lunes, julio 27, 2009

Sobre "películas", "crítica" y el odio generalizado de que soy víctima

Antes de leer la entrada que viene a continuación, hágame el favor de dar clic en este enlace para ver las fotos que metí al concurso del PhotoWalk del que hablé hace algunas entradas. Mi intención no es concursar, sino dar constancia de que fui y participé y ya. Mis fotos son una de una planta con forma de bola y otra de unos ciclistas que andaban ahí, con su equipo y todo, muy disciplinados ellos. Luego métase acá, que es un grupo de flickr con las fotos que todos los participantes quisieron compartir. Yo metí seis de las mías. Écheles un ojo, nomás para no hacerme la grosería.

Y ahora sí, la entrada.

Espero que usted, en su infinita capacidad crítica, me ayude a aclarar mis pensamientos respecto a un asunto que me está dando vueltas en la cabeza. Resulta que, entre los míos, me he dado a conocer como una maldita vieja sangrona a la que no le gusta nada. Pongo por caso la película ésta, Slumdog millionaire. Yo la vi con ganas, esperando que me asombrara o, por lo menos, que me gustara. Pero me resultó malísima desde el inicio, con su narrativa llena de parches por todos lados y dando tropezones a cada paso. Había que aplaudir el exotismo y el alto contraste y el mensaje final de que todo está escrito (porque sí, la gente todavía habla del "mensaje") y la belleza con la que se retrataba la miseria humana e infantil e india. Yo salí de ver esta película mentando madres, e hice extensivo mi desagrado. En algún momento quise comunicar las razones reales por las que me parecía una porquería, razones que eran ciertamente más extensas que las que aquí enuncio pero es que, ach, éste es sólo un ejemplo. El asunto es que, conforme fui expresando mi disgusto, me fui haciendo de una cantidad considerable de detractores, quienes básicamente me decían que el sentido crítico hace que uno no pueda disfrutar de ninguna manifestación artística. La idea es ésta: si piensas en lo que estás viendo, necesariamente le vas a encontrar peros. Yo, como soy muy sangrona y no me gusta nada, creo firmemente que sólo una actitud crítica puede derivar en el descubrimiento de piedras preciosas y evitar que uno regrese de la mina con las bolsas rellenas de trozos de carbón. Por otro lado, mantener una actitud crítica (sobre todo cuando ya gastaste cincuenta pesos en la entrada del cine, más palomitas) también hace que ver una porquería que te venden como la gran cosa sea una experiencia digna de ser discutida, sin por ello dejar de ser disfrutable. Es decir, de todas maneras te avientas una porquería de película, la criticas en sus más mínimos detalles, meticulosamente, y te ríes bastante en el proceso. Sin embargo, la gente ya no gusta de hablar de películas conmigo, mucho menos de libros o música o cualquier otra cosa.
A veces veo películas exquisitas. A veces veo películas que me venden como exquisitas. Y a veces veo porquerías espantosas que me venden como porquerías espantosas. Y aquí está el meollo del problema que vengo a plantear en este espacio.
Ayer vi Harry Potter and the Half-Blood Prince, la penúltima aventura del mago adolescente. Cualquiera que haya leído un libro o haya visto una película de Harry Potter sabe que es la boba historia de un bobo mago con una boba cicatriz en la frente. Entonces, pese a que yo iba predispuesta porque escuché varios comentarios negativos de la película, debo decir que a mí no me decepcionó. Iba a ver a un bobo mago adolescente, y ahí estaba. ¿Efectos especiales? Sí. ¿Cursilería? Sí. ¿Preocupaciones adolescentes, besos y noviazgos de secundaria? Sí. ¿Varitas mágicas y rayitos poderosos? Sí. En fin, para mí, cumplió con todo, pese a que se sacaban las escenas de la manga y a que todo era inconexo y medio incomprensible.
Cuando llegué a casa, de acuerdo con la tradición, busqué críticas de la película. Y, tal como presagiaban los comentarios escuchados antes de verla, todas las críticas eran negativas. El argumento básico era que no se había tenido respeto a la obra literaria al hacer el traslado a la pantalla grande y, oh, la escritora debe estar revolcándose en su tumba y, oh, la literatura ha sido maculada por el engendro de adaptación que se hizo de esta singular muestra del talento literario inglés.
Pensé que estos críticos (que no eran seguidores de la saga sino críticos de cine) se estaban clavando en puras tonterías. Es decir, no es J.K. Shakespeare ni J.K. Beckett de quien estamos hablando. Harry Potter no es la gran cosa. Uno se acerca a Harry Potter en sábado en la noche, como parte de la jornada de descanso y entretenimiento. No es un reto intelectual. Suficiente, pues, es un mago adolescente, y las películas malhechotas cumplen con lo que prometen, entretenimiento baratón. ¿No, no, no? Ok, usted me odia y está en total desacuerdo conmigo, ya lo sabía.
Pero, después de hacer estos razonamientos, de pronto me acordé de los argumentos que he esgrimido frente a películas que me venden como buenas, comerciales o independientes, mexicanas o extranjeras, y me di cuenta de que no es muy congruente que digamos salir contenta de ver Harry Potter y salir gruñendo de Slumdog millionaire. Pensé que si nadie me hubiera dicho que Slumdog millionaire era un peliculón, digno de todos los honores, quizás mis expectativas hubieran estado más a ras de suelo y no hubiera estado cuestionándole cada cosa y no me hubiera enfadado tantísimo. O quizás sí. Quizás si Harry Potter hubiera sido multipremiada, yo hubiera salido toda entripada del cine. O quizás no.
Entonces, bueno, me queda la duda respecto a esto, si es que tengo el sentido crítico todo atrofiado o si mi gusto o disgusto tiene que ver con las expectativas que me hago de una obra en particular o si me gustan puras películas de porquería o si, como quiero creer, hago una evaluación de las obras desde su intencionalidad.
Y no importan los títulos, Harry Potter and the Half-Blood Prince y Slumdog millionaire son ejemplos de algo que me está dando vueltas en la cabeza y que me hace cuestionar la manera en que me acerco a supuestas manifestaciones de un supuesto arte determinado.

