lunes, mayo 25, 2009

Post que habla sobre... cosas (la conclusión)

Espero no decepcionar al lector cuando le diga que lo que sucedió a continuación fue lo que sigue (y es que después de dos semanas del asunto ha pasado mi entusiasmo inicial por mi anécdota de compras de medianoche y opresión): mis cálculos sobre los productos a adquirir esa noche en el supermercado fueron tan acertados (sin considerar la termovianda), que me excedí en solamente setenta centavos al dinero disponible en la tarjeta de despensa. Mi efectivo, por su parte, era un billete de doscientos y dos monedas, que juntas sumaban sesenta centavos. Concepción, tras pasar la tarjeta, me pidió los setenta centavos que aún adeudaba. Viendo mis posibilidades, le ofrecí los sesenta que tenía, para así evitarnos los problemas de cambiar el billete de doscientos por menos de un peso. Pero no, Concepción dijo, en pocas palabras, que uno no puede ir por la vida pidiéndole dinero regalado al Guálmar local. Tomó el billete y anduvo de caja en caja pidiendo cambio. Cuando finalmente regresó, fue para darme ciento noventa y nueve pesos con cuarenta centavos, cantidad repartida en montones de monedas de baja denominación. Si de todos modos me va a cobrar sesenta centavos, ¿por qué demonios se toma la molestia de convertirme mi billete de doscientos en medio kilogramo de moneditas de baja denominación?, le pregunté, palabras más, palabras menos, y me repitió aquello de que no puedo andar pidiéndole regalado dinero al Guálmar, y se puso a revisar su manicura, dando su jornada laboral por terminada. ARGH. Primero no me quiere vender mi termovianda, y luego esto. Me fui a servicios al cliente, a hacerle un berrinchito conmovedor al sujeto al otro lado del mostrador. Fortuna quiso que el encargado en turno fuera uno de ésos empleados a los que el resto del personal odia: su deber con el cliente va más allá del horario establecido, de modo que, sin importarle que ya fueran las 23:30, envió una comisión a investigar el precio de la termovianda, y luego hizo que Concepción reabriera su caja para cobrarme, con lo que, de paso, me deshice de la mayoría de mis moneditas. Uiii, termovianda. Luego ya me sentí mal, y mi alegría inicial se fue al demonio cuando me puse a pensar en la situación de los empleados de Guálmar y en los de la Parisina y, ay, en todos los empleados jodidos que sufrimos maltrato e incomprensión, y que no nos pagan lo suficiente como para, además, poner buena cara ante la adversidad. Pffft. Tengo la capacidad de joderme la existencia sin necesidad de nadie.

Boal estaría orgulloso de mí:
ésta es mi imagen de opresión, desde cualquier perspectiva.


Pronto: fotos de la termovianda, la mатрёшка de los tuppers.

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5 Comments:

Blogger anareis said...

Estou fazendo uma campanha de doações para meu projeto da minibiblioteca comunitária e outras atividades para crianças e adolescentes na minha comunidade carente aqui no Rio de Janeiro,preciso da ajuda de todas as pessoas de bom coração,pode doar de 5,00 a 20,00.Doações no Banco do Brasil agencia 3082-1 conta 9.799-3 Que DEUS abençõe todos nos.Meu e-mail asilvareis10@gmail.com

06:15  
Blogger Fairest Creature said...

Yo no tengo buen corazón =(
Tengo una menudencia gris y retorcida, que late a veces y a veces no.

06:19  
Anonymous Ivanius said...

Una conclusión letrerosa, agridulce y gozosa, sin duda. Y de pilón me encuentro un comentario-espám con todo y respuesta, cómo diré, muy adóc... y palpitantemente falsa.

11:30  
Blogger Vira Solano said...

Por fin he podido saber el final de la historia termoviandezca que en efecto fue un descanso a mi alma y supero mis expectativas.

Como siempre un excelente post... ademásde reflexivo, prometo no volver a tratar mal a las personas q me atiendan y logren hacerme rabiar al punto de estallar en lágrimas de ira y frustración por su imbecilidad.

19:22  
Blogger Fairest Creature said...

Yo creo que el comentario espam fue lo mejor de toda esta entrada, Ivanius, pero qué bueno que le gustó. Abrazo.

Yo siempre lloro lágrimas de ira y frustración por la imbecilidad de la gente, ¿será de familia? Qué bueno verte por acá, Vira, te mando un abrazo.

=)

23:30  

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