miércoles, abril 29, 2009

Cápsula informativa


Aprovecho, además, para avisar que ya estuve contestando todos los comentarios anteriores y, ya entrados en gastos para pasar lista. Ah, ¿no tiene nada que comentar? Entonces diga "presente", y nos vemos en la próxima edición, nomás no me deje con el pendiente.

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lunes, abril 27, 2009

Haciendo uso de la autoridad que ser dueña de este espacio me otorga, me permito pasar lista. Lector, alce la mano si sigue usted por ahí

Yo aquí sigo. No he sido víctima de la influenza, aún. Sin embargo, hoy estuve a punto de morir de un infarto cuando salí al súper. Todo y todos me dieron miedo. Pato se acercó a una muchachita para preguntarle dónde estaba alguna mercancía. Mirada extraviada, agarrándose de los anaqueles, la muchachita le respondió, tras escuchar la pregunta tres veces, que no se sentía nada bien. Ya después supimos que tal encuentro había coincidido con la hora del temblor, de modo que la muchachita en cuestión podría haber estado muriendo de esto o aquéllo. Pero, mientras tanto, yo entraba en un estado de histeria que no es raro en mí, con o sin epidemia, con o sin temblor. Mi corazón, débil y enfermizo, no aguanta tanto trajín. Por fortuna, lector, he estado en casa desde el viernes, siguiendo el siguiente protocolo:
-Me alimento de manera ligera, y procuro el sutil balance entre las diferentes secciones indicadas en el plato del buen comer: poca carne, muchas verduritas y jugos de frutas, algunitos carbohidratos, pero sobre todo muchas paletas de yogurt hechas en casa con el artefacto hacedor de paletas que compré en el mercado Portales.
-Duermo y despierto a horas poco usuales.
-Paso la mayor parte del tiempo hecha bola, leyendo, oyendo las noticias, rellenando la agenda con crónicas detalladas del tiempo de encierro y resolviendo sudokus contra reloj.
-Encuaderno: estoy haciendo nueve libretas en serie, pero en brevísimos episodios.
-Envío montones de mensajitos telefónicos a mi familia, que sufre la contingencia en otra parte del territorio nacional.
-Escucho las películas que Pato ve en la otra habitación, la música que escucha el vecino en el otro departamento, los helicópteros que pasan por encima del edificio, las ambulancias que pasan a toda velocidad sobre Tlalpan hacia el INER repletas de gente más escandalizada que enferma, me imagino.
-Me pregunto constantemente cuándo voy a barrer y trapear y poner las repisas.
-Uso mis prendas con laxitud de criterio, sin importar si la falda combina con la playera o si el conjunto es adecuado con las chanclas.
-Me pinto las uñas por lo menos una vez al día. Tengo un nuevo barniz verde cuyo manejo aún se me complica.

¿Cómo pasa usted las horas, querido lector? ¿Qué más me recomienda hacer? Me estoy aburriendo.

