lunes, enero 26, 2009

Monday issues

I am currently experiencing yesterday's fun: sweeping away the crumbs left by the home-made cookies, eating my berries with cream and sugar, washing the pile of dishes and bowls and trays and frying pans, getting ready for bookibinding all of the notebooks that are waiting for me on the table, wondering why on Earth two plus two -no matter how I work my arithmetics- always equals four. I have a new giraffe purse, and I'm so proud to let you know that there's nothing in the world that can equal my happiness, because my happiness doesn't equal to four.

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martes, enero 20, 2009

Mighty bookbinding

domingo, enero 18, 2009

Life is sweet 2


¡Clic en la imagen!

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Apología

Muy tentada estuve a escribir una larga entrada hablando de las maravillas de mi vida, las maravillas del mundo y la humanidad, las maravillas de mi personalidad deslumbrante. Pero no, no me salió, así que no pondré nada semejante en este espacio. No soy una persona rotundamente negativa: debo decir que tengo una vida feliz con mi esposo, a quien espero todas las tardes con gran ilusión. En cuanto escucho que la llave entra en la cerradura, me vuela una mariposa en el estómago, fiuuum, me revolotea. Tampoco son ochenta mariposas, es una y ya. Pero, por alguna razón, me parece improcedente venir a este espacio a escribir una entrada que diga: “Querido blog: hoy mi esposo se ve más guapo que ayer, lo quiero más, me la paso mejor cada día y tengo orgasmos relampagueantes”. No sé, no me sale.
He dicho varias veces que utilizo este espacio para descargar frustraciones, para recibir a cambio la liberación de la catarsis. (No funciona, por lo general, porque me censuro a cada paso. Pero sí que lo intento.) Salgo a la calle siempre con mi sonrisa idiota, hago lo mejor que puedo para cumplir con tiempos y obligaciones. Atrapada como estoy en el momento presente en un trabajo que no me resulta estimulante, tengo que inventarme la sonrisa de alguna manera para seguir siendo servicial y eficiente. Al final, tan maravillosa como soy, ésa es mi programación: soy servicial y soy eficiente hasta donde dan mis fuerzas. En fin que, aunado a mi mal carácter de pacotilla, tan siempre explosiva, necesito un lugar para sacar mi acumulación de frustraciones. (Sí, se me acumulan con más facilidad que a la mayoría: creo que es un gen que me salió sin una pata.) Pasada una semana, vengo a la computadora y miento madres y me voy a dormir más contenta. Además, debo decir, las escribo bien: soy tan buena en la queja, tan vívida en la expresión de mis momentos más frustrantes, tan exquisita en el azote.
Por otra parte, confieso que nací sin la inteligencia ésa que hace que uno se conmueva de la miseria humana. Los dramones en abstracto me resultan incomprensibles. No me conmueve “la mujer maltratada”, ni “los miles de niños que se mueren de hambre cada año”, ni el hecho de que “estamos acabando con nuestro hogar, el planeta Tierra”. Todo me causa sufrimiento en una escala manejable: sale lo peor de mí si alguien maltrata de cualquier modo a una persona querida; me angustia terriblemente pensar en que puedo no tener dinero para comer el fin de semana (que ya me ha pasado); no puedo dormir pensando en que quizás haya una fuga en el baño, y me tortura pensar en la cantidad de litros de agua que pueden irse al diablo por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Me resulta complicado, por lo tanto, contrastar mi sufrimiento idiota y momentáneo con una titánica abstracción del sufrimiento.
Hay gente que me conoce y que me quiere. Luego viene a mi blog, y al leerlo entiende que soy yo quejándome como acostumbro, pero reconoce que, casi siempre, estoy más bien chacoteando, y sacando las circunstancias descritas de toda posible dimensión razonable, y exagerando y azotándome malamente. Y ése es el punto. Quizás el hecho de que una persona desconocida venga a conocerme aquí no es la mejor derivación de una cósmica conjunción de sincronía y diacronía: soy esto, pero al mismo tiempo soy todo lo contrario; antes fui esto, pero también fui muchas cosas que ya no soy pero que, de alguna manera, sigo siendo; todo eso quiere definirme, pero no es concluyente ni fijo ni último.

¡Viva el mole de guajolote!

