martes, julio 21, 2009

Pánico a las dos de la mañana

Despierto con el ruido de la puerta de la entrada que se cierra sutilmente. Alguien estuvo aquí, no queda duda. Estoy llena de piquetes de un insecto ponzoñoso, y en este mismo están hinchándose las ronchas, enrojeciendo. Alguien estuvo aquí. Tengo comezón. Piquetes en las piernas, como quince. Uno en una nalga. Dos en la teta izquierda. Uno en el pecho. Ocho en los brazos. Uno en la cara. Mi enemigo se aleja por entre las calles aledañas, habiendo cumplido la misión de envenenarme. El veneno está cerrando mi garganta. Me asusto. Alguien quiere matarme. Patricio se despierta dando tumbos y me da una pastilla de dexametasona y pide licencia para regresar a dormir. Si amanezco muerta, considera en algún nivel de sus pensamientos aturdidos, mañana lo sabrá, una vez que haya dormido y descansado y esté más fresco. ¿Quién quiere matarme?, ¿cuál es la afrenta?, ¿qué ofrece a alguien mi muerte que no puede conseguir mientras viva?

Etiquetas:

4 Comments:

Blogger NTQVCA said...

Jaja, ay perdón, pero luego de leer, todavía me encuentro con tu etiqueta de "alguien me quiere muerta"
bueno, me hiciste reir!

14:12  
Blogger GA said...

Diana, también pasé una noche terrible. ¿Ahora qué?¿Otra vez los efectos de la luna?

23:12  
Blogger el7palabras said...

Oiga, SI.
Eso pasa también por acá.
Suena a conspiración. Posiblemente estamos en la puerta de un ataque marciano -así como el narrado por orgüel- y los mosquitos son su avanzada.

Yo no he hecho el recuento tan a detalle como usté de las heridas, pero ando por ahí masomenos.

¿Y qué sigue? ¿la influenza? ¿el mundial de fútbol? ¿carnitas para todos?


Ash. No lo sé y me ansia.

00:14  
Blogger SIN CALZÓN said...

La muerte es la puerta de lo misterioso. Es mentira que ese lugar sea el no ser, ese lugar es el otro ser, un ser distinto.


AZAÑA ORTEGA

18:18  

Publicar un comentario

<< Home