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miércoles, abril 22, 2009

Soy una persona de sueño pesado

1. El título de la entrada es el eufemismo más grande del que la humanidad haya sido testigo. La realidad es que duermo como una maldita piedra. Desde siempre me ha costado un trabajo infinito no ya levantarme de la cama, sino siquiera abrir un párpado. Generaciones enteras de Solanos, Romeros, Bustos y Madrides han sufrido por mi causa, dado que mi narcolepsia no les permite seguir con su vida normal ni atender sus compromisos como manda el dios. (Please, don't wake me, no, don't shake me, leave me where I am... I'm only sleeping!)
"¡Hasta aquí!", me dije. Y, dado que soy gente de extremos, a últimas fechas acepté el reto de comenzar el día a las cuatro de la mañana. Por extraño que parezca, puedo levantarme con más facilidad a esa hora, porque resulta más estimulante, mientras que despertar a las seis me llena de apatía ante un día que promete prisas y trabajo forzado y bostezo y bla. Despertar a las cuatro posibilita un día productivo: me da tiempo para coser una libreta, ver una película, desayunar de manera saludable, resolver un sudoku nivel intermedio, leer un capítulo, qué sé yo, las posibilidades son infinitas. Con la ayuda del peor disco de Joaquín Sabina, he podido despertarme muy a tiempo para exprimirle la productividad al día, lo cual me hace muy feliz.
De pronto, tragedia: Joaquín Sabina de plano no se dignó a cantar temprano. Ayer me desperté a las siete cuarenta y cuatro, asunto terriblísimo, porque mi hora de entrada al trabajo es a las siete y media. Corrí debajo de la regadera, me puse una ropa ahí medio arrugada que encontré y me peiné en el taxi. Hoy me desperté a las siete. Otra vez corrí, pero al menos me dio tiempo de darle un sorbo al café que me preparó Patrice.
¿Qué demonios me pasa? Estoy perdiendo tiempo importante, fundamental, que podría ser usado en mi favor de alguna manera. Me frustra terriblemente saber que el tiempo que paso dormida es tiempo tirado a la basura, que todo lo que no hice mientras dormía no podrá ser hecho jamás.
Memento mori, pffft.
Ya me fui a comprar un despertador a prueba de piedras. Me costó ciento veinte pesos, pero creo que lo valió. Juzgue, oh, lector.


Mañana no me la haces, Joaquín Sabina.

2. La canción ininteligible de la semana
Me gusta aprenderme canciones que me resultan complicadas o que no entiendo. Me aprendí "Ya no sé qué hacer conmigo", del Cuarteto de nos, en una noche en que la escuché compulsivamente. Me aprendí "Manatsu no yoru no yume", se Suga Shikao, en una semana, en los tiempos en que tenía un mp3 player (o no sé cómo se llamaban esos aparatos del lustro pasado), gracias a que transcribí su letra como veinte veces y a que la cantaba con Stevie en el taxi que nos llevaba a casa en la era del periódico del demonio. Me aprendí "Monsieur", de Fersen, que era relativamente fácil, y "Pièce montée de grands jours", para cantarla en dueto con el Pasto. Y así muchas.
La canción ininteligible de la semana es "Inní mér syngur vitleysingur". Acepte el reto de aprendérsela para poder cantarla conmigo. Ya verá qué satisfactorio es repetir palabras a lo puro menso. Yo ya me estoy aplicando.



Y aquí le va la letra:

Á silfur-á
Lýsir allan heiminn og augun blá
Skera stjörnuhiminn
Ég óska mér og loka nú augunum
Já, gerðu það, nú rætist það
Ó nei

Á stjörnuhraða
Inni í hjarta springur, flugvélarbrak
Ofaní jörðu syngur
Ég óska mér og loka nú augunum
Já, gerðu það, lágfara dans
Allt gleymist í smásmá stund og rætist það
Opna augun
Ó nei

Minn besti vinur hverju sem dynur
Ég kyngi tári og anda hári
Illum látum, í faðmi grátum
Þegar að við hittumst
Þegar að við kyssumst
Varirnar brenndu, höldumst í hendur
Ég sé þig vakinn
Ég sé þig nakinn
Inní mér syngur vitleysingur
Alltaf þið vaða, við hlaupum hraðar
Allt verður smærra, ég öskra hærra
Er er við aða, í burtu fara

Minn besti vinur hverju sem dynur
Illum látum, í faðmi grátum
Ég kyngi tári og anda hári
Þegar að við hittumst
Þegar að við kyssumst
Varirnar brenndu, höldumst í hendur
Ég sé þig vakinn
Ég sé þig nakinn
Inní mér syngur vitleysingur.


3. A continuación seguiré el ejemplo sentado por Nadia, y compartiré un fragmento de escena de película. Es uno de mis momentos favoritos de Dog day afternoon. Es una lástima que a) el sujeto que subió esto a youtube haya cortado tan abruptamente la respuesta de Sal, y b) mi copia pirata haya desaparecido, porque no la puedo rehacer correctamente. But you get the picture: Wyoming. Entonces, bueno, esto se convertirá en una sección, porque ya estoy pensando en otras escenas que quiero compartir. La titularé "Mis momentos dorados en la historia del cine", ja. Si a usted se le ocurre un nombre más cheesy, échelo.

