto.

Peor viaje: cuando mis papás me dijeron: "Nos vemos en Valle de Bravo", tomé un camión; hice un viaje de tres horas y media, conviví menos de dos horas y emprendí el camino de regreso, de otras tres horas y media. Pffft, de espanto. No se tome a mal, pero es que viajé mucho y conviví poco. Además tomé buenas fotos y di buenos regalos (porque era mayo, el mes de la celebración integral). En el camino de regreso ya no iba sola, sino con mi abuelita, sobre cuyo hombro me dormí apaciblemente.
Mejor bebida o infusión: el café que traje de Oaxaca. Desde entonces, mi vida no ha sido igual y he vivido buscando un sabor verdadero. Maldita sea la hora en que me limité en su adquisición. Mate cocido marca Taragüí. Cerveza Casta.
Mejor comida: Pato se ha revelado como un gran chef, y me prepara alimentos muy ricos cada tanto. Por lo general, nuestro código de alimentación es más bien aburrido, pero a veces nos sorprenden los sabores nuevos. Mención honorífica al salmón a la mostaza, al gohan con salsa tampico, al sushi de camarón. Yum, productos del mar. También me gustó la pasta carbonara que preparó mi mamá el otro día.
Mejor exposición: "Buda Guanyín: tesoro de la compasión", que estuvo en el Castillo de Chapultepec. Yo entré gratuitamente porque al señor de la entrada le pareció que yo bien podría ser una estudiante. Más tarde, Pato fue expulsado de la sala por estar incumpliendo las reglas, pero ya después lo dejaron entrar otra vez.

Peor exposición: "Las siete vidas de los gatos son nueve": eran puros gatos ahí puestos.
Mi mejor foto: Mis fotos son mejores desde que tengo una mejor cámara. Ahora hago panorámicas, y en una de ésas fui encomendada con una panorámica 360°. Además, hice mis primeros intentos con cámara réflex. Las dos ganadoras de este año, ambas tomadas con la cámara nueva, son:

"Sobremesa"

"Taza y cámara"

Mejor día: el día en que Pato me dio mi anillo de compromiso.
Peor día: todos los días en que no pude caminar porque me dolía un pie por razones misteriosas y desconocidas. Y cada día me dolía más y yo pensé que ya me iba a quedar así. Pero no, un buen día me dejó de doler tan espontáneamente como comenzó a hacerlo.
Mayor vergüenza: sucedió cuando, en mi ex edificio, los vecinos del departamento de abajo pusieron una lona para cubrir su terraza. Yo, imprudente y bocona como soy, me puse a decir tonterías como "argh, pero qué espanto, se ve horrible, da mal aspecto, es insalubre, les voy a echar un cerillo para que se les incendie su puta lona". Y, chaz, que aparece la vecina y me confronta y me reclama y me dice que yo hago ruido y soy insufrible y que ella nunca me dice nada. Desde entonces, tuve mucho miedo de que la lona, de facto, se incendiara, porque me remitirían al bote inmediatamente.
Mejor decisión: forzando esta categoría, descubrí que mi mejor decisión fue tomar mi curso de encuadernación japonesa.
Peor decisión: cuando dije: "bueno, soy desempleada y éste es un campo laboral nunca antes experimentado por mí y pues, quién sabe, posiblemente soy buena para esto, o quizás me guste o... está bien, acepto el empleo". Y me arrepentí por el resto del año. Y estaré igualmente arrepentida y pagando las consecuencias por varios meses más.
Peor fiesta: la despedida de mi trabajo anterior. Estábamos todos, pero como que no teníamos ambiente. Y ahí estábamos, viéndonos las uñas. Y fue así hasta que Ga sacó la cadenita para adivinarnos a todos el número y el sexo de nuestros hijos aún no engendrados.
Mejor fiesta: una a la que fui apenas y que valió la pena porque me encontré a mi hermana, aunque estuvo fea por lo demás. La fiesta de navidad de hace unos días.
Mayor descubrimiento: el bicho que encontré en la banqueta y que se convirtió en una capciosa trivia fantasma en La cabeza de Berlioz. Otro descubrimiento: los churreros se asustan cuando les piden los churros en número diferente a tres o a múltiplo de tres. Supe esto porque Pato, ignorante de la triplicación implicada en el fenómeno de los churros, pidió siete churros. Cuando lo hizo, al churrero y a mí nos dio mucha risa, como que no entendimos su petición. Luego, en su angustia, el churrero nos puso nueve churros en la bolsa. Ja. Levantando una encuesta posteriormente, descubrí que todo mundo se reía cuando decía "Pato pidió siete churros". Otro: resulta que el vecino de arriba, el que hace tofu, es budista, del mismo budismo de mi abuelita y de Pato. Y resulta que mi abuelita y el vecino tienen muchos amigos en común, y ahora se envían regalos. La vida lleva ocho años enviándome mensajes para que voltee a ver al budismo. Quizás este año me toque comenzar a integrarme en ese mundo. Debo estudiar.
Noticia más impactante: cuando descubrí que mi trabajo de literatura comparada sobre Otelo y los Sonetos de Shakespeare había sido publicado en Crítica por allá de febrero.
Evento más absurdo: un señor me vendió café veracruzano. Le compré dos bolsitas porque me dijo: "Cómpreme dos para que se haga mi clientita". Yo caí en su chantaje, le compré el café y después descubrí que le había comprado dos bolsitas de tierra. Otro suceso absurdo fue cuando el administrador y el subdirector (o lo que sea) de mi ex trabajo mandaron a mi jefa de vacaciones y juntaron a sus subordinados (entre los que yo me incluía) y nos dieron mezcal y luegos nos dieron a firmar un papel de la muerte.
Prenda más usada: calcetines, calzones y playeras a rayas. Amo las rayitas.
Mayor hazaña: aprender a convivir con gente muy distinta, desconocida para mí hasta este año: señoras encopetadas, niños de todas las edades en grandes cantidades, figuras de poder diferentes a las hasta ahora conocidas, bla, mucha gente rara en general. Salir en una portada con pose tipo casual, och.
Suceso más triste: la muerte de mi abuelo en abril. El accidente sufrido por mi abuela el mes pasado. Ya nada es igual. Y, desde entonces, todos corremos hacia nuestra noche.
Logro del año: cuando conseguí la contraseña de una máquina de impresión de fotografías, y me puse a imprimir gratuitamente todas las fotos del universo. Cuando aprendí a hacer encuadernaciones de costura expuesta mediante tutoriales en YouTube.
Fracaso del año: tener que aceptar un trabajo que no me llama la atención, que no me brinda nada, en el que más que crecer, decrezco, que me estresa, que me angustia, que me da tristeza.
Decepción del año: quizás el ex departamento, que se veía bonito pero luego se empezó a desmoronar, empezando por el techo del baño, que se cayó sin más un buen día. Terminar el año lejos de la edición.
Evento digno de ser mencionado (para bien o para mal): Para bien: Claudia vino a México y nos vimos no una, no dos, sino tres veces. No sé hasta cuándo volveré a verla. Me pone triste saber que está en Austria y que, mientras estamos lejos, casi no nos comunicamos. La maravillosa noticia es que siempre que nos reencontramos es como si no nos hubiéramos separado nunca. Para bien: fui al circo con Pato, Nadia, Azul y un mono capuchino de nombre Mono Capuchino.
Mejor gadget: bolsita roja para cargar mi celular, el cambio, las identificaciones, la basura y esas cosas. La amo. ¡Mi netvibes!
Enemigo acérrimo: el tipo ése que tiene un grano en la cabeza y que viene acompañado de unos perritos y que trabaja en una editorial de porquería. Lo odio. También mi ex vecino psicópata, el que pateó mi cactus. Y la pinche vieja ésa del trabajo a la que no sé qué le habré hecho, pero que se ríe cada vez que paso y que me pone jetas y que me habla bonito cuando necesita algo. Y la otra vieja que me saboteó cuando tuve iniciativa y puse de mi parte y me esforcé y trabajé extra y puse a trabajar a Pato.
Medicina favorita: Tempra ES3, Cafiaspirina, Naxen, Ibuprofeno.
Mejor post en La cabeza de Berlioz: Creo que éste, a partir del que los miopes comenzaron a salir del clóset. En ese post hablé en voz alta con mi duende personal, descubrí mi método de lectura y cité a Efrén.
Peor post en La cabeza de Berlioz: Definitivamente éste, en el que estaba haciendo un berrinche bastante idiota. Pero me gusta dios padre y sus garras de poder.

