miércoles, mayo 06, 2009

No puedo dormir

Otra vez me excedí en el café, y creo que el té blanco es bueno en la mañana. Ahora me tiene alerta, alerta, alerta, el corazón va a toda velocidad, igual que los pensamientos, malos en su mayoría. Antes tenía preocupaciones más alegres, o más positivamente angustiantes, al menos. Ahora me tienen despierta asuntos más estúpidos, como el gas y la conexión a internet y la renta, los horarios de comida, las bastillas de los pantalones, los uniformes que todavía no empiezo a usar, la nicotina, el futuro inmediato, la alcancía, los bichos (hormigas voladoras, cucarachas, moscos de fruta podrida), la vejez, julio, la lavandería, agosto, los textos de mi página web, septiembre, la lejana Argentina, octubre, lo que no puedo decir, noviembre, lo que no debo decir, diciembre, lo que no quiero decir. Tengo que dormir, tengo que dormir, tengo que dormir. Mañana vuelvo a trabajar: es el episodio dos del episodio dos de mi trabajo vespertino. Mi trabajo matutino vuelve a abrir sus puertas al público hasta el lunes. Conté ovejas. Canté la canción de los elefantes en mi mente, y llegué a los diecisiete elefantes que se columpiaban sobre la tela de una araña. Me hice piojito. Regulé mi respiración. Di muchas vueltas. Me tapé. Me destapé. Me levanté porque Pato duerme, y está muy mal eso de despertarlo a cada rato, tras su jornada de doce horas en La Villa. Aun ahora, tecleando a discreción, se despierta y me pregunta si estoy bien. No voy a poder levantarme a las 4:00: ya son las 3:31. No puedo leer ni corregir, porque no me concentro. Me gusta lo que estoy corrigiendo. Hay un capítulo que empieza "Hay un arbolito que se llama algodón". Me gusta, es simpático. Ya no me gusta la música que escucho, me aburre. No he visto películas que me gusten: las que no había visto con anterioridad son muy sosas; las que ya había visto no me sorprenden más. Quiero un nuevo sabor, un nuevo aroma, un nuevo sonido, quiero que me salgan alitas de insecto, patitas de insecto, antenitas. Rompí dos vasos en dos días, ach, pero qué torpe.

Bueno, ya hacía falta un post del tipo "la vida no vale nada y soy vieja y tonta y tirénme piedras porque estoy llena de pecado". Pero ya saben que se me quita el azote y volvemos eventualmente a la programación habitual.

Etiquetas:

2 Comments:

Anonymous Ivanius said...

Lo más divertido de todo esto es que el azotéishon móud es uno de los aspectos más disfrutables de este espacio, por tres razones tres que paso a describir a continuación:
1. Preocupaciones cotidianas propias del "hacendosismo" característico de la autora, consistente en una alta dosis de buena voluntad, una pizca de acelere y muchas, pero muchas, cosas qué hacer, desde las trascendentes hasta las... digámosle inevitables.
2. Perspectiva humorística a través del espejo. Ese "no sé qué" que transforma a la autora y al lector en cómplices, especialmente al pensar que eso "sólo me pasa a mí" o bien "no me pasa a mí... al menos de esa manera".
3. Visión de futuro con ingredientes kafkianos, corrección de estilo, dedazo y cambios de tema a media frase con absoluta fluidez.

Bueno, nomás me falta decir algo más allá de lo evidente: sí, soy fánS. Y qué.

09:51  
Anonymous El gato Lucifer said...

Yo también soy flan y también opino que los mejores capìtulos de La cabeza de Berlioz probienen justamente del azotismo irremediable perfectamente narrado.

Yo por mi lado, también tengo para azotarme: Mi computadora es vijísima y se me dificulta trabajar. Pasan camiones de una tonalada y todo el edificio donde trabajo ¡tiembla!, si, tiembla... ¿qué le dijo un edificio desgastado y horrendo al Gato Lucifer? !Mirá como tiemblo!
Besitos.

11:21  

Publicar un comentario

<< Home