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viernes, abril 17, 2009

Yo tengo una pregunta

¿Usted pone el punto antes o después del emoticón?

Estoy feliz. =)
Estoy feliz =).

Me causa mucha angustia vivir en un mundo en el que estas dudas son posibles. Och. ¡=S!

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lunes, abril 13, 2009

Uh, se han acumulado las bolas de pelusa en este lugar

1. ¿Hace cuánto dicen que no vengo a dejar una entrada? Bueno, pues no había escrito porque: a) qué flojera, y b) no tengo nada divertido o inolvidable o decente o trascendente que contar. Pero luego resultó que pasé los días santos allá en las lejanas tierras donde viven mis padres. Y mi papá me reclamó por no actualizar el blog. Sí, mi padre en persona. No sólo me dijo la fecha exacta en que dejé de postear, sino que me dijo algo como lo que sigue: "Todavía que logramos rescatar el blog, que lo ibas a cerrar y...". Ya no recuerdo cómo terminaba la frase, pero fíjese qué bonito, lector, mi papá dijo "logramos". Él no participa en los comentarios y eso, pero nótese cómo se involucra en la trama en tercera persona del plural (hola, pa).
Entonces, bueno, lector... ¿lector?, ¿sigue usted ahí? Le digo, pues, que sigo sin nada que decirle, porque de verdad que no me sucede nada que no sea hacer potajes en la licuadora que me regaló mi abuelita, levantarme a las cuatro de la mañana a ver películas y encuadernar y leer (cuando se puede), luchar contra mi adicción al sudoku y quejarme amargamente del enemigo acérrimo 2008-2009. Como tengo miedo de que la información se filtre más allá del decoro, dejaremos a esta persona en el anonimato, pero eventualmente la sacaremos del clóset. Dejo, para su esparcimiento, querido lector, unos pocos apuntes de la formación científica de este personaje:
-La mujer en cuestión tiene un novio (quien, dicho sea de paso, un día quiso hacerme la plática y salió con un tema altamente acertado: "Otra vez se me está colgando la panza"); apenas se saludaron de beso dos veces, y ella salió embarazada. Aún sostiene esta verdad.
-Maneja todo lo que es la vibra: se viste de un color específico cada día, dice las palabras auxiliadoras de la semana, echa agua de san-no-sé-quién para sacar a los fantasmas y me pide que no piense cosas feas porque se hacen realidad.
-Hoy me salió con algo muy bonito: "Juanita tiene varicela. Y yo creo que sí está grave, porque es por contagio".
Me saca de mis casillas, me exaspera. Todo el día me cuenta cosas muy tontas, como que una persona se le quedó viendo con cara de "has bajado muchísimo de peso", como que en el micro tres personas (además de ella) traían pantalón pesquero, o como que la llamada equivocada que recibió no era tal en realidad, sino que era el chavo del seven eleven que le puso crédito el otro día y que la vio con ojos de querer comérsela entera y que segurito reservó su número telefónico para hablarle, pero que a la mera hora le dio pena. Si algo sale mal, dice "chanfle". Todo el día se presenta por aquí y por allá como la licenciada Tal. Para acabarla, no hay momento en que no traiga la siguiente frase en la punta de la lengua: "Mi carrera me ha costado, papacito". Chaz.
Mis papás me reprendieron sobre mi costumbre de odiar. Pero le juro a usted que se me limpia el hígado con esta práctica. ¿A quién odia usted?

2. De ninguna manera pretendo que ésta sea una entrada destinada a la expresión de mis malos sentimientos, o por lo menos no exclusivamente. Es por eso que a continuación viene una serie de fotos, cuya cohesión radica en que no tienen relación alguna entre sí, excepto en los casos en que sí la tienen:

En una versión pirata de Madagascar 2.

Niña con dos panes.

A decir de mi papá, mi foto de Lo que callamos las mujeres.
Por favor ignore mi brazo rollizo y concéntrese en el moretón.

Harry siendo hermoso, a través de la puerta de la cocina.

Zurda.

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