Feliz fin de año a todos. Nos vemos en 2009.

Etiquetas:

4 Comments:

Blogger Nadia said...

Estoy completamente de acuerdo con muchas cosas: Fersen, las pelis de los Coen, ¿qué es 21? Recuerdo cuando me contaste toda impresionada la película de los mapaches esos. ¡jajaja! Creo que hiciste buenas inversiones. De Oaxaca ¿qué te puedo decir? fueron de las mejores vacaciones, y el café que compramos es fantástico (porque yo todavía tengo, eh?) Ah, sí Valle, pues fue lindo aunque un poco apresurado, yo lo sé. Oye, nunca me contaste éso del vendedor al que le compraste café veracruzano. ¡Chales! Te timaron, te estafaron, te robaron, te vieron la cara. ¡Qué feo! Estoy de acuerdo con lo de la encuader japonesa, la neta haces cosas muy muy lindas, manis. ¡Qué bonito que hagas tu recuento del año! ¿Usas tu agenda? ¿O nomás lo que vas recordando? Oye, contaremos con ustedes para el festejo de año nuevo? Te quiero, manis. Me da gusto que hayas tenido un buen año.

21:44  
OpenID sadovaya said...

¡Hola! definitivamente, tu resumen está mucho mejor que el mío. Las mejores canciones para vos fueron las mismas que para mi, solo que yo me olvidé de nombrarlas... definitivamente tendré que hacer un post para ponerlas...

¡Te quiero!
P.D. antes de fin de año, haré un post que ya vas a ver...

09:53  
Anonymous Lucecita Familiera said...

Muy lindo el recuento, aunque hay mil cosas que no conozco, otras que no comparto y otras que en general no vienen al caso. Una pregunta: ¿no se merecía una mención el señor taxista que devolvió el vuelto de cien pesos un día de locas y apuradas aventuras? Recuerdo que disfruté mucho ese texto.
En fin, mi evento del año: JOAQUÍN, 4,100 gr el primer día y 7,650 hoy. Además, Nora y su primer añito de jardín y todos los días compartidos por los cuatro. Ah, y que el 5 de diciembre pasado cumplí 5 años de feliz matrimonio. Créase o no: SI-SE-PUEDE!
Me gusta mucho encontrarme contigo por este medio moderno que no me gusta tanto. Gracias por dejarme conocer tu vida.
Besos totales.

13:08  
Anonymous Ivanius said...

Uy, gran, gran recuento... ¿eso quiere decir que la pocilga tendrá que hacer el suyo? Chaa... tantas cosas qué revisar... pero es cierto, 2009 será buen año, así lo esperamos. Abrazo.

14:43  

Publicar un comentario

<< Home