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sábado, enero 17, 2009

Life is sweet

martes, enero 13, 2009

Efectivamente: todo se pudrió en el infierno

La motivación es directamente proporcional al esfuerzo y a la creación de expectativas. Es, por lo tanto, inversamente proporcional a la tolerancia. Si todo sale mal; peor, si algo sale mal, tanto esfuerzo, tanta expectativa se va al demonio y uno se frustra y se desgarra los ropajes y amenaza a los cielos con un puño furioso. En contraparte, la falta de motivación deriva en la dejadez; todo se hace por inercia y en total relajación: de antemano sé que todo saldrá mal porque está diseñado para estar mal. Si por algún azar algo llegara a salir bien, no tiene la fuerza suficiente para hacer que los ánimos se renueven.
Mi estado actual, en lo que al trabajo se refiere, es el de la falta de motivación. He recuperado el sueño y me siento menos estresada: duermo sobre una nube voladora. Nada va a cambiar, al menos no en una dirección favorable. Porque sí cambia: diariamente hay nuevas instrucciones. Seguir las instrucciones de uno significa desatender las de otro y meterse en problemas. No importa: igual me pagan. Si llegaran a despedirme, tanto mejor.
No tengo un problema de actitud, como en algún momento se llegó a especular. No. Todos estamos descontentos por diferentes razones, y ya hasta hubo una renuncia espontánea y súbita, que nadie se esperaba.
Yo tengo, según mis estimaciones, siete "jefes" "directos". Cada uno quiere una cosa distinta y diariamente me reclaman porque las cosas no se están haciendo de acuerdo con sus cálculos. Apenas en la semana se fueron acordando de que me trajeron para otra cosa, no para ésta, y entonces me dan instrucciones que me debieron dar el primer día, o la primera semana o el primer mes. Y, bueno, mi puesto es ahora el de chivo expiatorio. Hoy me iban a poner en el paredón. Los esperé, pero no llegaron; quizás me fusilen mañana.

En otras noticias, debo anunciar que:
I. Cambié de look. Ahora tengo el pelo cortito y desordenado. Se me ve lindo, me gusta. Ya ni tengo que peinarme, porque el pelo se me peina solo.
II. En lo que va del año he visto pura película de porquería. Aquí va la lista hasta ahora:
i. Vicky Cristina Barcelona: fue la gran decepción de mi vida. Siempre me ha gustado Woody Allen, si bien no lo sigo con religiosidad. Siempre me divierte y me deja con buen sabor de boca, aunque no mucho más. En este caso, hizo la película más aburrida y sosa de su historia. La odié.
ii. Revolutionary road: larga, aburrida y boba película que gira sobre su estúpido eje. Escuché por ahí que es una película no apta para parejas, que porque muestra el lado más oscuro de las relaciones de este tipo. A mí, en particular, me pareció tibia y bastante estúpida, con todo y sus escenas de sexo de tres segundos y su hilito de sangre que corre trágicamente por la pierna condenada. Muajajaja.
iii. The day the earth stood still: como me dijo Aldo, "si escoges sin criterio, nunca vas a ver una buena película". Sin palabras: es Keanu Reeves, la caja de cartón parlante.
iv. Appaloosa: creo que es la mejor de la lista. El problema es que hubo una combinación de mal audio con pésimos subtítulos. Se ve que un tipo que alguna vez escuchó hablar inglés dijo "saaahuevo, yo me la subtitulo orita en chinga". En conclusión, es como si no la hubiera visto, de modo que deberé darle otra oportunidad.
v. The curious case of Benjamin Button: ja, de las peores películas que vi jamás. Es pretenciosa y larga, larga, larga, interminable. Creo que alguien por ahí tuvo las que consideró las mejores ideas de toda su existencia: que un tipo nazca viejo y que, en lugar de envejecer, rejuvenezca, y un reloj que camina para atrás. Luego rellenó sus grandes ideas con la historia de amor más mensa que se le ocurrió y pensó que las dos ideas originales se cohesionarían de un modo mágico y misterioso. Para mayor punch, se trajo a Brad Pitt y le dijo que, siempre con voz ronca, hiciera perpetuamente la actuación "Osbourne Cox", pero sin gracia. La Cate Blanchett es igualmente hartante con su tono de voz supersexy y su andar ligero. Las actuaciones, en general, son inverosímiles, y los chistes de repetición no me hicieron media gracia. ¿A qué viene el huracán arrasador? Y lo peor, lo peor, lo peor de todo es el gran discurso final en voz de Benjamin Button: "Hay quienes venden botones, hay quienes son madres, hay a quienes les caen rayos, y hay quienes bailan". Tsaaa, ¿quesesamamada? Para entonces, por supuesto, el universo Benjamin Button ya tiene que ser absolutamente entrañable y lleno de personajes que habitan nuestra memoria para siempre, pero pues no.
vi. Penelope: ¿por qué nadie me dijo que Christina Ricci salía de puerco?
vii. 7 pounds: yo creo que aquí también aplica lo del criterio para escoger películas. Obviamente, si es Will Smith, tengo que esperar algo justamente como lo que vi: cicatrices misteriosas, medusas en la tina, choques, traumas, donación de órganos. Chaz, un canto a la vida.
III. Ya no llevo mi cámara al trabajo porque, además, roban.
IV. Ya me voy a dormir. Mañana entro a las 7:30, como de costumbre.


Lo quiero, lector, con todo y mi orgánica incapacidad para amar.

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viernes, enero 02, 2009

Post para inaugurar el año con tonto optimismo

El principio de año es prometedor: ya vi tres películas, ya empecé a encuadernar y ya llevo la mitad de mi primer libro del año. Ya fui al parque; había feria y pesqué un pescadito. Me gané una Barbie pirata, y la cambié por una pelota con la que jugué volley y gané. Ya barrí y trapeé y puse las cortinas nuevas.
Y ya me voy porque quiero seguir haciendo cosas: a continuación me espera otra película y por lo menos otro capítulo del libro, además de un chegusán de jamón y queso y una costura francesa. Fiuuum.

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