Opine.

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5 Comments:

Blogger GA said...

Generalmente la crítica y yo tampoco nos llevamos mucho, durante mucho tiempo creí que era porque yo era una persona demasiado común, incluso vulgar. Ahora no lo creo, estoy convencida, es más, creo que la crítica especializada de cualquier cosa es bastante soberbia y se coloca en el lugar más cómodo: deshacer lo que otros se atreven a hacer.
Creo que antes me gustaba hacer eso pero no sé si de pronto me volví tonta pero ya no me atrae mucho la idea, así que escucho lo que la gente no especializada dice acerca de las películas o los libros y encuentro que tampoco estoy de acuerdo así que simplemente me siento y observo, termino con un buen o amargo sabor de boca pero no puedo dejar de pensar en lo que tenían en la cabeza los sujetos que tuvieron a bien presentarnos sus exquisitos trabajos o sus porquerías.
Lo triste es que después de todo eso terminas con expectativas muy bajas o simplemente esperando nada porque de cualquier forma no vas a estar de acuerdo con nadie.
Mejor ya me voy. Saludos.

17:01  
Blogger GA said...

Por cierto, ya vi las fotos, dejate de falsa modestia que tus fotos son mejores que las de muchos de esos que dicen ser profesionales y nomás son pose. Ash, ahora si ya me voy que estoy de no muy buen humor(lo siento). Ciao!

17:08  
Anonymous Joe Pino said...

Hola, yo estoy de acuerdo con Dianita y yo creo que no tiene el sentido atrofiado.
A mi me pasa seguido algo similar y en parte me choca por que nunca llego a estar de acuerdo con alguien?
Propongo que organicemos una salida bloguera al cine, que opinan? o si alguien tiene cañon hagamos una proyección bloguera de peliculas chidas.
Saludos.

08:42  
Blogger Ivanius said...

Mientras la manifestación de una opinión no sea lapidaria, comentar es la única manera de entablar diálogo; en cuanto al cine o en cuanto a lo que sea....

12:04  
Blogger Nadia said...

Opino:
1. A mi nunca me dijiste por qué diablos no te gustó Slumdog millionaire. Pero güeno, te perdono.
2. A mi si me gustó.
3. De HP ni te digo: ya sabes.
4. De criticas: la neta yo ni las leo ni las pelo. Siento que es demasiado subjetiva y que finalmente todo está en el espectador. Lo malo es que le crean a uno expectativas que luego no se cumplen y te frustran el evento. Yo creo que a una película hay que ir virgen y sacar conclusiones uno sólo, porque las críticas en los medios sólo contaminan el cerebro.
5.He opinado.
(Si cometí errores es porque ya es tarde y me vi interrumpida varias veces. Sorry.)

00:42  

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