jueves, febrero 12, 2009

Anecdotario misceláneo

No me diga más. Hasta acá siento cómo su alma se retuerce ligeramente de sufrimiento. Perdóneme, acá le va el chisme en todo detalle, para compensarlo por el tiempo que lo tuve ahí esperando.
En primer lugar, le cuento que me gané una tele. Más bien, me gané el derecho de comprar una tele. Yo no quería una tele y, de hecho, cuando la Chío me ofreció una, yo me puse bien reina y le dije que dejara de criticarme mi pantallita. Pero luego me dijeron que mandara un mail diciendo que me interesaba comprar una tele de 21 pulgadas. Sólo por la tentación de probar mi suerte, mandé el mail, y resultó que gané el derecho a comprarla. Y que la compro. La buena noticia es que trae integrados un reproductor de DVD y uno de VHS. Espero que usted se apiade de mí y me preste un VHS para poder estrenar mi reproductor. Cuando fui a recogerla, de pronto me topé con la nuca de mi patrón el malo. Corrí antes de que se diera vuelta y, dado este impulso, dejé la tele en manos de Pato, quien tuvo que cargarla por sí mismo a lo largo de dos kilómetros, a la vez que me iba persiguiendo para que no me le escapara.
En segundo lugar, debo relatarle una grande desventura que acaeciome hace, a la sazón, cinco o seis días. Era el día siete de febrero del corriente año de nuestro señor, y dispúseme a acompañar al mi marido a donde el destino osase arrastrarnos, que es bien sabido que es menester acompañarle como dócil dama en cualquiera situación venturosa o adversa. Quiso el sino que la desventura fuese como a continuación se detalla: chale, lector, terminamos en un camión relleno de guics harto entusiasmados por el sofgüer libre. Es un universo en el que no tener una cuenta en tuíter es imperdonable. Adivine usted quién no tiene tuíter y, por lo tanto, se quedó hecha bola en una esquina durante toda la ida a, estancia en y regreso de Querétaro. Och. Entré a una plática en la que se explicaban los motivos por los que es loable tener una página güeb si se es poseedor de un negocio. Entré a otra en la que hablaban de publicidad en los blogs. Luego entré a otra donde encomiaban las maravillas de actualizar el blog desde el móvil. Luego vi una cosa de Nokia que no entendí. Luego llegué a la última parte de un enfrentamiento entre dos antiguos rivales: diseñadores contra programadores. Decían cosas como "es que en México no se tiene la cultura de los tags". La gente ahí reunida llevaba botones y mochilas de firefucks y remeras con su add de tuíter, o como se le llame. Vi jugar rocband y me pareció bastante sin chiste. El camión en el que nos fuimos decía "Freaks on the road". No me regresé en ese mismo camión, sino con un sujeto que trabaja en maicrosof y que tiene la camiseta bien puesta y que habla de las actividades de Bilguéits en primera persona.
En tercer lugar, sépase que he estado teniendo sueños bien extraños. Fíjese: un día soñé que tenía un bisonte que vivía en una barranca, y luego me puse bien triste porque cuando desperté resultó que no era verdad. Otro día soñé que cambiaban el sistema para checar entrada en el trabajo: ahora se tenía que hacer fila para meter la tarjeta en una máquina, y también se podía pedir café. Era como un checador cafetería. Yo hacía fila por mucho tiempo, y finalmente checaba. La máquina marciana sacaba mi historial, y el tipo a cargo de mi caso me decía algo como "Aquí debe haber un error. Mira: el primer día tienes un minuto de retraso; luego, dos minutos de retraso; luego, tres; luego, otra vez dos, y así". Y conforme el tipo iba diciendo en voz alta mis minutos de retraso de cada día, la gente se reía; con cada nuevo día mencionado, la gente alrededor se reía cada vez más, hasta que aquello ya era una verbena. Al final, el tipo me decía "Vamos a tener que descontarte todos los días de este mes". Y yo lloraba y trataba de convencerlos de que sí había ido a trabajar, y gritaba, y ellos reían y reían. Y después, no sé si más calmada, les decía "bueno, me das un capuchino". Otro día soñé con una tipa que no me gusta, pero en el sueño me gustaba. Y, esa misma noche, Pato soñó con una tipa que no le gusta, pero que sí me gusta a mí, y resultó que en el sueño le gustaba. Toing. Y otro día soñé con Light y con L. Och, me da mucho odio la manera en que L es asesinado. Nunca se lo perdonaré al responsable, quien quiera que éste sea. Y anoche soñé con otra incoherencia que de momento no me es muy clara, pero que en la mañana me causó la suficiente alegría como para irme corriendo a trabajar.
En cuarto lugar, le presumo que este mes aparezco en dos revistas de limitada circulación. En una revista local, muy local, salgo diciendo las pendejadas que me pagan por decir y mostrándome muy contenta con mis logros laborales. En la otra salgo diciendo cosas que ya hasta había olvidado que había dicho, pero es sobre Arreola y eso está chido. Ojalá se me haga conocer la publicación.
En quinto lugar le cuento que un sujeto del trabajo entró a mi oficina y se robó un disco y lo cachamos, lo acusamos y lo corrieron o renunció o algo. ¿Saben cuánto se cobra eso en puntos-karma? Chaz.

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2 Comments:

Anonymous Ivanius said...

Primero el abandono, y luego la falta de atención (personalizada, no la otra). Cuántos comentarios sin respuesta.
Aistá para que apriéndamos a esperar, decían en mi pueblo. Wa.(cito).

Una vez desahogado berrinchudamente el punto anterior (vuelvo a citar), debo decir que un post tan abundante hace temer otra dosis de abandono prolongado.
Och, no sea usté tan suspicaz, decían en mi otro pueblo.

Pero bueno, los comentarios: primero, el VHS no es de dios (ya no). Pero mi colección de películas (muchas en VHS) se solidariza con usté.
Segundo, las reuniones de los mercaderes de sófgüer suelen ser más extrañas que los platillos de la cocina Tex-Mex. Y casi siempre las combinaciones saben igual. Ah, diseñadores contra programadores. Qué recuerdos.
Tercero, se me hace que usté está viendo muchas películas de dudosa procedencia antes de dormir.
Cuarto, esas publicaciones no saben que ahora ya son de prestigio.
Quinto, con tanto qué comentar ya se me perdió la calculadora...

Ya se le extrañaba, Dianita. ¿Se notó? Un abrazo.

11:20  
Blogger Fairest Creature said...

A ver, nomás porque me reclama, ya me puse a darle al escroldáun para contestar (algunos) comentarios atrasados.
Le tengo que decir que, si bien el VHS no es del dios, efectivamente, no es loable hacerle el feo cuando viene gratis en el aparato que uno ganó el derecho a comprar, ¿o sí?
Por otro lado, le comento que desde que me dejó este comentario, he visto como un millón de recetarios de comida TexMex, cosa que jamás en la vida vi con anterioridad. Qué onda, con usted, Ivanius, es todo un trendsetter.
Y sí, me la paso viendo pura película de porquería. Me voy a condenar.

Extráñeme, hace bien, porque me deja comentarios bien bonitos ;)

Abrazo.

21:14  

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